Gente Picante. Alejandro "Lito" Oviedo: Salís a pedalear y el mundo se acomoda un poco
Para el ciclista, pedalear es mucho más que entrenar. Es una forma de pensar, de crear y de encontrar equilibrio en medio de una vida que gira alrededor de las dos ruedas. El referente del ciclismo cordobés cuenta por qué la bicicleta sigue siendo su mejor refugio.
–¿Naciste pedaleando?
–No, no, la verdad es que no. Mi primer deporte fue el fútbol.
–¿Dónde empezó la historia?
–Yo nací en Río Tercero y hace ya 15 años que estoy radicado en Alta Gracia. Empecé jugando al fútbol en Club Deportivo Casino, un club muy conocido de Río Tercero. El arranque con la bici fue a los 15 o a los 16 años, cuando nos juntábamos a pedalear con los chicos del barrio, a jugar en la bici. Un día, un vecino se enteró de una carrera que se hacía y nos preguntó si queríamos participar. Fuimos, corrimos y la verdad es que nos fue bien. Hice un segundo puesto, no recuerdo exactamente cuál, pero ahí empezó todo: una seguidilla de carreras, eventos y competencias. Ahí nació la pasión por la bicicleta.
–O sea que hace más de la mitad de tu vida que estás arriba de una bici.
–Sí, sí. Hubo algunos momentos en los que tuve que dejar por distintas situaciones, pero ya son muchos años arriba de la bicicleta.
–¿Qué te dio la bici?
–Muchísimo. Me dio la posibilidad de conocer lugares increíbles, de viajar a países que jamás imaginé que iba a conocer. Nunca pensé que empezar a andar en bicicleta me iba a llevar a vivir todo esto. También me dejó muchísimas amistades. Tengo amigos en toda Argentina, en Colombia, en Brasil, en Chile. La verdad es que todo eso es algo increíble.
–La bici como deporte, como entrenamiento, pero también como trabajo. Porque lograste armar un negocio que hoy es parte de tus ingresos y además da trabajo.
–Tal cual. Se logró hacer una fusión entre algo que es una pasión y el trabajo. Y eso también fue posible gracias a la familia. Fernanda, mi señora, está en el negocio, acompaña todo esto y acompaña mi pasión. Y después están mis hijos, que también pedalean.

–¿También les gusta?
–Sí. A la nena le cuesta un poco más, pero el varón ya anda bastante en bici. Igual sin ninguna obligación. Tienen 8 y 11 años. Cuando quieren, salimos a divertirnos, damos una vuelta, andamos un rato. Uno también trata de transmitirles esta pasión.
–¿Qué pasa por la cabeza de alguien capaz de pedalear 10 horas por día?
–De todo. Porque hemos pedaleado muchas horas y la cabeza va por todos lados. Pienso mucho. Voy pensando en el negocio, en ideas, en clientes, en estrategias para las carreras. Pienso en cosas de la vida. Y más cuando vas por la montaña, donde tenés ese entorno natural, los paisajes, los sonidos, los ríos, las cascadas. Es un cable a tierra impresionante. Por eso es un deporte tan lindo. Te permite reflexionar, ordenar ideas. Muchas veces saco ideas para el local arriba de la bicicleta. Hoy también uno va pensando en la parte comercial mientras pedalea. Así que pasan miles de cosas por la cabeza.
–¿Se entrena todos los días?
–Prácticamente sí.
–¿Cuánto tiempo?
–Depende. Tenemos un entrenador que nos pasa un plan y tratamos de respetarlo lo mejor posible. Generalmente, son dos o tres horas por día. Los sábados, que son los fondos largos, hacemos cuatro o cinco horas.

