Entrevista. Martín Kohan: El borgismo nace para exaltar a Borges, pero también para aniquilarlo

El escritor y docente editó dos libros completamente diferentes entre sí: "La separación" y "Lo que entiendo por Borges". Uno es una novela sobre los devenires del amor y los viajes; el otro, un ensayo sobre el máximo referente de la literatura nacional.

20 de junio de 2026 a las 02:24 p. m.
Marcos Vidable
Martín Kohan: El borgismo nace para exaltar a Borges, pero también para aniquilarlo
Martín Kohan, escritor argentino.

La separación narra dos viajes, uno de ida y otro de vuelta. Para ir de Buenos Aires a La Paz, la localidad cordobesa, Fernando debe atravesar cuatro provincias. En el pueblo de Traslasierra lo espera su hermano mayor.

La última novela de Martín Kohan emplea ese traslado colmado de rodeos para contar la historia de una ruptura. “Como el asunto de la novela gira en torno a algo que en verdad no puede saberse, de preguntas que en verdad no pueden responderse, pensé que lo mejor era una disposición formal que reforzara un efecto de acecho, un efecto de asedio: contar desde todos los puntos de vista y desde todos los tiempos disponibles. Que la forma narrativa también expresara la idea de ‘darle vueltas’ a algo”, responde el autor.

–"La separación" es además un relato de viaje. ¿Qué le interesa de ese universo?

–Me interesó el relato de viaje para contar el viaje mismo, más que los lugares a los que se viaja: me interesó contar el desplazamiento en sí. Especialmente porque, en un largo viaje en micro, como el de la novela, la experiencia es al mismo tiempo de quietud y movimiento, de fijeza y de deriva, una combinación singular entre lo que queda siempre igual y lo que va mientras tanto cambiando. Creo que también en esa disposición narrativa hay algo de la cuestión del desamor: esas veces en las que un amor se termina sin que haya pasado "nada".

No es la primera vez que el docente universitario dirige su lente a este asunto inagotable y escurridizo. Hace 10 años publicó Ojos brujos. Fábulas de amor en la cultura de masas, un volumen que examinaba las letras de memorables tangos y boleros (aunque no se los haya escuchado).

Hay que recordar que en el edificio literario de Kohan los distintos géneros conviven en un cuarto propio, por esta razón líneas que aparecen La separación también podrían colocarse en Ojos brujos.

“Uno sabe que esas frases románticas, las de las canciones de amor, se dicen un poco por decir, que no hay que tomarlas al pie de la letra: ‘para siempre’, ‘para toda la vida’. Uno sabe, sí, pero en verdad no sabe. Porque en el fondo yo me las creí”, dice el hermano abandonado de la novela.

–El desamor es un clásico tema literario. ¿Qué nos dicen los vínculos efímeros de esta época?

–El desgarramiento del amor y del desamor (del desamor como parte del amor) supone, según creo, la consistencia de un para siempre que, sin embargo, se acaba. Y se acaba sin que por eso se disuelva del todo su ilusión de para siempre (por eso duele). La volatilidad de lo efímero me parece que anula todo: el amor y el desamor, que precisan duración (o ilusión de duración).

–Como lector, en esta dirección, ¿qué libros le interesan?

–Diría principalmente Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes, pero también Historias de amor de Julia Kristeva; Del amor de Stendhal; los textos de Carlos Monsiváis sobre boleros, y, obviamente, Y sin embargo, el amor de Alexandra Kohan. Y novelas, claro: El pasado de Alan Pauls, Amor de Juan José Becerra, Derrumbe de Daniel Guebel.

Cuarenta años de eternidad

El 14 de junio de 1986, Jorge Luis Borges pasó a la eternidad, aunque ya la conocía. Durante aquellos días en México, se jugaba el Mundial de fútbol que consagraría a la selección de Maradona.

Nunca sabremos qué hubiera declarado después de enterarse de la obtención de la segunda estrella, aunque tal vez hubiera dicho algo similar a lo que le contestó a César Luis Menotti cuando lo entrevistó: “Yo no sé por qué se hizo tan popular ese fútbol inglés. Es raro que siendo Inglaterra un país generalmente odiado –aunque yo quiera mucho a Inglaterra– nunca se haya usado ese argumento en su contra”.

Martín Kohan rescató esa entrevista de 1978 y otros momentos significativos en Lo que entiendo por Borges, libro que se publicó un mes después de la difusión de La separación.

–Cuarenta años después de su fallecimiento, ¿es un problema que Borges sea más citado que leído?

–Siempre es un problema que se cite o se comente un texto sin haberlo siquiera leído: desde una entrevista en un diario hasta un libro que alguien publica. La literatura de Borges puede que padezca especialmente ese hábito de vagancia chantuna.

Compuesto por trabajos ya conocidos y otros inéditos, Lo que entiendo por Borges separa sin vueltas al autor de Historia de la eternidad del borgismo: “El borgismo (ideología literaria socialmente dominante) no tolera que haya podido existir tanta literatura sin imponerle un correlato de vida perdida”, escribe Kohan en el texto dedicado al poema Instantes, que el cuentista nacido en 1899 nunca imaginó.

“El borgismo nace para exaltar a Borges, pero también para aniquilarlo; para elevarlo, pero también para hundirlo. Porque hay algo en Borges que no se puede soportar, y es tanta literatura”, reflexiona Kohan en el mismo ensayo.

–Borges es un escritor y un mito nacional. ¿Cuáles son los elementos con los que construimos ese mito?

–Apenas desbaratamos los tópicos hostiles del escritor cipayo, europeísta, anglófilo, etcétera, surge claramente en Borges una versión de lo argentino más interesante y acaso más consistente, menos rígida, más abierta. Ese juego entre lo propio y lo ajeno, entre lo propio y la apropiación de lo otro, en lugar de una identidad refractaria y a la defensiva, nos depara a Borges como escritor netamente argentino.

Para leer La separación

Martín Kohan.

Anagrama.

227 páginas.

Lo que entiendo por Borges

Martín Kohan.

Ediciones Godot.

161 páginas.