Giulio Cesare-Mina Clavero. Así es el tramo del rally donde ocurrió el trágico siniestro
Técnico, sinuoso y elegido por el público, el sector donde ocurrió el accidente es uno de los más exigentes del rally cordobés. Allí se definen las carreras.
Hay tramos que son parte del mapa y otros que son parte de la memoria. El Giulio Cesare–Mina Clavero pertenece a ese segundo grupo. No es uno más: es el que suele decidir carreras, el que los pilotos marcan en rojo y el que los fanáticos eligen como punto de encuentro. Un clásico del rally cordobés, tan atractivo como exigente.
El sector donde ocurrió el trágico accidente (murió un espectador, Brian Zárate González, de 25 años de barrio Villa Páez de Córdoba) protagonizado por los paraguayos Didier Arias y Héctor Núnez está apenas a unos 2000 metros de la largada, en plena bajada hacia Mina Clavero durante el Rally Sudamericano.
Ahí el camino empieza a mostrar su verdadera cara: angosto, cambiante, con una secuencia de curvas y contracurvas que obligan a manejar al límite. No hay rectas largas ni momentos de respiro. Es un tramo técnico, de ritmo quebrado, donde cada metro exige precisión y lectura.
El piso, típico de la zona, combina tierra suelta con sectores más firmes, pero también con piedras traicioneras. Una de ellas, según las primeras reconstrucciones, fue la que desencadenó el despiste. Y en un lugar así, cuando el auto pierde la línea, todo pasa rápido. Muy rápido.
Por eso también es uno de los puntos más elegidos por el público. Porque ahí se ve el rally en su máxima expresión: autos cruzados, maniobras finas, pilotos jugándose cada segundo. En 2023, sin ir más lejos, la carrera se definió en ese mismo sector. Es sinónimo de espectáculo, de adrenalina, de definición.
Pero ese combo también tiene su contracara. La cercanía con el camino, la velocidad, la exigencia. El Giulio Cesare no perdona errores. Y cuando algo falla, el margen de reacción es mínimo.
Lo que pasó este domingo volvió a poner en primer plano esa dualidad. Un tramo emblemático, elegido, vibrante… pero también implacable. Porque en el rally, como en pocos deportes, la línea entre el espectáculo y el riesgo es demasiado fina. Y en lugares como este, se siente más que nunca.