–Viste que siempre se arranca “Voy a dar una vueltita” y terminan siendo más de ocho horas.
–Sí, totalmente. Pero también, para hacer esto, necesitás pasión y necesitás apoyo. Porque no es fácil para una familia que alguien salga todos los días tres o cuatro horas a entrenar, más las carreras los fines de semana. Es un deporte que necesita acompañamiento. Siempre tiene que haber alguien atrás apoyándote porque si no, se hace muy complicado.
–Hubo un "boom" del ciclismo después de la pandemia. ¿Lo ves así?
–Sí, hubo un boom enorme. Fue una de las primeras actividades que se habilitaron al aire libre y muchísima gente empezó a andar en bicicleta. Después se estabilizó un poco, pero sigue creciendo. Cada vez que salís a la ruta, a los caminos o a las carreras, encontrás más gente. Este año, Río Pinto tuvo récord de inscriptos. Eso ya es un parámetro muy claro de que sigue creciendo. Nosotros estamos todo el tiempo pedaleando, mostrando lugares, organizando eventos. También buscamos incentivar a la gente para que siga andando y para que se sumen nuevos ciclistas.
–Contame del negocio de la bicicleta. Alguien que está escuchando y dice: “Tengo una bici vieja, me gustaría empezar”. ¿Por dónde arranca?
–Nosotros siempre recomendamos arrancar con algo tranquilo. Lo importante es tener una buena primera experiencia. Hay bicicletas de todos los tipos y de todos los precios. Todos arrancamos con algo básico y después, a medida que uno se va metiendo, va progresando.
–¿Cuándo se empiezan a notar las diferencias?
–A medida que vas escalando. En los componentes, en los accesorios, en la ropa. No es lo mismo una calza básica para andar una hora que una diseñada para cuatro o cinco horas arriba de la bici. Ahí se nota muchísimo la diferencia. La experiencia cambia por completo.
–Porque si la primera experiencia es mala, abandonás.
–Exactamente. Si salís y la calza es mala, la vas a pasar mal. Si la bicicleta tiene problemas mecánicos, la vas a pasar mal. Entonces no vas a querer andar más. Nosotros siempre tratamos de que las primeras experiencias sean buenas. Si el cliente tiene una buena experiencia, queda enganchado.

–Y después, ya no hay vuelta atrás.
–No. Esto es como un vicio. Arrancás diciendo: “Voy a comprar algo básico” y después no termina nunca.
–Están las "mountain bike", ruta y gravel. ¿Qué diferencia hay?
–La mountain bike es la bicicleta todoterreno. La usamos prácticamente para todo. Después está la bicicleta de ruta, la clásica de ruedas finitas que se utilizó toda la vida, aunque ahora las cubiertas se están haciendo más anchas porque dan más comodidad y más seguridad. Y después está la gravel, que hoy es la tendencia más fuerte a nivel mundial.
–¿Qué tiene de especial?
–Es una mezcla entre una mountain bike y una bicicleta de ruta. Tiene la posición de una bici de ruta, pero con cubiertas mucho más anchas. Eso te permite andar por caminos de tierra, por banquinas, por ripio, por asfalto. Es una bicicleta muy versátil. Nosotros hicimos Río Pinto, Vuelta a las Cumbres, recorridos en Brasil y muchísimas travesías con gravel.
–¿Es la que más te gusta hoy?
–Sí. Aunque me encanta la mountain bike porque hice muchísimas carreras, hoy si me preguntás con cuál me quedo, me quedo con una gravel. Porque las prestaciones que tiene son impresionantes. Te permite hacer prácticamente cualquier recorrido.

