Esports. Del prejuicio al alto rendimiento: qué es la Cade y el desafío argentino en el Mundial de esports

El presidente de la Cade, Gonzalo García, repasa el crecimiento de los esports, el rol de Córdoba y la preparación del equipo nacional para el "Mundial" de esports.

30 de abril de 2026 a las 08:39 p. m.

Del prejuicio al alto rendimiento: qué es la Cade y el desafío argentino en el Mundial de esports
Cade, la Cámara Argentina de Deportes Electrónicos.

Los esports ya no piden permiso. Irrumpen. Hacen ruido. Y obligan a mirar de nuevo eso que durante años fue considerado como “un jueguito”. En ese cambio de época, Gonzalo García se para firme: 15 años en el sector, pionero, y hoy al frente de la Cámara Argentina de Deportes Electrónicos (Cade) como titular. Su historia es la de un gamer que creció con ese amor por los videojuegos. Y desde ahí empuja una idea que ya no es promesa: Argentina está lista para competir en serio en el escenario global.

La meta inmediata es la Esports Nations Cup 2026, una cita que funciona como "el Mundial" de esta industria. Pero la conversación va más allá: habla de estructura, de prejuicios que todavía pesan y de una escena local que, de a poco, se ordena y se profesionaliza.

Gonzalo García, titular de la Cámara Argentina de Deportes Electrónicos.
Gonzalo García, titular de la Cámara Argentina de Deportes Electrónicos. (Gentileza)

– Para el público de Córdoba y de La Voz del Interior, el nombre Cámara Argentina de Deportes Electrónicos puede sonar muy imponente. ¿Qué es exactamente la CADE y a qué se dedican?

–En un primer paneo puede sonar algo muy grande, pero somos una industria que está dando sus primeros pasos. Yo trabajo en esto desde hace 15 años y formo parte de los pioneros, aunque la actividad tomó mayor relevancia en los últimos años, sobre todo durante la pandemia. La Cámara surge del trabajo conjunto de las principales empresas del rubro. Nos agrupamos nueve firmas de Argentina y decidimos formalizar la actividad. En pocas palabras, trabajamos para que la industria se dé a conocer, generar confianza, brindar información, aportar transparencia y despejar dudas. Hacia adentro, nos sirve para intercambiar buenas prácticas y analizar cómo la situación del país impacta en nuestra industria.

–Detrás de las instituciones hay personas. ¿Cómo es tu historia personal con los videojuegos y cómo llegaste hasta este lugar?

–Arranqué de muy chico, hoy tengo 37 años. Empecé con una computadora blanco y negro de mi papá, jugando Prince of Persia y Carmen Sandiego, adivinando banderas en un monitor monocromo. Después llegó Windows, una versión beta del Age of Empires y más tarde el StarCraft, que me voló la cabeza. Siempre me gustaron los juegos de administración o estrategia económica, como Sim City o Roller Coaster Tycoon. Empecé a competir en StarCraft 2 y miraba mucho lo que pasaba en Europa y Estados Unidos. Veía un formato de clubes donde los jugadores representaban a una institución. En 2012 decidí replicar eso en Argentina: una comunidad de foro llamada Furius se convirtió en una marca y en un club de esports. Eso me permitió estar entre los pioneros de la industria.

–Se viene la Esports Nations Cup 2026. Para alguien que no sigue el tema, ¿qué significa esta competencia? ¿Se puede explicar con una analogía futbolera?

–Llevándolo al fútbol, un club de esports es como Boca, River, Belgrano o Talleres. En un club tradicional tenés deportes en equipo e individuales, y acá pasa lo mismo. Hay juegos de cinco contra cinco, como League of Legends o Counter-Strike, y otros individuales, como StarCraft. Desde esa base, la Esports Nations Cup es el Mundial de los esports. La diferencia con el fútbol es que no existe un ente único como la FIFA, sino distintos actores que organizan sus propios mundiales. En este caso, la CADE quedó a cargo de armar el seleccionado que va a representar a Argentina en entre 10 y 16 títulos. Es el primer mundial con muchas disciplinas en las que el país se destaca, algo similar a lo que pasa con la selección argentina en el fútbol.

–¿En qué nivel está hoy Argentina respecto del resto del mundo? ¿Tenemos ‘Messis’ en los videojuegos?

–En Counter-Strike destacamos mucho, también en Valorant y Fortnite, y en ajedrez online con Faustino Oro. Está Nico en FIFA, que figura entre los mejores del mundo, y jugadores como King o Facer en Fortnite. Donde cuesta más es en los juegos que no tuvieron tanto impacto local. En Dota 2, por ejemplo, probablemente estemos de mitad de tabla para abajo, porque no se juega tanto acá. En Perú, en cambio, el Dota 2 se vive como el fútbol en Argentina.

–Hablando de Córdoba, solemos decir que somos un ‘país aparte’. ¿Qué importancia tiene la escena cordobesa en el ecosistema nacional?

–Córdoba, junto con Santa Fe y Buenos Aires, está entre las provincias más populosas, por lo que es lógico que haya mayor densidad de jugadores. Siempre aparecen talentos importantes. Se me viene a la mente Gabi ‘Kim’, histórico de League of Legends, hoy entrenador y director deportivo, múltiple campeón. En Counter-Strike también tuvimos a Nabil, ex subcampeón del mundo. Influye mucho el poder adquisitivo. Con un smartphone básico ya se puede competir en Mobile Legends o Free Fire, pero para Counter-Strike o League of Legends se necesita un hardware más avanzado, que implica mayor inversión. Aun así, Córdoba siempre aportó jugadores clave a la industria.

–Todavía existe el prejuicio de que el videojuego es ‘vicio’, dejadez física o algo insano. ¿Qué tan real es esa imagen en el profesionalismo?

–El prejuicio sigue bastante marcado. Cuando alguien dice que se dedica a esto de manera profesional, muchos imaginan a una persona todo el día frente a la computadora, descuidada y con malos hábitos. Casos extremos existen en todos los ámbitos, pero no representan al alto rendimiento. Los jugadores dedican muchas horas no solo a la PC, sino también a la preparación mental, física y nutricional. En los clubes profesionales promovemos buenas prácticas. Además del cuerpo técnico, brindamos soporte de wellness: psicología deportiva, nutrición y kinesiología, porque aparecen lesiones cervicales o en las muñecas. El rendimiento es el resultado de un conjunto de factores. Una vez una madre me preguntó por qué su hijo pasaba tanto tiempo mirando a otro jugar. Yo le devolví la pregunta: qué hacía ella cuando miraba Netflix o scrolleaba Instagram. Me respondió que se entretenía. Bueno, su hijo hace lo mismo, pero en otro formato. Es entretenimiento. Además, esto abre una salida laboral. No solo como jugador. Contadores, administradores, psicólogos, diseñadores o periodistas encuentran trabajo en el detrás de escena que generan los videojuegos.

–Para cerrar, ¿cuál es el próximo paso de la CADE para seguir informando sobre este mundo?

–Estamos trabajando en una investigación de mercado para facilitar información concreta de la industria. Las personas que formamos parte de la Cámara conocemos este ecosistema en profundidad y estamos a disposición para ampliarlo y explicarlo.