El Mundial en datos. España en la final: un equipo que se parece demasiado a la Argentina

Maneja la pelota, circula con sus volantes y tiene a Lamin Yamal. Es, además, la defensa menos batita del torneo. La posesión, clave para decidir quién manda. El rol de Lionel Messi.

18 de julio de 2026 a las 12:07 p. m.
España en la final: un equipo que se parece demasiado a la Argentina
Pedro Porro festeja el segundo gol de España a Francia, por las semifinales del Mundial.

Leandro Paredes y Rodri; Fabián Ruiz y Enzo Fernández; Alexis Mac Allister y Dani Olmo; y por supuesto, Lionel Messi y Lamin Yamal...

El domingo, a las 16, las dos selecciones que comenzarán a jugar la final del Mundial pondrán frente a frente dos de las estructuras colectivas más parecidas del torneo. Tanto Argentina como España llegarán con una idea similar, con jugadores parecidos y con datos en espejo, aunque con diferentes formas de competir y resolver.

Los números nos muestran un plan. Los repasemos. Por ejemplo, Argentina promedió un 68% de posesión por partido; contra un 66% de España. La selección de Lionel Scaloni completó el 90,5% de sus pases, el porcentaje más alto entre las 48 selecciones del Mundial, mientras que España alcanzó el 89,8%, el cuarto registro del campeonato.

Sigue. Argentina distribuyó 664 pases por partido; y España, 639. Y más. La amenaza generada por cada posesión (que se conoce como la "xT") prácticamente fue igual en ambos equipos: 1,64 para Argentina y 1,60 para España.

No solo eso. Los dos llegan entre los tres mejores en construcción desde el fondo de la cancha y en control de la pelota. Si hubiéramos querido elegir a los dos finalistas más parecidos, no hubiéramos tenido otras chances más que esta.

Como sea, en la final se verá un choque entre los dos equipos que mejor entendieron que la pelota no es un recurso ofensivo, sino una herramienta para gobernar el partido. El tema es cómo lo hace cada uno.

Primera diferencia

Las semejanzas entre Argentina y España terminan donde empieza el área rival porque es ahí donde aparece la primera gran diferencia.

Argentina llega como el equipo que más poder ofensivo mostró durante el Mundial. Generó 2,04 goles esperados por partido (xG), convirtió 2,6 goles de promedio y presentó un diferencial de +1,49, el mejor de las 48 selecciones. En total, hizo 18 goles en siete encuentros.

España produjo un poco menos (1,73 xG y 1,7 goles promedio por encuentro), aunque mantuvo un diferencial también extraordinario (+1,35). Metió menos goles: 12.

La distancia aparece cuando hay que defender porque Argentina ha recibido 7 goles, contra 1 solo de España. Dicho de otra manera, la Scaloneta llega siendo el ataque más consistente del Mundial, mientras que la Roja es la defensa más difícil de vulnerar.

Ese dato hace que el partido pueda ser más complejo de lo que sugiere solo el duelo entre Messi y Yamal. Porque, si bien ellos tendrán mucho que aportar, la historia clave se escribirá unos 30 metros más atrás. Entre defensas y ataques en su etapa inicial.

Según los datos, los que sostienen el funcionamiento argentino son sus mediocampistas. Se destaca Enzo Fernández, que ha sido uno de los mejores del Mundial en precisión de pase (93,3%), conducciones progresivas y valoración global.

A él se suma Leandro Paredes, que apareció recién contra Suiza, y lideró las progresiones mediante pase y supera el 94% de precisión. También Alexis Mac Allister figura entre los mejores en recuperaciones, pases completos y amenaza ofensiva.

Messi, en cambio, dominó otros indicadores como la creación de grandes ocasiones de gol, pases clave y amenazas generadas. Es decir, no fue quien construyó el juego, sino que apareció cuando el juego ya estaba construido. O le hacía falta la puntada final.

España exhibió la misma lógica. Rodri concentró las progresiones desde la base, Fabián aportó ruptura y volumen, mientras Olmo sobresalió en la creación de ocasiones y lectura de espacios. Y claro, Yamal, como amenaza individual.

Contra Inglaterra

La semifinal contra Inglaterra ofreció la mejor demostración de sistema argentino. Vista por la tele, dejó la sensación de un partido disputado hasta el final, pero en los datos la historia fue otra.

Argentina terminó con 64% de posesión; 632 pases contra 359; 89% de precisión frente a 81%; 13 pases clave contra 4; 15 remates contra 5; 1,52 xG contra 0,77; 23, y una presión mucho más agresiva, reflejada en un PPDA (cuánto tarda un equipo en ir a quitarle la pelota al rival) de 6,46, contra un 8,02 inglés.

Además, acumuló 891 contactos con la pelota contra 608; dominó los tres tercios del campo y recuperó 14 balones en los últimos 40 metros, tres de ellos gracias a Giuliano Simeone.

La charla de Paredes y Scaloni.
La charla de Paredes y Scaloni. (Captura.)