–Ustedes organizan recorridos para que la gente conozca Córdoba.
–Sí. Nosotros siempre tratamos de hacer eventos e incentivar a la gente a que venga a conocer los lugares increíbles que tenemos. La verdad es que no alcanzan los días para recorrer todo lo que hay.
–¿Tan así?
–Sí. Nos escriben clientes de Alta Gracia, de Córdoba capital, de otras provincias e incluso del exterior. Salimos a pedalear, hacemos recorridos hermosos, paramos a tomar un café, comemos un sándwich. Hay salidas más relajadas y también está la parte competitiva, que te permite viajar muchísimo.
–¿Viene gente de afuera?
–Sí. Hace poco estuvimos con un grupo de Estados Unidos que vino para Vuelta a las Cumbres. Me contactaron a través de una argentina que compite afuera y terminé haciendo un poco de guía.
–¿Y qué tiene Córdoba que enamora tanto?
–Paisajes increíbles. Montañas, rutas, senderos, caminos. Yo salgo de mi casa en Alta Gracia y ya estoy en la montaña. Tenés de todo. Si querés, te vas hasta Copina, hacés los puentes colgantes, Mina Clavero, Los Gigantes. Hay miles de lugares. Ahora incluso estamos haciendo mucho bikepacking con las gravel.
–¿Qué es eso?
–Viajes largos llevando todo lo necesario en la bicicleta. Este verano hicimos Alta Gracia-Merlo, pasando por Los Gigantes. Fue una experiencia espectacular.
–¿La infraestructura vial de Córdoba es amigable para el ciclismo?
–No. Falta muchísimo. Yo soy muy consciente de que las rutas no están preparadas y tampoco existe una educación vial orientada al ciclismo. Por ejemplo, trato de evitar los fines de semana largos porque sé que las rutas van a estar cargadas. Muchas veces, les digo a mis amigos: “Vamos por tierra, hagamos mountain bike”.
–¿Qué falta?
–Una ley que se cumpla y educación. Porque también entiendo que la gente trabaja, que va apurada, que muchas veces maneja mirando el celular. Pero falta convivencia.
–¿Qué viste en otros países?
–Primero, rutas preparadas para ciclistas. Banquinas específicas, señalización, infraestructura.Y después, leyes claras para todos. Si el ciclista comete una infracción es sancionado. Si el automovilista la comete, también. Hay reglas para ambos y eso genera respeto.
–Acá todavía estamos lejos.
–Sí. Muy lejos. Hay rutas donde directamente no existe espacio para el ciclista.
–Pienso en la E-53.
–Exactamente. No tiene banquina ni para los autos ni para las bicicletas. Y, sin embargo, es una ruta muy utilizada por los ciclistas porque tiene recorridos hermosos. Por eso digo que Córdoba tiene un potencial enorme para el ciclismo, pero todavía falta mucho para que la convivencia sea mejor.
–¿El deporte te hizo más disciplinado?
–Sí, por supuesto. Y más este deporte. El ciclismo exige muchísima disciplina. Hay que estar enfocado, dedicado, cuidarse en todos los aspectos porque es una actividad que demanda mucho físicamente. Si no tenés disciplina, tarde o temprano el cuerpo te pasa factura.
–¿Tuviste caídas importantes?
–Algunas sí, pero por suerte no muchas. Siempre existen porque son deportes de riesgo, pero no tuve grandes accidentes.
–¿Complementás con gimnasio?
–Muy poco. En pretemporada hago algo, pero no soy muy amigo del gimnasio.
–¿Llueva o haga frío se sale igual?
–Sí, se sale igual. Hasta con nieve.
–¿Y sos más de entrenar solo o acompañado?
–Si bien muchas veces salimos en grupo, la mayor parte de los entrenamientos los hago solo. Más que nada porque hay que respetar un plan específico. Soy bastante solitario para entrenar.

–¿Cómo es un día normal de entrenamiento?
–Por lo general, dos horas y media. Arrancamos con una entrada en calor, después hacemos trabajos de fuerza, pasadas, distintas intensidades. Tengo un entrenador, Miguel Hidalgo, que para mí es uno de los mejores entrenadores argentinos. Él me va pasando los trabajos y me ordena mucho.
–Pero ya no sos solamente deportista.
–No, claro. Hoy también está el negocio, la familia, los compromisos. Estoy ocho o 10 horas por día en el local. Entonces, cuando tengo un hueco, salgo a entrenar. Muchas veces pasa que justo tenía pensado hacer un trabajo específico y aparece un cliente que quiere probar una bicicleta o salir a pedalear. Entonces el plan cambia. Con Miguel armamos una estructura flexible. Después de tantos años arriba de la bici, ya es algo bastante natural para mí. Si un día no puedo hacer algo, lo acomodo al día siguiente.
–Vamos al negocio. Durante años, hubo restricciones para importar bicicletas, repuestos y accesorios. ¿Eso cambió?
–Cambió muchísimo. Hoy está mucho más liberado y más fluido. Incluso estamos teniendo productos al mismo tiempo que otros mercados. Por ejemplo, esta semana tenemos un lanzamiento global y ya tenemos las bicicletas guardadas porque todavía no las podemos mostrar.
–¿Lanzamiento mundial?
–Sí. Y ya van varios este año. Se presenta la bicicleta en Europa y nosotros la presentamos al mismo tiempo.
–Como pasa con los autos o las películas.
–Exactamente. Estamos muy alineados con los mercados internacionales. Hoy hay producto, entra mercadería y eso es un beneficio enorme para los clientes. Porque antes veías una bicicleta por redes sociales y tenías que esperar dos años para que llegara a Argentina.

