Salud. Por qué hay que tomar agua en invierno sin esperar a tener sed
Especialistas explican qué es la deshidratación silenciosa, por qué el frío reduce la sensación de sed y qué hábitos ayudan a hidratarse bien en invierno.
Las bajas temperaturas reducen la sensación de sed, aunque el organismo sigue necesitando la misma cantidad de líquido que en los meses cálidos. Especialistas advierten sobre este fenómeno, conocido como deshidratación silenciosa y explican cómo prevenirlo.
La combinación de bajas temperaturas e inactividad es, según los médicos, un escenario propicio para que la hidratación quede relegada.
Qué es la deshidratación silenciosa
La cardióloga Carolina Arriva, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y asesora médica de la marca Glaciar, explica que el frío adelanta el problema. El cuerpo puede empezar a resentirse antes de que aparezca la sensación de sed.
"Las bajas temperaturas reducen la sensación de sed y muchas personas creen que sólo necesitan incorporar líquidos cuando sienten esa necesidad, pero el organismo puede verse afectado antes de que aparezca esa señal", señaló Arriva.
Por eso, la especialista recomienda distribuir el consumo de agua a lo largo de todo el día, en lugar de esperar a tener sed para beber.
Señales de alerta y hábitos para sostener la hidratación

Entre los síntomas que pueden anticipar una hidratación insuficiente, Arriva menciona el cansancio, el dolor de cabeza, la boca seca y las dificultades para concentrarse.
La médica sugiere prestar atención al color de la orina. Los tonos claros suelen indicar una hidratación adecuada, mientras que los oscuros funcionan como señal de alerta.
También recomienda ventilar los ambientes cerrados para evitar la sequedad del aire por el uso prolongado de la calefacción y evitar permanecer sentado durante períodos muy largos, intercalando pausas breves en el trabajo o el estudio.
El aporte de frutas y verduras a la hidratación

La alimentación también cumple un rol en la hidratación diaria. La nutricionista Uxía Rodríguez explicó que las frutas y verduras con alto contenido de agua aportan además electrolitos, vitaminas y antioxidantes.
Según detalló, la sandía, el melón, la frutilla, el pepino, el tomate, el calabacín y la lechuga superan el 90% de agua en su composición. Las guías nutricionales generales recomiendan incorporar cinco porciones de frutas y verduras al día, distribuidas entre las comidas principales y las colaciones.
Rodríguez coincidió en que uno de los errores más frecuentes es esperar a tener sed para beber agua, o reemplazarla por bebidas azucaradas o alcohólicas, que favorecen la pérdida de líquidos en lugar de compensarla.
Hidratación y salud cardiovascular
La hidratación adecuada forma parte de un conjunto de hábitos vinculados al cuidado cardiovascular, junto con la actividad física regular, el descanso y una alimentación equilibrada, según coinciden ambas especialistas.
En Córdoba, donde las mínimas de invierno suelen ubicarse varios grados por debajo de las de otras estaciones, los médicos recomiendan sostener estas rutinas tanto en el hogar como en el trabajo o el estudio, más allá de la actividad que se esté realizando.