La presencia de Simeone no resulta casual. Muchas veces se lo pidió para generar peligro, a partir de abrir la cancha con velocidad. Los datos muestran que "el Cholito" permitió, por un lado, estirar la estructura inglesa y abrió un carril para las recepciones interiores de Messi. Y por el otro, cuando perdía la pelota, se transformó en el primer defensor en la derecha.

En ese contexto, el dato más revelador se produjo luego del gol inglés. Todos esperaban un equipo que iría a buscar el segundo, pero Inglaterra empezó a retrasarse y apenas completó 159 pases en el segundo tiempo (muy por debajo de los 196 de la primera mitad).

Lo de la Scaloneta fue lo contrario, ya que reaccionó al revés y pasó de 275 pases en el primer tiempo a 357 en el segundo (82 pases más) Eso significó que aumentó la circulación entre los volantes y terminó con una estructura muy potente en ataque.

Redes

Hay una imagen que resume cómo juega Argentina. Surge de los análisis de la red de pases, donde se ve que no es un mediocampo organizado alrededor de Messi. Es otra cosa.

Las conexiones más fuertes nacen entre Cristian Romero, Paredes y Enzo. Según el sitio Between The Posts, desde allí la pelota viaja hacia Alexis, encuentró amplitud en Nahuel Molina y Simeone, cambió a la otra banda con Nicolás Tagliafico y recién entonces llegaba a Messi o a Julián Álvarez.

La secuencia era una forma de aumentar las probabilidades de que la pelota llegara al último tercio con lo que se conoce en la jerga técnica como "ventaja posicional".

Como se dijo, Messi lidera al equipo en amenazas generadas, creación de grandes ocasiones y en pases clave. Y su rol será clave en el último tercio de España, especialmente en la zona entre Laporte y Cucurella.

Como hemos visto, Leo no encabezó las conducciones hacia adelante ni el volumen de circulación. Argentina dejó de pedirle que resolviera en toda la cancha. Ya no necesita bajar hasta el medio para escapar de la presión, conducir 40 metros y aparecer después en el área para terminar la jugada (aunque lo ha intentado)

En Argentina, lo que vimos es que Enzo, Paredes, Mac Allister y De Paul/Simeone acercan la pelota; y Messi decide qué hacer. Es una modificación que explica mejor por qué, a los 39 años, sigue pareciendo capaz de decidir partidos como si tuviera 29.

Hay más. Messi ya no necesita intervenir 60 veces. Los datos lo ubican como el argentino que más amenazas generó (xT), pases clave y creación de grandes ocasiones, indicadores que miden el valor de las acciones y no su cantidad.

En términos estadísticos, Argentina redujo el volumen de intervenciones de Messi para aumentar su impacto. Lo ilustra muy bien el sitio Fotmob, que destacó que Leo creó la misma cantidad de oportunidades de gol que España en todo el torneo.

Está claro que Scaloni le construyó a Messi un equipo que lo libera, que rompe la primera línea de presión, que cambia de frente y sostiene la posesión para que Leo llegue fresco al último tercio, reciba con menos rivales alrededor y pueda dedicarse a interpretar, antes que nadie, lo que pide la jugada.

Las previas a los dos goles contra Inglaterra son un ejemplo, con la pelota en el último tercio y a la derecha. El lugar donde Leo mejor se siente.

¿Y España?

España representa un desafío muy diferente a todos los que enfrentó Argentina porque nunca perdió el control de sus partidos. Como se dijo, tiene alta posesión, es precisa y muy buena defendiendo (quizá su arquero Unai Simón sea lo menos consistente, pero los centrales Cubarsí y Laporte son muy sólidos).

No necesita encerrarse cerca de su arco para defender bien, sino que lo hace a partir de presionar en forma coordinada y controlar la pelota.

Ese funcionamiento descansa sobre un mediocampo de lo mejor del torneo. Rodri es el gran regulador y lidera el Mundial con 694 pases completados, muy por arriba del resto. A su alrededor, Fabián aporta rupturas de líneas con la pelota al pie y cambios de ritmo, mientras que Olmo se ha movido a espaldas de los mediocampistas rivales en forma genial para ofrecerse como opición de pase siempre.

Por delante aparece Yamal, quien no ha tenido un gran mundial, pero es peligroso. Seguramente, se parará a la derecha y fijará a Tagliafico, y siempre buscará abrir espacios para las llegadas de Pedro Porro. Sin olvidar a Mikel Oyarzabal, que puede bajar como "falso 9", y después aparecer en el área (entre Cuti y Licha) y convertir.

Por eso la final representa el examen más complejo que tuvo Argentina desde que comenzó el Mundial. Inglaterra propuso intensidad; Suiza, orden; y Egipto, transiciones. España reúne todas esas virtudes y agrega una capacidad mayor para administrar el partido.

En la semifinal contra Francia no necesitó la posesión para dominar (de hecho, fue menos del 50%). Lo que hizo fue recuperar la pelota rápido, presionó con criterio y demostró que puede ganar llegando poco.

Si Argentina pretende la cuarta estrella, tendrá que hacer algo que nadie consiguió: romper el mediocampo que mejor circula la pelota, provocar errores con presión quirúrgica y desordenar a un equipo cuya principal fortaleza consistió en no desordenarse nunca.

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