Hay noticias que confirman procesos. Y la nominación del cordobés Gabriel Campana a enólogo argentino del año en el reporte del influyente crítico británico Tim Atkin parece una de ellas.
Por sus vinos elaborados en el valle de Calamuchita, el reconocimiento lo encuentra compartiendo terna con referentes de algunas de las bodegas más importantes de Mendoza, un territorio históricamente dominante en el vino argentino.
Para Córdoba, todavía joven en términos vitivinícolas, el dato tiene una dimensión especial: un enólogo criado entre bodegas de Colonia Caroya acaba de meterse en la conversación grande.
“Me tomó por sorpresa y con mucha emoción”, dice Campana, todavía procesando el impacto de la noticia. “Que Tim Atkin ponga el foco en un enólogo de Córdoba, de una zona emergente pero que no para de crecer como Calamuchita, es más que una nominación personal; es la validación de que el mapa del vino argentino se está ampliando”.

Paso a paso
Hay una historia previa que vuelve esta nominación todavía más interesante. En 2022, durante una feria de vinos en Córdoba, este cronista probó la primera camada de este sauvignon blanc de Estancia Las Cañitas, en Villa Berna.
Fue tan inesperada la sorpresa que el paso siguiente resultó inevitable: viajar hasta Colonia Caroya para entrevistar a Campana y entender qué estaba pasando detrás de esa botella.
La impresión no era exagerada. Años después, el tiempo terminó dándole la razón a aquella intuición. Hoy, el Vórtice Sauvignon Blanc acumula una seguidilla de reconocimientos difícil de ignorar: obtuvo 96 puntos durante cuatro años consecutivos de parte de críticos internacionales como Atkin, e incluso la guía Descorchados, el crítico James Suckling y la revista Vinous.
El inglés incluso lo destacó como el mejor sauvignon blanc de Argentina y uno de los más destacados del Hemisferio Sur. Aplausos.

El elegido
“Desde 2023 estamos recibiendo puntajes históricos”, repasa Campana. En esta última edición del reporte, Atkin volvió a posar la mirada sobre varios de sus vinos más representativos: el Vórtice Sauvignon Blanc 2024 (96 puntos), el Vórtice Naranjo de Sierras 2025 (95), Familia Navarro Torre Cabernet Sauvignon/Malbec 2022 (95), Familia Navarro Torre Sauvignon Blanc (93) y Vórtice Pinot Noir de Sierras (93).
No parece casualidad. Detrás de esos números hay una filosofía de trabajo. “Hay una frase que utilizamos mucho en bodega: “La excelencia no es un acto, sino un hábito”, resume.
Pero si hay un vino que sintetiza la obsesión de Campana, ese es el sauvignon blanc que sale de Villa Berna, una variedad que hace apenas 21 años comenzó a plantarse en una región donde prácticamente no existían antecedentes.
La apuesta era riesgosa. Y terminó siendo histórica. Según dijo en una entrevista reciente con La Voz, “el sauvignon blanc se aleja de los aromas clásicos a maracuyá y ruda. Es un vino de sierras, donde aparecen la frescura, lo herbal, la mineralidad y la tensión que aporta la acidez de altura. Tiene bajo tenor alcohólico, aunque suma complejidad por una pequeña crianza en roble francés”.
Pero hay algo más profundo detrás de la receta técnica. “La idea es que Vórtice hable de Calamuchita antes que de la variedad”, dice.

Bitácora viva
Hablar de vinos cordobeses todavía implica, en muchos sentidos, escribir una bitácora en tiempo real. No hay demasiadas recetas previas ni generaciones enteras de experiencia acumulada. Mucho de lo que hoy se conoce se está descubriendo sobre la marcha.
Quizás uno de los hallazgos más sorprendentes sea el potencial de guarda de estos vinos blancos cordobeses. “Lo que estamos viendo con Vórtice es que mantienen la frescura, la acidez vibrante y esa electricidad única”, señala. Y deja una puerta abierta a futuro: “Ojalá empecemos a hablar de vinos blancos de guarda en Córdoba”.

El futuro
–¿Cómo te gustaría seguir tu carrera?
–Seguir descubriendo e intentando interpretar lo que el lugar da en nuestras uvas y después en nuestros vinos. Estamos monitoreando cómo evolucionan con los años y los resultados hasta ahora son muy alentadores.
–¿Qué objetivos te quedan por delante?
–Seguir consolidando a Córdoba como provincia vitivinícola que aporta diversidad al vino argentino.
–¿Qué te gustaría que pase con el vino cordobés?
–Que más personas puedan acercarse sin vueltas y disfrutarlo. El vino es un alimento milenario, sano y profundamente cultural.
–¿Sentís que esta nominación cambia algo?
–Me genera mucho orgullo, respeto y responsabilidad. También es un incentivo enorme para seguir apostando a la identidad de nuestro lugar, donde nada es fácil, pero todo es único.
Hay algo simbólico en esta nominación. Durante décadas, hablar de vino argentino fue casi sinónimo de Mendoza, algo de Salta y San Juan, un poco menos de la Patagonia. Córdoba aparecía lejos, como algo del pasado.
Hoy, mientras un sauvignon blanc serrano sorprende a críticos internacionales y un enólogo nacido entre bodegas de Colonia Caroya comparte terna con figuras históricas de la vitivinicultura nacional, el mapa parece empezar a correrse gracias a estos pequeños proyectos que apuestan por el vino cordobés.
Tal vez Campana tenga razón: quizá recién estamos aprendiendo a escuchar lo que las sierras tienen para decir dentro de una copa.

