Señal de largada. Comienza la 79ª edición de Cannes: entre el cine de autor y la merma de estrellas
Se extenderá hasta el próximo 23 de mayo, sin la histeria por los estrenos globales y con Almodóvar como el apellido más destacado de la competencia oficial.
Hoy empieza una nueva edición del Festival de Cannes. Será la 79ª y se extenderá hasta el próximo 23 de mayo.
En abril se conocieron los títulos y sus respectivos lugares en las secciones. Quienes tienen un lugar en la Selección Oficial son los privilegiados. Todos pasarán por la alfombra roja que cubre las escaleras de acceso al Teatro Lumière, instante de presunto prestigio que evoca a la Francia del Palacio de Versailles y no a la ebullición social del Mayo francés, acontecimiento que alguna vez marcó un hito en la historia del festival.
Las contradicciones del evento no son de hoy. El glamour del espectáculo ha coexistido desde siempre con cualquier gesto de vanguardia estética e inconformismo político; en Cannes, se puede pasar de los comentarios de un collar de perlas en el cuello de una diva a las proezas de un plano secuencia inconcebible que define el segmento de una película.
En esta edición se lo verá a John Travolta estrenando su ópera prima. El mismo día, un poco más temprano, Artavadz Pelechian, venido de otro mundo, acompañará la función, en donde se verán cuatro cortometrajes indelebles.
Como el festival pretende ser el hogar del cine de autor, los nombres propios de la llamada Selección Oficial no tienen la contundencia sonora que deparan los apellidos a los que se les han prodigado la condición de maestros.
De las 22 películas de competencia, una sola es de un cineasta ungido como tal: Pedro Almodóvar.
Solamente porque así se lo considera, el “príncipe” Thierry Fremàux, quien tiene la última palabra en Cannes, permite incluir en el certamen una película como Amarga Navidad, ya estrenada en España.
La histeria de los “estrenos mundiales” es una regla de oro, pero puede haber excepciones. Años atrás, había pasado lo mismo con Dolor y gloria, aunque el cineasta español no obtuvo la máxima distinción entonces. ¿Será el año de Pedro? Este último filme vuelve a estar tan ligado a su propia historia personal como el ya mencionado. Es la segunda gran oportunidad.
No es que las otras películas sean de ignotos artistas, incluso hay dos ganadores de la Palma de Oro: Hirokazu Kore-da y Cristian Mungiu, que vuelven con Hako no Naka no Hitsuji (La oveja dentro de la caja) y Fjord (Fiordo) respectivamente, pueden repetir este año, y alcanzar a Michael Haneke y Ruben Östlund, quienes ostentan dos premios en Cannes. El solo hecho de que un cineasta como el sueco tenga en su haber dos Palmas de Oro señala la devaluación del premio. Eso no impide que el ganador estrene su película en todo el mundo. Cannes garantiza estreno hasta en cines de Júpiter.
La mayor curiosidad de este año radica en la ausencia de producciones estadounidenses en la competencia. Tampoco habrá preestrenos de peso como Top Gun, Mad Max o Misión imposible 2, 4 o 7, de lo que se predica una merma de estrellas hollywoodenses ante las cámaras. Al menos Demi Moore, miembro del jurado oficial presidido por el cineasta coreano Park Chan-wook, subirá 24 veces las escaleras: verá 22 películas en competencia, tendrá que asistir a la apertura y al final estará presente en la ceremonia de clausura. Moore tendrá que juzgar solamente dos títulos: The Man I Love (El hombre que amo) y Paper Tiger (Tigre de papel), de James Gray. Tales películas aseguran la presencia de tres estrellas: Rami Malek, Adam Driver y Scarlett Johansson.
En la selección oficial, no hay películas latinoamericanas, pero el castellano no solo se escuchará en la de Almodóvar, sino también en El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, y en La bola negra, de Javier Ambrossi y Javier Calvo. España domina la Riviera francesa: el cine de ese país tiene presencia en todas las secciones.
El aporte argentino
¿Qué pasa con el cine argentino? Se verifican los estragos causados por las políticas ultraderechistas, que buscan destruir una cinematografía pujante, pluralista y reconocida. La presencia estelar de Leonardo Sbaraglia en la película de Almodóvar es la única cuota vernácula en la alfombra roja. ¿Se llevará un premio por su interpretación? Es una posibilidad. ¿Solo él en nuestro nombre?
Existe un solo cineasta argentino que ha estrenado todas sus películas en Cannes: Lisandro Alonso. En el 2001, estrenó La libertad; en el 2026, en la Quincena de los Cineastas, la sección no competitiva más importante del festival, iniciada entre los ecos del Mayo Francés, proyectará La libertad doble. Aquel hachero llamado Misael Saavedra, el solitario hombre de campo de su primera película, vuelve a estar frente a cámara. ¿Libertad de qué? ¿Ante quién?
La libertad doble tiene sorpresas: la vida de Misael no ha cambiado mucho; el tiempo, no obstante, hizo lo suyo. Ya no es un joven. Pero la novedad es que las inclemencias de la Argentina de hoy tienen incidencias sobre la vida de un hombre que vive con poco y nada, porque su hermana, que vive hospitalizada, no podrá contar más con atención médica, y él la tendrá que cuidar. Será uno de los hitos del festival.
En Cannes también se verá The Match, de Juan Cabral y Santiago Franco, película centrada en el partido de Argentina contra Inglaterra en el Mundial de 1986. La otra película argentina es un cortometraje de Federico Luis titulado Para los contrincantes. Está en competencia. Años atrás hizo furor con Simón de la montaña; dado su talento, bien puede repetir.





