Gastronomía. Guerrín cumple 92 años con una fila que resiste el paso del tiempo en Avenida Corrientes

Qué hay detrás de esa postal que se repite, generación tras generación, sobre la Avenida Corrientes y por qué esa espera se convirtió en parte de la experiencia gastronómica porteña.

28 de junio de 2026 a las 11:56 a. m.
Guerrín cumple 92 años con una fila que resiste el paso del tiempo en Avenida Corrientes
Guerrin cumple 92 años con una fila que resiste el paso del tiempo en Avenida Corrientes.

La Avenida Corrientes cambió mucho en los últimos años: cerraron cines, abrieron locales nuevos, los hábitos de consumo se transformaron de la mano del delivery y las apps. Sin embargo, hay una escena que se mantiene intacta desde hace generaciones: la fila de gente esperando para comer una porción de pizza recién salida del horno en Guerrín.

Una costumbre que, con la llegada del Mundial 2026 y el aumento del turismo internacional, vuelve a tomar protagonismo en el centro de la ciudad.

Guerrín y una tradición de casi un siglo

La pizzería que genera ese fenómeno abrió sus puertas en 1932, cuando dos inmigrantes italianos instalaron un horno a leña en plena Corrientes. Desde entonces, el local nunca abrió sucursales ni se subió a la ola de las franquicias, y durante años se resistió incluso al delivery.

Esa decisión de mantener todo igual, en un rubro donde la mayoría busca expandirse, terminó siendo parte de su identidad. Hoy es uno de los locales gastronómicos más comentados del mundo en Google Maps, con más de 200 mil reseñas, un número que refleja el paso constante de generaciones de vecinos, turistas y visitantes ocasionales.

Guerrin cumple 92 años con una fila que resiste el paso del tiempo en Avenida Corrientes.
Guerrin cumple 92 años con una fila que resiste el paso del tiempo en Avenida Corrientes. (Prensa)

En un momento donde el consumo gastronómico muestra señales de retracción y cualquier comida puede pedirse por celular en minutos, hacer una fila en la vereda parece, a primera vista, algo fuera de lugar. Sin embargo, para muchos clientes es exactamente lo contrario: una pausa elegida.

Entre los que esperan hay quienes repiten un ritual familiar de varias generaciones, turistas que llegan después de leer comentarios en internet, y grupos de amigos que convirtieron la salida en una costumbre fija cada par de meses. La pizza, además, funciona como una propuesta pensada para compartir, algo que sigue teniendo peso a la hora de elegir dónde comer en grupo.

Con el Mundial 2026, se espera que el flujo de visitantes extranjeros hacia este tipo de lugares emblemáticos aumente todavía más. Para muchos turistas, sumarse a la fila de Corrientes ya forma parte del recorrido obligado por Buenos Aires, junto con otros clásicos porteños.

Lo llamativo es que, pese a la multiplicación de alternativas gastronómicas y la inmediatez que impone la vida actual, la espera sigue siendo parte del atractivo y no un obstáculo. En esa convivencia entre lo nuevo y lo de siempre, la avenida más teatral de la ciudad conserva al menos una postal que el tiempo no logró modificar.