El Pulso Mundial. El calor, el desgaste y la presión, nuevos rivales en el frenesí del Mundial 2026

Con menos tiempo entre partidos y temperaturas altas, la logística y recuperación se vuelven claves. Equipos enfrentan presión máxima en cada encuentro.

29 de junio de 2026 a las 06:07 p. m.
Joaquín Balbis
Joaquín Balbis
Enviado especial a EE.UU.
El calor, el desgaste y la presión, nuevos rivales en el frenesí del Mundial 2026
El correr de los partidos le permitió a Lionel Scaloni recuperar a algunos jugadores que llegaron "tocados". Ahora debe administrar los recursos en medio de las altas temperaturas y menos días de descanso entre partido y partido.

La batidora mundialista ya trabaja a máxima velocidad. En sus frenéticas vueltas irán quedando en el camino los que no estén a la altura y permanecerán los que aspiran a llegar a la final del 19 de julio, en Illinois.

A partir de ahora todo será frenesí por varios motivos. Primero, porque comienza la etapa de eliminación directa: el que gana sigue, el que pierde se va. Y segundo, porque el tiempo entre partido y partido se reduce. Hasta el momento los equipos jugaban cada cinco días, pero desde ahora lo harán cada cuatro.

Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Entre un encuentro y otro, los equipos que avancen deberán cambiar de sede, lo que implica una logística que demanda al menos medio día y reduce el tiempo efectivo de recuperación, más allá de todas las comodidades con las que cuentan las selecciones.

Copa del Mundo 2026: Lionel Scaloni, director técnico de la selección argentina de fútbol.
Copa del Mundo 2026: Lionel Scaloni, director técnico de la selección argentina de fútbol. (AP)

También habrá otro factor determinante: el calor. Más allá de que algunos futbolistas hayan arrastrado molestias físicas, los horarios de los partidos siguen siendo motivo de debate. Lionel Scaloni lo remarcó tanto en la conferencia de prensa previa como en la posterior al partido frente a Jordania. Incluso volvió a plantear el interrogante sobre por qué se programan encuentros en horarios de temperaturas tan elevadas.

Argentina jugará el viernes en Miami en un contexto en el que se espera un intenso calor. Sin ir más lejos, la Selección desarrolla su preparación este lunes, martes y miércoles en Kansas, donde las temperaturas superan los 35 grados. Este lunes, incluso, a las 5.30 de la mañana los termómetros ya marcaban 27 grados.

Con ese panorama, cada entrenamiento se vuelve más exigente y toda planificación debe contemplar el impacto de la temperatura.

Argentina llega bien, como repite una y otra vez Scaloni. El equipo atraviesa un gran momento en lo físico, lo futbolístico y lo anímico, un escenario casi ideal para afrontar los 16avos de final.

Sin embargo, además del calor y de la menor recuperación entre partidos, aparece otro ingrediente inevitable: la presión. En esta instancia ya no hay margen de error. La única opción es ganar, porque de lo contrario, la ilusión mundialista se termina.

El desafío para cada selección será encontrar la mejor manera de administrar todos esos factores: el estrés, la presión, el cansancio y las altas temperaturas. Y en ese sentido aparece un aspecto fundamental: el descanso.

No fue casualidad que el domingo los futbolistas de la Albiceleste disfrutaran de una jornada libre, destinada sólo a recuperar energías y preparar el cuerpo y la mente para lo que viene. Así está planteado el escenario. La batidora ya funciona a toda velocidad. Ahora habrá que ver quiénes logran mantenerse dentro de ella.