Para hacer historia. Córdoba estará bien representada en el Mundial con Julián Álvarez, Cuti Romero y Nahuel Molina
Con tres cordobeses dentro del equipo de Lionel Scaloni, el ADN futbolero de la provincia volverá a decir presente en la máxima cita. Cristian Romero, Nahuel Molina y Julián Álvarez fueron campeones en Qatar 2022 y ahora buscarán repetir la hazaña.
Cristian “Cuti” Romero, Nahuel Molina y Julián Álvarez volverán a representar a Córdoba en una Copa del Mundo. Los tres ya saben lo que es tocar el cielo con las manos: fueron parte fundamental de la selección argentina que se consagró campeona en Qatar 2022 y ahora tendrán una nueva oportunidad de dejar su huella. Hay un pedacito de Córdoba en cada uno de ellos y en su historia.
Cada uno, con su forma y manera, representará a esta provincia en cada pique, en cada gambeta, en un cruce con los dientes apretados y en un abrazo para alentar a un compañero.
El Mundial 2026 ya se empieza a sentir en Córdoba. La gente quiere saber cuándo jugará Argentina y a qué hora. Para organizar las juntadas, para saber si los colegios se van a paralizar frente a un partido y para acompañar a la selección que conduce Lionel Scaloni.
Y Córdoba estará bien representada, de eso no hay dudas. Los tres forman parte de una generación que ya hizo historia, pero que todavía quiere más. Son nombres instalados dentro de la estructura de la Selección y todo indica que volverán a tener un papel protagónico.
El ADN cordobés
Las raíces de los tres están claras. “Cuti” Romero tiene la chispa del potrero de Liga Cordobesa, del futbolista capitalino que aprendió a competir desde chico.
“La Araña” Álvarez es el goleador surgido del interior cordobés, el chico de Calchín que llevó sus sueños desde un pueblo de poco más de 3.000 habitantes hasta la elite mundial.

Y Nahuel Molina, desde Embalse al mundo, representa la historia de tantos pibes que dejaron su casa siendo muy jóvenes para perseguir una oportunidad en el fútbol profesional. El esfuerzo silencioso que muchas veces termina encontrando recompensa.

Los tres son parte de esta Argentina que buscará una tarea tan difícil como ambiciosa: defender el título mundial.
Romero llega tras una temporada marcada por algunos inconvenientes físicos que limitaron su continuidad en el tramo final del calendario europeo. El defensor pasó un tiempo en Córdoba durante su recuperación y luego volvió a Inglaterra para reincorporarse al trabajo con su club.
La categoría del zaguero nunca estuvo en discusión. Pero su estado físico será uno de los aspectos a seguir durante el torneo.
Molina también atravesó una situación similar en la recta final. El lateral derecho sufrió una lesión muscular semanas antes del Mundial, aunque los plazos de recuperación invitan al optimismo.
El embalseño viene de completar una gran temporada en el Atlético de Madrid. Disputó 46 partidos, marcó dos goles y atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera. Por eso, cualquier molestia física genera atención en un futbolista cuyo despliegue es una de sus principales virtudes.
Álvarez tampoco tuvo un cierre de temporada completamente tranquilo. El delantero surgido en Calchín terminó el año con algunas molestias físicas menores durante la preparación con la Selección, aunque sin perder el foco en una temporada que volvió a tener números destacados.
El atacante de 26 años cerró el curso con 20 goles en 49 partidos en todas las competencias. Un año antes había terminado con 29 conquistas en 57 encuentros. Los números muestran que sigue sosteniendo un nivel altísimo y que llega al Mundial como una de las principales cartas ofensivas del equipo de Scaloni.
Pero además hay algo más. Nadie puede ocultarlo: Julián es hoy uno de los futbolistas llamados a convertirse en una de las grandes referencias de la Selección en los años que vienen. En un equipo que poco a poco comienza a pensar en la era posterior a Lionel Messi, su figura aparece cada vez más consolidada.
Y este Mundial puede terminar de moldear definitivamente esa versión de Julián Álvarez líder. De una forma u otra, Córdoba volverá a estar representada en la máxima cita del fútbol.
Con el carácter competitivo del “Cuti”, con la perseverancia de Molina y con el talento goleador de Julián.
Corazón, garra y fútbol para afrontar un Mundial que tendrá una de las mayores dificultades que existen en el deporte y en la vida misma: volver a tocar el cielo con las manos.



