
Mundial 2026: por qué en Canadá casi no se vive como tal
Por
Redacción La Voz
“Simplemente, le escribí un mensaje y me dijo que iba a esperar la lista a ver si estaba convocado. Y le dije: ‘Estás convocado’. Todos esperábamos que hiciera un anuncio y al final hizo lo de cualquier jugador: esperar a que el entrenador convoque. Me dio una tranquilidad enorme cuando me dijo que no iba a hacer ningún anuncio y esperaba la lista”.
Lionel Scaloni contó así, con calma suprema, cómo Lionel Messi le confirmó que jugaría su sexto mundial. La última foto del capitán de la selección argentina en una copa del mundo fue apoteótica. Lo muestra campeón, levantando el trofeo, su deseo más preciado, feliz en el estadio Lusail, de Doha, Qatar. Hasta ese momento, las finales le habían deparado más tristezas que alegrías.
En 2006, en el estadio olímpico de Berlín, fue su icónica foto sentado en el banco de suplentes mordiendo un pedacito de pasto mientras, en cuartos, Argentina quedaba eliminada por penales contra Alemania.
Cuatro años después fue en el Green Point de Cabo de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, con el abrazo de Diego Maradona tras otra vez ser eliminados por los alemanes en cuartos, ahora con un humillante 4-0.
El destino tampoco se alió con “Leo” en el Maracaná en 2014 y quedó para siempre aquella imagen suya pasando junto la Copa del Mundo y mirándola de reojo como diciendo “¿Cuándo me va a tocar?” Subcampeón por otra caída ante Alemania, en esta ocasión con 1-0 en el alargue.
En 2018 la amargura total llegó frente a Francia, que nos limpió en octavos en Kazán con un 4-3 generoso para Argentina en el cierre de una caótica participación argentina, consecuencia de un proceso desastroso conducido por Jorge Sampaoli.
Luego fue el tiempo de la reivindicación de 2022. Argentina arribó a ese mundial ya sin el lastre que significaba la extensa sequía de títulos, porque había ganado la Copa América 2021 y la Finalissima. “Leo”, luego de un inicio muy difícil por la derrota frente a Arabia Saudita, se dio el gran gusto de levantar la copa. El “ya está, ya está” que le gritaba a su familia desde el campo de juego se instaló en la memoria colectiva de nuestro país.
En estos 20 años desde aquel debut el 16 de junio de 2006 en Gelsenkirchen con 18 años en el 6-0 a Serbia y Montenegro (hizo el último tanto) pasaron miles de imágenes.
Entre tantas, un “Leo” muy joven en Alemania 2006 haciendo magia con la pelota en las prácticas y con un rol muy secundario en el equipo. En Sudáfrica 2010 fomentando la ilusión junto a Maradona, quien lo hizo debutar como capitán en la selección.
En Brasil 2014, como salvador en más de una ocasión y gestor clave para que Argentina fuera finalista. En Rusia 2018 con un inicio fallido ante Islandia y penal desperdiciado, en un preanuncio que ese tampoco sería su mundial y con la única sonrisa por aquel golazo que le marcó a Nigeria y que encaminó la clasificación a octavos de final. Todas sin títulos.
Después llegaría la felicidad suprema en Qatar 2022, en nivel superlativo, con un liderazgo pleno y apuntalado por un equipazo que era 10 más Messi en lugar de Messi más 10.
Ahora “Leo” confirmó lo que muchos habían puesto en duda: jugará su sexto mundial. Y lo hizo a su manera, sin grandilocuencias, para ser otra vez quien guie la ilusión argentina. En 2022 llegó a lo máximo. Ahora, en un torneo desafiante, intentará volver a levantar la copa, ahora el 19 de julio en Nueva Jersey.