La Voz en el Mundial. Dallas quiere más de Messi mientras sus calles se repletan de japoneses y suecos

En la tarde-noche de este jueves se enfrentan Japón y Suecia y sus hinchas se entremezclaron con los argentinos que siguen dando vueltas por Dallas.

25 de junio de 2026 a las 04:13 p. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
Dallas quiere más de Messi mientras sus calles se repletan de japoneses y suecos
Los argentinos esperan por Lionel Messi y la selección argentina en Dallas. (La Voz)

Dallas se derrite bajo el sol. Son días largos, pesados, con temperaturas que obligan a buscar sombra cada dos cuadras y a caminar con una botella de agua en la mano. Pero ni el calor texano parece capaz de frenar el movimiento que genera el Mundial. A dos días del partido entre Argentina y Jordania, por las calles del downtown se mezclan idiomas, camisetas y acentos de todos los rincones del planeta.

Este jueves la ciudad vivió una jornada especial. Japón y Suecia se enfrentan (a las 20) por el Grupo F y muchos hinchas de ambos países coparon el centro de Dallas desde temprano. Las camisetas azules de los japoneses y las amarillas de los suecos aparecían en cada esquina, en los bares, en los restaurantes y en los alrededores de los principales puntos turísticos (que no son muchos).

Sin embargo, había algo llamativo. Cada vez que la charla comenzaba alrededor de sus selecciones, terminaba desviándose hacia otro lado. Hacia Argentina. Y, por supuesto, hacia Lionel Messi.

Un grupo de japoneses caminaba por Main Street cuando apareció la pregunta inevitable. "Messi, Messi, Messi", respondieron apenas escucharon que había un argentino delante suyo.

—¿Sos fanático de Messi?

—¡Sí! ¡Dios! ¡Dios!

—¿Es el mejor jugador del mundo?

—¡Dios! ¡Dios! El mejor jugador del mundo.

La entrevista terminó entre sonrisas, gritos y una declaración que resume bastante bien lo que genera el capitán argentino en cualquier rincón del planeta. "Let's go Japan! Let's go Argentina!". A miles de kilómetros de Córdoba, Messi sigue funcionando como un idioma universal.

Japón y Suecia juegan este jueves en Dallas, pero todos aman a Lionel Messi.
Japón y Suecia juegan este jueves en Dallas, pero todos aman a Lionel Messi. (La Voz)

Un rato después, a pocas cuadras de allí, apareció una escena todavía más inesperada. Un grupo de suecos no sólo quería hablar de Messi. También quería discutir sobre él. "Messi, Messi, Messi. Extrañamos a Messi", arrancaron.

Lo que parecía una charla más terminó convirtiéndose en uno de esos debates futboleros que parecen no tener fecha de vencimiento. "Probablemente sea el mejor futbolista que existió", dijo uno de ellos.

Pero un amigo suyo levantó la mano rápidamente. "Yo diría que es el segundo. Después de Maradona, por supuesto".

La discusión estaba servida. Mientras en Argentina la mayoría hace tiempo decidió disfrutar a ambos sin necesidad de elegir, en una esquina del centro de Dallas dos suecos discutían con argumentos dignos de cualquier mesa de café.

"Cuando yo crecía en Suecia veía muchos videos de aquella época. Maradona era el espectáculo. Estaba por encima de todos de una manera que no sé si Messi logró estarlo", explicó uno.

Japón y Suecia juegan este jueves en Dallas, pero todos aman a Lionel Messi.
Japón y Suecia juegan este jueves en Dallas, pero todos aman a Lionel Messi. (La Voz)

La respuesta llegó enseguida.

"Creo que dentro de 20 años, cuando miremos hacia atrás, Messi será el más grande de todos". Y ahí estaba la escena perfecta del Mundial. Suecos discutiendo Messi contra Maradona en Texas mientras esperaban un partido de Suecia.

Si algo demuestra esta Copa del Mundo es que Argentina nunca pasa desapercibida. Mucho menos Messi.

Por eso no sorprende que los propios argentinos que ya están instalados en Dallas tengan un único tema de conversación. No hablan de Jordania. No hablan de cálculos. No hablan de posiciones. Hablan de cuándo vuelve a jugar el 10.

"Estamos como todos, esperando más Messi y más Messi y más Messi. Por favor, que llegue el sábado ya", decía uno de los hinchas mientras miraba el reloj. "Es una espera insoportable. Ya vimos todo lo que había para ver. No sabemos qué más hacer".

La ansiedad se repite en cada grupo de argentinos que anda dando vueltas por la ciudad. Algunos recorrieron el rodeo. Otros fueron a los museos. Muchos ya caminaron varias veces el centro. Pero nada alcanza.

"Lo único que quiero ver es Messi. Basta", resumió otro.

La preocupación ni siquiera pasa por el resultado. Pasa por saber cuánto jugará.

"Que juegue un rato aunque sea. Los mil kilómetros que hicimos para venir hasta acá valen por diez minutos de Messi".

Las cámaras están listas. Los celulares también. Todos esperan el momento en que Scaloni decida mandarlo a la cancha. "Diez minutos. Un ratito. Lo que acuerden entre ellos está perfecto", bromeó otro hincha.

Mientras tanto, Dallas sigue viviendo su propio Mundial. Con japoneses que lo llaman Dios, suecos que debaten si fue mejor que Maradona y argentinos que cuentan las horas para volver a verlo. Falta poco para el sábado. Falta poco para Jordania. Falta poco para otra función del campeón del mundo. Y en esta ciudad caliente y repleta de camisetas de todos los colores, hay algo que parece unir a todos. Todos quieren ver jugar a Messi.