
Detuvieron a una “viuda negra” tras identificarla por una huella dactilar y rastrearla por redes sociales
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Redacción La Voz
El fiscal Javier Di Santo, de los tribunales de Río Cuarto, elevó a juicio la causa contra Gabriela Patricia Alcaraz (56), acusada del homicidio doblemente calificado de Lorenzo Oscar “Millón” Castro (67), un conocido martillero público de la ciudad cordobesa de General Cabrera.
El 19 de febrero de 2025, el hombre fue hallado muerto, boca abajo en la cama, asfixiado por un incendio en su vivienda.
También se sentará en el banquillo un supuesto cómplice, Claudio Fabián González (58), acusado de encubrimiento agravado y falso testimonio. Se lo acusa por declaraciones que resultaron falaces y por comunicaciones que tuvo con Alcaraz, antes y después del crimen.
Los dos imputados en su momento se abstuvieron de declarar. Están detenidos.
La mujer ya tiene una condena a prisión perpetua por un hecho casi idéntico perpetrado en la ciudad de Buenos Aires en 2021. Alcaraz supuestamente estaba con prisión domiciliaria y faltó al dictado de ese veredicto el 18 de febrero pasado. Ese mismo día, se presume, ultimó a Castro en Córdoba.
Todo comenzó ocho meses antes en el casino de Río Cuarto, donde el rematador de Cabrera conoció a Alcaraz, quien se presentó como “Patricia Mallo”.
Utilizó el nombre de una excamarista federal jubilada de Buenos Aires.
Según los familiares de Castro, la acusada embaucó a su padre, tuvo con él una breve relación sentimental y luego, aunque él quería cortar la relación, ella seguía vinculada como “socia” para negocios inmobiliarios.

“Millón” Castro era muy conocido en el ambiente del turf del sur cordobés. Fue su hija, Gabriela, la última que habló con él, a las 14.46 del 18 de febrero. Lo llamó para preguntarle su DNI y hacerle una autorización para que pudiera retirar a su nieto del colegio. Él comentó que se encontraba con “Mallo” y que ese día tenían “un negocio muy grande”. Se la pasó al teléfono.
“Ella me saludó porque había sido mi cumpleaños. Me dice que mi papá quería a otra persona (una mujer de Río Tercero), que ella sabía que no la quería (…) pero iban a seguir siendo amigos. De la nada me llega a decir que yo me tenía que interiorizar sobre la inmobiliaria para que, el día en que mi papá falte, me haga cargo. Yo ni siquiera desconfié…”, testimonió Gabriela.
La hija de Castro siempre sospechó de que la mujer sedó a su padre y le prendió fuego el colchón, por algún móvil económico. El hombre no fumaba, se mostraba feliz con su familia y con su nieto, y no había indicios de que pudiera intentar suicidarse.
Al día siguiente, lo hallaron sin vida en su cama quemada. Estaba boca abajo. Se presume que murió dormido.
Tanto un amigo de la víctima como una comerciante vecina vieron a la imputada frente a la casa. Para los investigadores, la mujer podría haber estado cerciorándose de que se cumpliría su plan criminal.
Al amigo le dio dos versiones diferentes: primero, le dijo que Castro la había echado para estar con su novia de Río Cuarto; y luego sostuvo que lo había visto salir y lo estaba esperando.

La vecina contó que la mujer antes era rubia y ese día estaba morocha, usaba un bléiser negro, decía ser abogada. Se le notaba una ampolla en el labio y una marca de una quemadura en el brazo. Ella dijo que era porque se había puesto bótox y luego declaró tener cáncer de piel.
Cuando la investigación de Río Cuarto avanzó, se descubrió la verdadera identidad de la sospechosa.
La persona que había salido unos meses con Castro (mientras él estaba distanciado de su novia de Río Tercero) no era Gabriela Patricia Mallo, sino Patricia Gabriela Alcaraz. Tenía pedido de captura nacional e internacional por otro homicidio doblemente calificado.
El mismo día del crimen de Cabrera, ella debía presentarse en un juicio en Buenos Aires. Allí fue condenada por un hecho similar: engañó, sedó y provocó la muerte en un incendio de un exjuez civil, en noviembre del 2021, en Recoleta.
Según familiares de la víctima porteña, Alejandro Saint Genez, la mujer decía ser nativa de Mendoza, bioquímica y tener campos en Mendoza. Con el exjuez Genez, Alcaraz estuvo conviviendo alrededor de un año, con lo que tuvo acceso al mundillo judicial, lo que habría usado luego para hacerse pasar por la jueza jubilada de apellido Mallo.
En Cabrera, Alcaraz decía vivir en un barrio privado de Río Cuarto. En el caso Castro, aún se desconoce cuál fue el móvil del crimen.
La familia presume que fue económico y difunden el caso para que se puedan presentar otros posibles estafados.
Entre los indicios contra Alcaraz, figuran la presencia en el lugar del crimen (una mujer la llevó a la casa de Castro a la mañana, hay testigos y registros fílmicos), sedantes y otros medicamentos encontrados en su cartera, su perfil psicológico y las inconsistencias en su pulida forma de hablar, con la que habría logrado engañar a tantas personas.
Alexis Alvarengo, abogado de los hijos de Castro, reveló que hay un tercer caso internacional en el que Alcaraz habría actuado con el mismo modus operandi.
Reveló que se contactó con la familia y declarará en el juicio de Río Cuarto el abogado peruano Rodolfo Vela Vázquez, quien casi muere quemado tras una relación con Alcaraz, que en ese país se habría hecho pasar por Patricia Gabriela Alcorta y decía ser “curadora de obras de arte”.
Según explicó, la mujer había viajado a Perú en 2019, quedó varada en ese país durante la pandemia y mantuvo una relación con Vela Vásquez, con quien compartió negocios financieros. El hombre dice que salvó milagrosamente su vida de un incendio, tras la ayuda de un familiar.
Presume también que la misma “viuda negra” lo había sedado y se habría escapado luego hacia Argentina