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Ciudadanos

Jóvenes. Vivir con los padres después de los 25: una realidad cada vez más extendida

Irse de la casa de los padres alrededor de los 25 años solía ser un paso esperado hacia la adultez. Hoy, en cambio, se volvió un proceso más tardío y complejo, atravesado por dificultades económicas y nuevas formas de proyectar la vida adulta.

29 de mayo de 2026, 17:04
Vivir con los padres después de los 25: una realidad cada vez más extendida
Gran cantidad de jóvenes no pueden independizarse. (La Voz / Archivo)

Si pensamos en la adultez como se concebía décadas atrás, independizarse alrededor de los 20 y tantos era lo esperable. Hoy, las maneras de pensarse adulto cambiaron y ya no se materializan solamente en dejar el hogar familiar.

Un informe de la Fundación Tejido Urbano reveló que el 38% de los jóvenes argentinos de entre 25 y 35 años seguía viviendo con sus padres en 2025, un número que superó el del año anterior. El estudio explica que esto es resultado de una combinación entre la crisis habitacional y la económica.

Entre los factores más importantes, la imposibilidad económica de afrontar los gastos de independizarse, tienen un lugar central. En promedio, los jóvenes destinan el 41% de su ingreso mensual únicamente al alquiler.

Gran cantidad de jóvenes no pueden independizarse.  (La Voz / Archivo)
Gran cantidad de jóvenes no pueden independizarse. (La Voz / Archivo) (La Voz / Archivo)

Además, el informe advierte que personas de 30 años acceden a trabajos que, dos décadas atrás, estaban disponibles para personas de 20.

La combinación de empleos informales e inestables, salarios bajos y dificultad para proyectar a largo plazo, redefine la relación de los jóvenes con la independencia y la adultez.

Entre el deseo y la imposibilidad

Valentina tiene 33 años y es abogada. Para ella, el tema de la independencia fue fluctuando en los últimos años. Cuando tenía 27, en 2020, se mudó de la casa de sus papás y vivió sola durante tres años.

En su momento, el plan a futuro era comprar un departamento o un lote, para no tener que vivir alquilando. Pero la inestabilidad económica la llevó por otro camino. En 2023 volvió a su hogar familiar. Ahora resume: “Independizarse es un paso clave para la adultez, pero es difícil sostenerlo hoy con el precio de los alquileres”.

A Juan, de 25, le pasó lo mismo: “Están muy caros los alquileres, además si querés tener una buena alimentación y transportarte, por ejemplo, necesitarías tener como tres trabajos. De hecho, yo los tengo y aún así no llego”, afirma.

Florencia, Juan y Luna: tres jóvenes que no se pueden independizar.
Florencia, Juan y Luna: tres jóvenes que no se pueden independizar. (La Voz)

Luna, de 29, atraviesa una situación similar. Es fonoaudióloga y está por volver a la casa de sus padres: “Sinceramente, esta crisis me pasó por encima. Ya no puedo afrontar los gastos del alquiler y de todo lo que implica vivir sola”, apunta.

Julieta, de 32, es médica residente y aún no experimentó la independencia. Aunque ha buscado alquileres y hecho números en varias oportunidades, siempre terminó en nada: “Es frustrante saber que tengo una carrera hecha y aún así, a esta edad, sigo viviendo en mi casa. Para poder mudarme, tendría que sumar muchas horas extras y guardias, pero eso no sería vida; ya de por sí trabajamos un montón”, reflexiona.

Para Gastón, de 28, hasta hace poco la situación era parecida. Trabajando en una pyme, veía el tema de la independencia como un plan a mediano plazo mientras disfrutaba de la comodidad del hogar, hasta que al hacer cuentas se dio cuenta de que, por los precios de los alquileres y su sueldo, no podría mudarse. “Creo que es muy importante construir un espacio propio. En este momento, si me alcanzara el sueldo me iría a vivir solo aunque eso significara resignar comodidades como la posibilidad de ahorro y poder hacer planes sociales tranquilo”, afirma.

La independencia no puede pensarse por fuera de los factores económicos, laborales y culturales que complejizan el “irse de la casa de los padres” como un paso a la adultez.

Según Serafin González, sociólogo e investigador en juventudes, ”las decisiones de los jóvenes no pueden pensarse como elecciones individuales puras: están atravesadas por condiciones estructurales del mercado de trabajo y los costos de vida”.

En este sentido, agrega que la independencia ya no funciona necesariamente como un “rito” hacia la adultez, sino que hoy puede venir aparejado con precarización, endeudamiento y pérdida de redes de apoyo.

Gran cantidad de jóvenes no pueden independizarse.  (La Voz / Archivo)
Gran cantidad de jóvenes no pueden independizarse. (La Voz / Archivo) (La Voz / Archivo)

González explica que, muchas veces, permanecer en la casa de los padres también puede funcionar como una estrategia de organización de la vida cotidiana. Y resume una idea central: “Las condiciones actuales hacen que los proyectos de vida sean más inciertos y fragmentados”.

Rosario, de 28 años, representa un perfil distinto al de los demás: el de quienes podrían independizarse pero eligen postergar la decisión sin urgencia inmediata. Trabaja en relación de dependencia en el área de finanzas de una empresa y aunque su salario le permite pensar en vivir sola, esa idea persiste como un plan a mediano plazo.

“Por ahora no estoy apurada. Creo que todavía puedo aprovechar este momento para viajar, disfrutar y tener experiencias”, explica. “Aunque hay muchas responsabilidades que aparecen cuando vivís solo, creo que la adultez no pasa únicamente por eso. Hay personas que, aun así, son completamente adultas en la manera en la que trabajan, se manejan económicamente, toman decisiones, sostienen vínculos y proyectan su vida”, agrega.

Florencia, de 26, es psicóloga y por el momento elige pagar un alquiler en el que puede atender a pacientes, mientras vive con sus papás, en vez de alquilar un departamento para vivir. “Tengo que elegir qué priorizar, es así”.

Martín, de 29, está próximo a mudarse, luego de desearlo durante cinco años sin poder costearlo. En su caso, tiene un emprendimiento y recientemente consiguió un trabajo freelance que le da un poco más de estabilidad económica. “Quizás suena un poco tonto, pero este año cumplo 30 y en mi mente no tengo que pasar de esa edad para vivir solo. Ese fue el incentivo para decir ‘bueno, tiene que pasar como sea‘. Esa motivación me sirvió para enfrentar el miedo y la incertidumbre”, comenta.

Cuánto cuesta independizarse

El costo de los alquileres en la ciudad fue el tema más recurrente en los jóvenes que no pueden independizarse.

Según Agustín Tea Funes, de la Cámara de Corredores Inmobiliarios de la Provincia, un departamento de un dormitorio ubicado en barrio Nueva Córdoba, puede llegar a los $750 mil, a lo que se suman unos $90 mil de expensas. En barrios como General Paz, el precio baja a $600 mil y en el Centro, puede llegar a $500 mil.

“El principal escollo de la independencia sigue siendo el factor económico”, sostiene. Y agregó que además de tener en cuenta el pago mensual, los contratos tienen actualizaciones que se dan cada tres o cuatro meses: “Esto dificulta muchísimo la planificación financiera de alguien que recién se muda solo”, explica.

Tea Funes suma que muchos jóvenes eligen vivir con sus padres y postergar la mudanza para priorizar el ahorro y no tener que resignar consumos y proyectos personales. “La posibilidad de ahorrar es clave. Ahí aparece gran parte de la diferencia entre quienes pueden independizarse y quienes no”, resume.