–¿Y traerla por cuenta propia?
–Se podía, pero era complicado. Había que comprarla afuera, traerla, asumir riesgos de transporte, impuestos, aduana, garantías. Era todo mucho más difícil. Hoy tengo una bicicleta guardada en el garaje que se va a presentar en unos días. Antes eso era impensable.
–¿Y los precios se abarataron?
–No diría que se abarataron, pero tampoco pegaron grandes saltos. Lo que cambió es la estabilidad. Antes traías un producto y no sabías si venderlo o guardarlo porque no sabías qué iba a pasar con el precio. Si iba a aumentar, si iba a bajar. Hoy hay más previsibilidad, y eso está bueno.
–¿Cuáles son hoy las que marcan tendencia?
–Hay varias. Nosotros trabajamos con Specialized, y para mí es la número uno por desarrollo, trayectoria y calidad de producto. Pero también están Trek, Cannondale, Scott, Pinarello y muchas otras. A mí me encantan las bicicletas. No porque venda una marca voy a decir que las demás son malas. Al contrario. Si pudiera, tendría una de cada una.
–Muchos saben que sos amigo de Lionel Scaloni, que además es un apasionado de la bicicleta. ¿Cómo empezó esa historia?
–La verdad es que fue algo que todavía hoy me cuesta creer. Uno nunca imagina que le puede pasar algo así. Le mandé un mensaje por Instagram felicitándolo por el campeonato del mundo y diciéndole que lo había visto andar en bici, que si alguna vez necesitaba algo, estaba a disposición. Y al otro día me respondió.
–¿Así de simple?
–Así de simple. Tengo guardados los mensajes. Me puso: “Hola, Lito, ¿te puedo llamar?”. Era un sábado. Yo estaba acostado, por salir a entrenar. Me acuerdo de que le mostré el teléfono a mi señora y me temblaban las manos. “¿Quién es?”, me preguntó. “Scaloni”, le digo. Me quiere llamar.

–¿Atendiste?
–Sí, claro. Y fue increíble porque a los dos minutos parecía que estaba hablando con alguien que conocía de toda la vida. Fue una charla supernatural. Mis nervios desaparecieron enseguida. Empezó un ida y vuelta de mensajes que terminó convirtiéndose en una amistad muy linda. Hasta hoy seguimos en contacto. Y yo siempre le digo que probablemente no toma dimensión de lo que genera.
–¿Ayudó también al negocio?
–Muchísimo. Porque él inspira. Una foto suya arriba de una bicicleta mueve a miles de personas. Después del Mundial, cada vez que aparecía una imagen de Scaloni pedaleando, la gente se entusiasmaba. Todo el mundo del ciclismo se vio beneficiado. Porque la gente piensa: “Si Scaloni anda en bici, algo debe tener”. Y pasa también con Franco Colapinto, con Pechito López, con Pepe Meolans y con muchos deportistas más. Todo eso ayuda muchísimo.
–¿Cómo fue la primera vez que vino a Córdoba?
–Muy graciosa. Yo no suelo contar muchas cosas de él porque es una persona muy reservada y trato de respetarlo. Pero la primera vez, me pidió que lo fuera a buscar al aeropuerto. Yo no lo había visto nunca en persona.
–¿Y no le contaste a nadie?
–A nadie. Solamente a mi señora y a dos amigos. Llego al aeropuerto, estaciono y enseguida viene un empleado a decirme que no podía dejar el auto ahí. Yo pensaba: “¿Cómo le explico que estoy esperando a Scaloni?”.
–Y te hacía mover el auto.
–Todo el tiempo. Me hacía avanzar, retroceder, ir al estacionamiento. En un momento me escribe Leo y me dice: “Ya estoy acá”. Entonces vuelvo rápido para tratar de que se subiera al auto y nos fuéramos antes de que se armara lío.

