Datos. El trabajo tóxico causa 840.000 muertes al año y la IA podría empeorar el problema
Un informe global cuantifica por primera vez el impacto letal de los riesgos psicosociales laborales, justo cuando la inteligencia artificial reorganiza los entornos de trabajo.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó en abril de 2026 su primer informe global con estimaciones epidemiológicas sobre el impacto del trabajo en la salud. Los factores de riesgo psicosocial en el entorno laboral causan más de 840.000 muertes anuales en todo el mundo y generan la pérdida de cerca de 45 millones de años de vida saludable cada año.
El documento no sólo revisa la evidencia científica disponible, sino que incorpora nuevas estimaciones mundiales que permiten dimensionar, por primera vez, el impacto sanitario y económico de estos riesgos.
Los cinco factores de riesgo medidos

El informe identifica cinco factores clave.
- El estrés laboral derivado de altas exigencias con bajo control.
- El desequilibrio entre esfuerzo y recompensa.
- La inseguridad laboral.
- Las jornadas prolongadas.
- El acoso en el trabajo.
Las muertes se asocian principalmente a enfermedades cardiovasculares, trastornos mentales y suicidio.
En América, cerca de 80.000 personas mueren cada año por causas vinculadas a estos riesgos, con pérdidas equivalentes al 1,12% del PIB regional. La región con mayor número de fallecimientos es Asia-Pacífico, con más de 463.000 casos.
La variable IA
El informe llega en un momento de expansión acelerada de la inteligencia artificial (IA) en los entornos laborales.
Un estudio de la propia OIT señala que el uso intensivo de IA sin control puede generar riesgos para las condiciones psicosociales de los trabajadores, a través de la vigilancia en el lugar de trabajo, la intensificación de las tareas asignadas y la reducción de la autonomía laboral.
Analía Tarasiewicz, psicóloga del trabajo especializada en inteligencia artificial, afirma que las cifras no sorprenden a quienes trabajan en el campo. "Son la cuantificación de algo que veníamos viendo en los consultorios, en las intervenciones corporativas y en los equipos", señala.
Para la especialista, fundadora de Alianza Targo, lo que el informe hace por primera vez es darle un número global oficial al sufrimiento laboral. Y ese número, dice, cambia para siempre la conversación.
Tarasiewicz describe lo que denomina dolor laboral como todo aquello no resuelto en la vida de la persona que se sintomatiza a través del trabajo: ansiedad, miedo a la obsolescencia, sensación de no llegar, vacío de sentido.
"El trabajo lo amplifica convirtiéndose en el escenario perfecto, y ahora la IA con su tsunami de cambios lo multiplica exponencialmente", sostiene.
La IA como factor de riesgo adicional
La propia OIT advierte en el informe que la digitalización, la inteligencia artificial, el trabajo remoto y las nuevas formas de empleo pueden intensificar los riesgos psicosociales existentes o crear otros nuevos si no se gestionan de manera adecuada.
Tarasiewicz subraya esa palabra: pueden. "No es un destino. Es un riesgo evitable", plantea.
La experta identifica una paradoja central en el momento actual. La IA demanda exactamente las capacidades que los modelos de trabajo del siglo XX fueron atrofiando durante décadas (criterio, juicio complejo, creatividad, presencia).
El riesgo de la polarización en las organizaciones

Tarasiewicz advierte sobre dos respuestas frecuentes en organizaciones argentinas y latinoamericanas frente a la expansión de la IA, ambas con costos altos.
La primera: si ahora tenemos IA, podemos pedirle más a la misma gente. El resultado, dice, es sobreexigencia disfrazada de productividad y equipos que colapsan.
La segunda: automatizar todo lo que sea posible, vaciando la organización de personas y rompiendo el tejido de aprendizaje colectivo.
"Los dos caminos son una violencia silenciosa contra la especie. El primero la enferma. El segundo la expulsa", sostiene.
Rediseñar antes de incorporar tecnología
La especialista propone lo que denomina un Human+Tech Mindset: una distinción que muchas organizaciones todavía no hacen con claridad entre lo que la tecnología puede optimizar y lo que solo el humano puede sostener.
Entre las medidas concretas que identifica como efectivas menciona:
- Repensar la carga de trabajo antes de incorporar nuevas herramientas.
- Diseñar roles con autonomía real y derecho efectivo a la desconexión.
- Liderar con criterio en lugar de con presión.
La OIT menciona a Chile y Colombia entre los países de la región que registran avances en regulación y modelos de gestión en este campo. Argentina no aparece entre los ejemplos citados.




