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Deportes

Análisis. Reaccionar en la crisis: qué cambió en Belgrano, Talleres, Instituto y Estudiantes (RC)

La "B", la "T", la Gloria y el León enfrentaron derrotas que marcaron un antes y un después. Entre límites tácticos, regresos clave y decisiones de fondo, redefinieron su rumbo en la recta final del Apertura. El tema del "Pase al gol".

14 de abril de 2026, 16:14
Reaccionar en la crisis: qué cambió en Belgrano, Talleres, Instituto y Estudiantes (RC)
Tévez, Zielinski, Flores y Acuña. Los directores técnicos de clubes de Córdoba de la LPF y sus recursos tras derrotas referenciales.

Las derrotas siempre duelen, enseñan y pero también marcan un límite. Eso sucede cuando se pierden las formas. En ese punto quedaron Belgrano, Talleres, Instituto y Estudiantes de Río Cuarto, cuando el resultado y el juego los obligaron a revisar caminos, incluso respecto de objetivos mínimos.

En Belgrano, el 0-3 ante River fue una advertencia, hasta en lo anímico cuando Lucas Zelarayán dijo que no habían estado a la altura de la camiseta que se viste. El DT Ricardo Zielinski ajustó sin romper su idea: sostuvo el talento de Franco Vázquez, "el Chino" y Emiliano Rigoni, pero cambió el “9” con Lautaro Gutiérrez por Lucas Passerini.

Sumó movilidad con “Uvita” Fernández, sacrificio con Juan Velázquez y recuperó a Lisandro López, clave para una defensa de tres -gran novedad- en un 3-4-1-2 más equilibrado. Hubo respuestas: gol, algunas progresiones importantes y arco en cero. Sin embargo, ante un Aldosivi en crisis, quedaron pendientes algunos objetivos de juego. La reacción fue más de resultado que de funcionamiento.

Talleres y sus variantes

Talleres, tras el 0-1 con Boca, eligió un giro más profundo. Carlos Tevez cambió contenido y envase de su plan inicial: rodeó a Franco Cristaldo y a Matías Galarza con extremos como Diego Valoyes y Rick, más la proyección de Alexandro Maidana, sostuvo a Ronaldo Martínez como “9”, pese a su sequía, y mantuvo su acto defensivo.

Además, contuvo al “11” del 4-4-1-1 al 4-2-1-3 El equipo atacó mejor, generó más y ganó 2-1. Aunque falló el tercero y sufrió tras el descuento de Ayrton Portillo (error en un rechazo de Catalán y de Fernández), con Guido Herrera como sostén, el cambio dio resultados. Talleres no solo ganó: jugó mejor.

En Instituto, las derrotas ante Unión y la “T” podrían haber sido su propia frontera táctica, pero Diego Flores no cambió el rumbo ni la impronta que le dio al equipo, más allá de los recursos disponibles. Sostuvo la línea de tres y el tridente ofensivo, con un enfoque directo y agresivo.

La recuperación de Alarcón y Mosevich le dio respaldo, pero las lesiones de Galván, Jara y Córdoba condicionaron la eficacia. En ese contexto, el talento de Luna aportó juego y gol. Instituto resistió desde su idea y logró acercarse, aunque aún lejos de su mejor versión.

El panorama más complejo es el de Estudiantes de Río Cuarto. Diez derrotas, dos empates y una victoria, más la eliminación en Copa Argentina, derivaron en la salida de Iván Delfino y la llegada del interino Gerardo Acuña. La dirigencia inició una depuración de un plantel sobredimensionado, con casi 20 refuerzos, entre ellos Ramón Ábila.

Aquí no hay reacción consolidada, sino reconstrucción en marcha y mucha incertidumbre en la temporada histórica y debut en Liga.

A tres fechas del final, Belgrano y Talleres siguen en zona de clasificación para octavos de final y dependen de sí mismos. Instituto se mantiene en carrera (está a un punto) y Estudiantes de Río Cuarto quedó jugado, con menos fichas y su objetivo es permanecer. Las derrotas fijaron fronteras. La diferencia está en cómo cada uno decidió enfrentarlas.