Para saber. Los mitos y verdades más comunes sobre las frutas
Una especialista repasa con base científica qué hay de cierto en las creencias más extendidas sobre el consumo de fruta.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomiendan consumir cinco porciones de frutas y verduras por día: tres de fruta y dos de verdura, una cruda y otra cocida.
Pese a esa recomendación, persisten varias creencias erróneas sobre cómo y cuándo conviene comer fruta. La doctora Montserrat Folch, especialista en nutrición, repasa los mitos y verdades más comunes.
¿Comer fruta de postre engorda?
No. Según Folch, las calorías de la fruta son las mismas se consuma a media mañana, a media tarde o de postre. No existe evidencia científica de que comer fruta después de la comida produzca malestar digestivo o sume más kilos.
Sí es cierto, en cambio, que comer una pieza de fruta antes de las comidas ayuda a saciar el apetito, ya que prepara los jugos gástricos para recibir mejor los alimentos.
El melón y el ananá, sin el efecto que se les atribuye
El melón no figura entre las frutas que conviene evitar en dietas de descenso de peso. Al contrario: es una de las variedades con menos calorías, pese a la creencia de que contiene mucha azúcar.
Algo similar ocurre con el ananá. No es diurético ni promueve la pérdida de peso por sí mismo, aunque su bajo aporte calórico y su fibra pueden generar mayor sensación de saciedad.
El dulzor no indica la cantidad de azúcar
Que una fruta sea dulce no significa que tenga más azúcar. Folch lo ejemplifica con la manzana ácida, que aporta más azúcar que un melón de sabor dulce. El nivel de dulzor depende de las características químicas de cada fruta, no de su carga calórica.
Calcio, hierro y otros nutrientes presentes en la fruta
Frutas como la naranja, la frutilla, la frambuesa, la mandarina, el higo, el ananá, la uva y la mora aportan calcio en cantidades superiores al fósforo, lo que las convierte en alimentos calcificantes.
El jugo de naranja, por su aporte de vitamina C, favorece la absorción del hierro de otros alimentos, por lo que resulta útil en casos de anemia.

La madurez también importa

La fruta madura contiene menos ácidos orgánicos que la verde, lo que la hace más recomendable para personas con problemas digestivos, niños y adultos mayores. A medida que madura, en cambio, aumenta su contenido de azúcares.
Folch advierte que las personas con sobrepeso, obesidad o diabetes deben moderar el consumo de fruta y recomienda consultar a un médico nutricionista antes de iniciar cualquier dieta o método de descenso de peso.