–Pero ya era tarde.
–Claro. De repente veo un malón de gente adentro del aeropuerto. Azafatas, pilotos, pasajeros. Todo el mundo. Y aparece él, caminando.
–¿Qué hiciste?
–Nada. Me quedé parado. Vino, me abrazó y me dijo: “Hola, Lito”. Imaginate. Le agarré la mochila y en ese momento aparece el mismo empleado que no me había dejado estacionar y me pide una foto con Scaloni. Yo por dentro me moría de risa.
–¿Se fue a tu casa?
–Sí. Fuimos a casa, comimos una fruta y nos pusimos a charlar. Todo muy natural.
–¿Y salieron a pedalear?
–Sí. Me preguntó si había invitado a alguien y le dije que no porque no sabía si quería privacidad. Entonces me dijo que llamara a algunos amigos. Mandé un mensaje que decía simplemente: “A la una salimos de casa”. No les dije con quién.
–Cuando llegaron, casi se mueren.
–Sí. No lo podían creer. Y los que no fueron se querían matar cuando vieron las fotos después.

–¿Cómo pedalea Scaloni?
–Muy bien. Le presté una bicicleta y lo llevé por una zona bastante técnica, con piedras y subidas duras. Los chicos que venían conmigo me preguntaban de dónde había salido porque realmente andaba muy bien.
–Y después volvieron varias veces.
–Sí. Hicimos recorridos por Copina, San Clemente, Siete Lagos, Río Pinto. Le gustó muchísimo Córdoba. Este año se lo extrañó en Río Pinto, pero estamos muy cerca del Mundial y siempre está el riesgo de una caída.
–¿Creés que va a volver?
–Ojalá. Yo siempre digo que cada vez que compartimos una salida, la disfruto como si fuera la última. Porque él vive afuera y todo lo que implica venir no es sencillo. Así que trato de disfrutar cada momento.
–Además de la bicicleta, tenés otro cable a tierra: la pesca.
–Sí, totalmente. Me gusta mucho porque también me permite disfrutar de la naturaleza, estar con amigos y compartir momentos. Es una manera de salir un poco del estrés. A mí la bicicleta me apasiona, pero también es entrenamiento, familia, trabajo. Todo gira alrededor de la bici. Llega un momento en que necesito hacer otra cosa.
–¿Incluso algo que te apasiona puede terminar cansándote?
–Sí, porque me bajo de la bici y me voy al negocio. Entonces todo el tiempo estoy hablando de bicicletas. “¿Qué bici me recomendás?”, “¿qué modelo compro?”, “¿qué me conviene?”. Me encanta, pero también necesito desconectarme un poco.
–¿Cómo te ves dentro de 20 años?
–Compartiendo todo esto con mis hijos. Me encantaría que les siguiera gustando la bicicleta. Mi sueño sería correr un Trasmontaña con mi hijo.
–¿Y vos arriba de una bici... hasta cuándo?
–Hasta siempre. A lo mejor, ya no compitiendo al nivel de ahora porque el desgaste existe. Son muchos años de entrenamientos, carreras y preparación. Pero la bicicleta tiene algo maravilloso: no tiene edad. Tengo amigos de ochenta años que siguen pedaleando y lo hacen con la misma pasión de siempre.

Ficha Picante
Lito Oviedo. Nació en Río Tercero y desde hace más de 15 años vive en Alta Gracia. Ciclista de mountain bike, gravel y ruta, compite desde la adolescencia y logró títulos nacionales, además de destacadas actuaciones internacionales, incluyendo un Top 10 en una Copa del Mundo Máster. Es fundador de una de las tiendas especializadas más reconocidas de Córdoba. Está casado con Fernanda y tienen dos hijos.



