Videojuegos en cordobés. Saros, el nuevo exclusivo de Playstation 5: acción sin límites en una experiencia audiovisual imponente

En La Voz lo jugamos en la consola Pro y te contamos qué esperar de este shooter en tercera persona que estará a la venta el 30 de abril.

24 de abril de 2026 a las 04:02 a. m.
Saros, el nuevo exclusivo de Playstation 5: acción sin límites en una experiencia audiovisual imponente
Saros, el nuevo videojuego exclusivo de Playstation, desarrollado por Housemarque.

Saros es “muy Returnal”, ese título de acción de 2021 que dio qué hablar entre gamers. Saros, por suerte, también es mejor. Una rotunda evolución. Y es más amplio. Lo que también es acierto mundial. Para meterle más biri biri: esta Saros es algo así como una “segunda versión tuneada de Returnal” para darle más profundidad a la experiencia jugable: acción en tercera persona en ciclos. Perder es ganar. Y se ve y se siente maravillosamente bien en una Playstation 5 Pro, la consola en la que probamos este videojuego exclusivo de "la Play", como se le dice en Córdoba.

¿De qué va la historia? Saros no arranca: te arrastra. Bajo un eclipse que nunca termina de irse, el juego te suelta en Carcosa, un planeta perdido que parece respirar incómodo, como si escondiera algo que no quiere contar. Las cinemáticas te van dando info y un ansioso no tolerará tantas migajas. En ese poquito a poquito, aparece el protagonista.

El señor Arjun Devraj, un “ejecutor” que avanza más por necesidad que por heroísmo. El tipo va al frente. Con todo. Con nada. A lo que sea. Para lo que sea. Busca respuestas, pero cada paso lo mete más en un mundo que cambia, muta, se retuerce… y devuelve ese golpe por golpe.

La historia no se narra: se insinúa. Una colonia perdida, vínculos rotos, secretos enterrados y un eclipse que lo condiciona todo. Saros juega a eso: a que entiendas de a poco.

En lo jugable, el título de Housemarque es lo que se esperaba: acción intensa en tercera persona, con ADN arcade. Intensísimo. Con alto ritmo. Absorbente. Es, como le dicen sus desarrolladores, un “bullet ballet”.

En cordobés podría explicarse como una danza de proyectiles donde todo depende del ritmo: esquivar, resistir, desviar, contraatacar. No alcanza con reaccionar; hay que agarrarle la mano. Hay que jugarlo en serio. Con ganas. Con afecto. Con tolerancia.

Saros, el nuevo videojuego exclusivo de Playstation, desarrollado por Housemarque.
Saros, el nuevo videojuego exclusivo de Playstation, desarrollado por Housemarque. (Prensa Playstation)

Nada de andar así como así por esos terrenos en los que todo es cruel. Aunque no tan cruel como Returnal. Es menos difícil, por decirlo. No es más fácil. Perdón la ambigüedad. Es que tiene un sistema de evolución amigable.

Hacés una run. Lo que obtengas... queda. Y hay una suerte de árbol de habilidades que te "lleva de la mano" para que hagás esas mejoras del personaje. Y entonces es imposible no ser mejor. Lo que sí, el filtro es el momento en el que la mejora sí o sí llega al ganarle a un jefe de un bioma. ¿Eso estanca la experiencia? Para nada. Todo va a rapidito.

Ese ritmo se sostiene en una estructura tipo roguelike: cada intento reinicia el mundo, pero no al jugador. Siempre volvés un poco más fuerte, con mejoras permanentes que empujan el progreso. Morir no es castigo, es parte del aprendizaje. Carcosa cambia. Vos también. El señor de barba que lleva las armas no cambia el semblante. Va, va, va, va.

Y en esa rueda constante, la Playstation 5 Pro empuja para que todo cierre mejor. La imagen es más limpia, más firme, casi pegada a un 4K nativo gracias al escalado inteligente. Todo corre con una estabilidad quirúrgica incluso cuando la pantalla se llena de caos. Los combates no se rompen: se mantienen en eje. Y eso, en un juego donde el ritmo lo es todo, no es un detalle menor.

Saros, el nuevo videojuego exclusivo de Playstation, desarrollado por Housemarque.
Saros, el nuevo videojuego exclusivo de Playstation, desarrollado por Housemarque. (Prensa Playstation)

El audio también juega su partido. No acompaña: envuelve. Carcosa suena viva, incómoda, cerca. Cada enemigo se siente antes de verse. Cada disparo tiene peso.

Y el DualSense termina de bajar la idea a las manos: gatillos con doble lectura, vibraciones que no son adorno y una respuesta que transforma cada enfrentamiento en algo más físico. Más presente.

El resultado es un híbrido: acción frenética, precisión full-full y progresión constante. Todo envuelto en una atmósfera densa, casi opresiva, donde el sonido y lo visual empujan la inmersión.

Saros no te lleva de la mano. Te suelta en la oscuridad… y te desafía a encontrar el ritmo para salir. O para entender por qué nunca podés hacerlo del todo.

LO MEJOR de SAROS

Las armas y su tensión en el dualsense de Playstation 5. Hacen faltan más shooters con esas prestaciones.

El escudo. Buenísima la idea de hacer un burbuja que se va desgastando y que para mejorarla hay que seguir usando. Porque absorve la energía de los ataques que recibimos.

El golpe cuerpo a cuerpo. Otra variante para transformar la pantalla en un despliegue pirotécnico de efectos.

La variedad de enemigos y de ataques que aplican. Son de respetar todos. Porque van evolucionando y siendo cada vez más complicados. Tienen ataque lineales, ataques volátiles. De todo. Cuando en Saros se siente que sabés lo que te espera justamente Saros te da lo que nadie espera.

¿Todo eso para decir que está bueno Saros? Sí, señoras y señores gamers. Está muy bueno. Pero muy.