Para agendar. Jorgela Argañaraz llega a La Cumbre: de prensa del rock a “pintar el viento”
La artista inaugurará “Altares de la cruz del sur” en la Sala Caraffa de esa ciudad de Punilla. Un recorrido por su metamorfosis vital.
La Cumbre se prepara para recibir una propuesta artística que amalgama la potencia del paisaje patagónico con la sensibilidad de una mujer que supo reinventarse tras décadas en la primera línea de la industria musical. El próximo viernes 31 de julio a las 19, la Sala Caraffa (Tassano 55) de esa ciudad será el escenario de la inauguración de Altares de la cruz del sur, pintar el viento, la muestra de la artista Jorgela Argañaraz.
La exposición, que permanecerá abierta hasta el 23 de agosto, llega a territorio cordobés tras un exitoso recorrido por importantes museos y salas del país, como el MAC de Catamarca, el ECA de Mendoza y el CEC de Rosario.
Las obras de Argañaraz son una invitación a transitar los paisajes del monte rionegrino donde nació y se crió.
La colección destaca por la presencia del viento sur, una paleta de colores vibrantes y la incorporación de instalaciones que remiten a los altares paganos de los pueblos sureños.
Para esta ocasión, la artista ha convocado como invitado especial al creador local Matías Mischung, reforzando el carácter federal y de diálogo que impulsa su gira nacional iniciada en 2021.
De la adrenalina del rock al refugio del taller
Esta faceta pictórica, que hoy la tiene “de gira” por las provincias, es el resultado de lo que ella misma define como su “tercera vida”. En una extensa e íntima entrevista concedida a la revista Gente, Argañaraz repasó el camino que la llevó de ser la mano derecha de las máximas estrellas del rock en español a dedicarse por completo al óleo y el bastidor.
Durante 24 años, Jorgela fue una de las jefas de prensa más influyentes de la Argentina.
Su currículum es, en esencia, la historia de la música popular de las últimas décadas: trabajó con Fito Páez (a quien considera un hermano), Luis Alberto Spinetta, Charly García, Joaquín Sabina, Natalia Oreiro y David Lebón, entre muchos otros. Recordó hitos como el concierto subacuático de Charly o los nueve shows de Roger Waters en River. Sin embargo, a pesar de vivir en el ringside del éxito ajeno, la pintura siempre estuvo allí, silenciosa, esperando su momento.
El fuego como catalizador del cambio
El punto de inflexión definitivo ocurrió mucho antes de su retiro formal de la prensa en 2021. En 2012, un incendio destruyó casi por completo su casa en San Isidro. Aquella experiencia traumática, donde vio las llamas consumir el cuarto de su hijo Galo, le permitió comprender la fragilidad de lo material. Curiosamente, entre los pocos objetos que sobrevivieron intactos en una habitación del fondo, se encontraban los rollos con sus pinturas.
“Fue una fractura en mi vida. Me acomodó”, confesó a Gente. A partir de ese momento, la idea de abandonar la vorágine de las agendas ingobernables para entregarse al arte comenzó a madurar. La reconstrucción de su hogar contó con el apoyo solidario de sus amigos famosos: Sabina le alquiló una casa por un año, Natalia Oreiro le envió somieres y Fito Páez siempre estuvo cerca con consejos. Fue precisamente el rosarino quien, años después, la impulsó a dar el salto final. “Basta!, largá todo, ¿qué estás esperando para cambiar?”, le dijo.
La pandemia y el despertar espiritual
La llegada de la pandemia de 2020 fue el terreno de prueba final. Mientras el mundo se detenía, Jorgela comprobó que podía pasar ocho horas diarias pintando en su taller sin extrañar la adrenalina de los conciertos. Durante ese periodo, comenzó a vender sus obras de forma sostenida a través de sus redes sociales, lo que le dio la confianza económica y emocional necesaria para cerrar su agencia de prensa, JA! Comunicación, en septiembre de 2021.
A este proceso se sumó una búsqueda espiritual profunda que incluyó años de yoga, meditación y sesiones terapéuticas con ayahuasca en el Gran Buenos Aires.
Según relató a Gente, estas experiencias le permitieron romper las “máscaras” de su ego productivo y conectar con una forma de expresión más auténtica y conectada con la naturaleza.
Un estilo marcado por la materia y el color
La obra que los habitantes y visitantes de La Cumbre podrán ver en la Sala Caraffa refleja esta madurez. El estilo de Argañaraz se caracteriza por paletas “explotadas de color” y una pincelada matérica muy marcada.
“No siento mía la pintura lavada”, explicó, detallando que le gusta usar distintas técnicas, desde bases de acrílico hasta lápices de óleo sobre la pintura ya seca.
Su inspiración fluye desde su casa-taller en La Lobería, Río Negro, un acantilado frente al mar donde se refugia varias veces al año para pintar escuchando ópera, música clásica o a sus propios hijos, Julián y Joaquín, quienes también son músicos. Allí, el paisaje del monte y la inmensidad de la Vía Láctea se trasladan a sus telas.
Hoy, a sus 60 años, Jorgela Argañaraz disfruta de la libertad de salir de gira con sus propios cuadros, sintiendo que sus “vidas” anteriores como bailarina y jefa de prensa fueron solo una preparación para este presente radiante. La muestra en La Cumbre es, en sus palabras, una forma de conectar puntos geográficos distantes y dar un sentido profundo a su andar en el mundo del arte.
La invitación está hecha para descubrir la potencia de una artista que supo escuchar el viento y transformarlo en color.
Un perfil de Jorgela Argañaraz
Nació en la Patagonia Argentina en Viedma Río Negro, pasó parte de su infancia en el campo, actualmente vive entre el mar en su casa taller de La Reserva Natural Punta Bermeja, La Lobería Viedma Río Negro y su casa taller de San Isidro Provincia de Buenos Aires.
Comenzó a pintar como artista emergente en los 90. En el 2000 inició su formación en distintos talleres de Buenos Aires con Nora Corradetti, Juan Astica, Roberto Páez y Ariel Mlynazewicz.
Han sido guías y curadores de sus muestras: Maggie de Koenigsberg, Damián Masotta, Lila Siegrist, Roberto Echen y Miguel Ronsino. Estudió Religiones de Oriente en la Escuela de Estudios Orientales en Universidad del Salvador Argentina; cerámica guaraní Arteterapia I y II Extensión UNA Arte y pensamiento Latinoamericano en UNAJ.
Las distinciones de Jorgela Argañaraz
Selección Salón Nacional Manuel Belgrano Museo Sívori PINTURA 2023 y 2026
1er premio Universidad de Belgrano a la creación artística: Pintura 2023
1er premio proyecto expositivo Cultura de San Isidro 2024
2do premio adquisición Museo MAC Junín 2024
3er premio Salón Provincial de pintura Museo MAMM:Pintura 2023
Selección Bienal internacional de Arte Areatec 2024
Selección Residencia Epecuén 2023
Selección Salón Provincial de pintura MMAP Museo Municipal de Artes de la Casa de la Cultura Rauch.
Selección 7° Salón pintura nacional Federada – Rosario Santa Fé
Selección Premio Pintura Camarcopba La Plata Provincia de Buenos Aires
Premio Proyecto expositivo 2024 Museo Arte Contemporáneo Casa Caravatti Catamarca.
Desde 2003 participa en ferias de arte como Arteba, EGGO, Plateada, Feria 360 Chaco y Feria Pequeño formato, entre otras.



