Salud ocular. Trasplante de córnea: más de 2.200 argentinos esperan una donación y la sobrevida supera el 90%
Nuevas técnicas microquirúrgicas permiten reducir el rechazo y acelerar la recuperación visual. La importancia de la detección temprana y la donación de tejidos.
Más de 2.200 personas esperan actualmente un trasplante de córnea en Argentina, según datos del Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante (Sintra). En paralelo, los avances médicos permiten mejorar los resultados de una cirugía que hoy registra tasas de supervivencia superiores al 90% durante el primer año posterior al implante.
La combinación entre nuevas técnicas quirúrgicas, diagnóstico precoz y un sistema de donación más eficiente está transformando el pronóstico de miles de pacientes que sufren enfermedades capaces de provocar pérdida severa de visión.
Los especialistas señalan que el trasplante de córnea continúa siendo una herramienta clave para recuperar la capacidad visual cuando otros tratamientos ya no ofrecen resultados.
Una cirugía que evolucionó

La córnea es la capa transparente ubicada en la parte frontal del ojo. Cuando pierde transparencia o sufre alteraciones estructurales, la visión puede deteriorarse de manera significativa.
Entre las causas más frecuentes que derivan en un trasplante aparecen el queratocono avanzado, las distrofias corneales, el edema por falla del endotelio y las cicatrices ocasionadas por infecciones, traumatismos o cirugías previas.
Según datos difundidos por el Hospital Universitario Austral, la sobrevida de los trasplantes realizados en la institución supera el 90% durante el primer año.
El principal cambio se produjo gracias a la incorporación de técnicas microquirúrgicas conocidas como trasplantes lamelares o laminares, que permiten reemplazar únicamente la parte dañada de la córnea y conservar el tejido sano.
Menos rechazo y recuperación más rápida
A diferencia de los procedimientos tradicionales, que implicaban sustituir toda la córnea, las nuevas técnicas actúan únicamente sobre las capas afectadas.
"Estas técnicas selectivas determinan córneas mucho más estables en el largo plazo, disminuyen notablemente la tasa de rechazo inmunológico o falla del injerto y ofrecen una recuperación visual más rápida", explicó Federico Luengo Gimeno, jefe del Equipo de Córnea y Superficie Ocular del Hospital Universitario Austral.
El especialista indicó que la recuperación, que antes podía extenderse durante un año, actualmente puede medirse en semanas o pocos meses en determinados casos.
En ese centro médico, el 77% de los trasplantes de córnea ya se realizan mediante procedimientos laminares, mientras que la sustitución completa del tejido queda reservada para situaciones más complejas.
La importancia del diagnóstico precoz
Los médicos destacan que no todos los pacientes con enfermedades corneales llegarán necesariamente al trasplante.
Los controles oftalmológicos periódicos permiten detectar patologías en etapas tempranas y acceder a tratamientos que pueden retrasar o incluso evitar la cirugía.
Entre las medidas preventivas mencionan la consulta temprana ante alteraciones visuales, el seguimiento después de cirugías oftalmológicas y el control adecuado de enfermedades que afectan la córnea.
El rol clave de la donación

Pese a los avances tecnológicos, el acceso al trasplante sigue dependiendo de la disponibilidad de tejidos donados.
Desde el sector médico advierten que todavía persisten mitos que dificultan la donación de córneas. Entre ellos, la falsa creencia de que la extracción modifica la apariencia del cuerpo o afecta los rituales funerarios.
Los especialistas remarcan que los procesos de ablación son realizados bajo estrictos protocolos y que los mecanismos de asignación de tejidos son auditados y transparentes.
"El trasplante de córnea no es el final del camino: muchas veces es el comienzo de una recuperación funcional que permite volver a estudiar, trabajar, conducir y recuperar la independencia", señalaron desde el equipo médico.



