Palermo. Las últimas horas del anestesista Alejandro Zalazar: cámaras, mensajes y una investigación abierta
Imágenes de seguridad y chats reconstruyen el día previo a la muerte del médico, mientras la Justicia analiza si el caso se vincula con el presunto desvío de propofol.
La investigación por la muerte del anestesista Alejandro Zalazar avanza con nuevos elementos que permiten reconstruir sus últimas horas con vida. Imágenes de cámaras de seguridad y mensajes de WhatsApp forman parte del expediente judicial que busca determinar las circunstancias de su fallecimiento.
Zalazar, de 31 años, fue hallado muerto el 20 de febrero en su departamento del barrio porteño de Palermo. La principal hipótesis es que habría sufrido una sobredosis de sustancias anestésicas, aunque aún restan peritajes clave.
Las últimas imágenes con vida
Las cámaras de seguridad registraron los movimientos del médico durante el 19 de febrero. Según consta en la causa, salió de su vivienda por la mañana y regresó por la noche tras su jornada laboral.
Más tarde volvió a salir hacia un gimnasio cercano y, a las 22.01, ingresó nuevamente al edificio ubicado en la calle Juncal. Esa fue la última vez que se lo vio con vida. De acuerdo con los investigadores, no hay registros posteriores de su salida del inmueble.


Según los registros telefónicos, el anestesista habría organizado una tercer salida con un amigo. Sin embargo, el plan no se concretó.
El análisis de su teléfono reveló que realizó su última llamada a las 22.07. Luego, la línea permaneció inactiva hasta el día siguiente.
Los mensajes: “Me agarró el bajón”
El último contacto del médico fue con un amigo cercano, con quien intercambió mensajes para encontrarse esa noche.
“Dale, ¿me bancás que llego y me baño?”, escribió en un primer momento. Minutos después, tras una pausa en la conversación, envió otro mensaje: “Perdón, me agarró el bajón, pero mal”. Ambos acordaron verse al día siguiente, aunque el encuentro nunca ocurrió.
El amigo declaró luego ante la Justicia que no interpretó el mensaje como una señal de alarma. “No lo tomé tan literal. Si no hubiese ido”, afirmó.

Hallazgo y autopsia
El cuerpo de Zalazar fue encontrado en su departamento luego de que no se presentara a trabajar. Sus colegas, preocupados, iniciaron la búsqueda. Al ingresar al inmueble, lo hallaron sin signos vitales. En el lugar había una jeringa, una ampolla y un frasco que podrían corresponder a fentanilo y propofol.
El informe preliminar de la autopsia indicó que la causa de muerte fue un edema pulmonar. No obstante, aún se espera el resultado de los estudios toxicológicos.
Investigación por desvío de medicamentos
El caso está siendo investigado por el fiscal Eduardo Cubría y se analiza en paralelo con otra causa por presunta administración fraudulenta de medicamentos. Esa investigación, a cargo del juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera, apunta a un posible desvío de ampollas de propofol en el Hospital Italiano.
Entre los principales imputados en ese expediente se encuentran el anestesista Hernán Boveri y la residente Delfina Lanusse, quienes fueron procesados y apelaron la medida.

Incógnitas abiertas
Los investigadores buscan determinar si existe una conexión entre la muerte de Zalazar y el presunto circuito de desvío de medicamentos. También intentan establecer qué ocurrió en el lapso posterior a su regreso al departamento y qué contenía un sobre que llevaba consigo esa noche.
Según la evidencia reunida hasta el momento, el médico estaba solo al momento de su muerte y no se detectaron signos de violencia ni de ingreso forzado en la vivienda. La causa continúa en etapa de instrucción y se espera que los resultados toxicológicos aporten definiciones clave para esclarecer el caso.





