Armas en las aulas. Temor y contención en la escuela de Calamuchita a la que un alumno llevó una pistola de aire comprimido
Un día después de la conmovedora tragedia en un colegio de Santa Fe, un adolescente de 13 años llevó un arma en su mochila en Santa Rosa de Calamuchita. Cómo se tramita con los días, entre diferentes perspectivas, el impacto que dejó.
Del hecho pasaron más de diez días, pero el impacto no se disipa. Influyó además que fue al día siguiente de que un estudiante matara a otro, en una escuela de Santa Fe, con una escopeta.
En este caso, cuando el país veía conmovido esa tragedia en San Cristóbal, en Córdoba y apenas horas después un alumno fue con un arma de aire comprimido a un colegio de Santa Rosa de Calamuchita.
El martes 31 de marzo, un adolescente de 13 años asistió a su escuela en la mayor ciudad del Valle de Calamuchita, con un arma de aire comprimido, cuyo formato es una réplica de una pistola 9 mm.
El estudiante, debió ser asistido luego de que le revisaran la mochila y le encontraran ese objeto.
Luego intervino la Policía, que oficialmente informó: “Personal policial entrevista al director del establecimiento, quien hace entrega en ese mismo momento de un arma aire comprimido, réplica de 9 mm, que inmediatamente fue puesta en resguardo por parte del personal policial, manifestando que siendo la hora 11:30, tomó conocimiento que un alumno tenia este elemento en su mochila".
Agregaba ese comunicado que "se procedió a entrevistar al menor y solicitarle que haga entrega del objeto, activando todos los protocolos establecidos ante esta situación conforme lo indica el Ministerio de Educación, aclarando este directivo que el menor ya encontraba a disposición de sus padres, como también que convocó a personal de salud para que fuera asistido el niño de manera preventiva”.

Si bien las versiones oficiales desestimaron que el estudiante haya apuntado a otra persona, en una reunión de padres, realizada el día posterior, uno de los presentes contradijo esa información. “Le apuntó el arma a mi hijo”, señaló.
En ese mismo encuentro, con padres, docentes y directivos, se confirmó que el mismo joven había tenido un episodio similar un año atrás, cuando llevó un cuchillo o navaja en su mochila, lo que motivó su suspensión a clases por varios días. Ese hecho no tuvo esta trascendencia.
Ese antecedente y la tragedia ocurrida el día anterior en San Cristóbal, dispararon la alerta en la comunidad educativa de este colegio cordobés.
La mirada de los padres
Algunos padres que asistieron a la reunión, cuyos hijos comparten aula con el niño que llevó el arma, manifestaron en ese ámbito, y a este diario, no estar tranquilos. “Los colegios tienen limitaciones en las medidas de prevención que se puedan aplicar”, comentaron.
Algunos sugirieron instalar un detector de metales, lo que fue descartado de plano por la institución. Otros sugirieron que al menos revisaran la mochila, considerando el antecedente, lo que tampoco está permitido. “Sentimos como que no están dadas las garantías”, agregaron.
El joven no fue reincorporado en la escuela, pero los padres aseguran desconocer cómo continuará la situación. Los derechos de unos y otros parecen colisionarse.
“Muchos chicos están con miedo”, afirman varias madres. No pasó nada, pero podría haber pasado”, señaló otra mamá. "Mi impresión es que los protocolos se cumplieron, pero eso no nos deja tranquilos, y estas situaciones están pasando mas, en el país, y sentimos que quizás los docentes no tienen las herramientas para tomar otras medidas preventivas”, comentó.
Pese a la insistencia de este diario, no hubo una declaración del colegio para contar lo sucedido y relatar como continuarán tras este episodio. Solamente informaron que en estos dias posteriores, se están encargando de hablar con las familias dando información mientras siguen trabajando el tema con equipos de acompañamiento.
Tampoco se manifestó puntualmente sobre el hecho el Ministerio de Educación.
Sin relevancia penal
En tanto, desde la Fiscalía de los tribunales de Río Tercero, que investiga el hecho desde lo judicial, aseguraron que el alumno ‘–que asiste a segundo año– se encuentra dentro del espectro autista y que habría sido víctima de situaciones de bullying. Esos datos suman otra complejidad al abordaje, que excede lo judicial.
Fuentes judiciales sostuvieron que fue hospitalizado tras sufrir una crisis de estrés al activarse los protocolos de seguridad. A su vez, aclararon que no hubo amenazas y que el hecho no constituye un delito penal.
Según indicaron desde Fiscalía, el alumno llevó una réplica de un arma de aire comprimido en su mochila. Señalaron que, según la investigación preliminar, el hecho fue detectado luego de que el adolescente le mostrara ese objeto a un compañero, quien dio aviso inmediato a las autoridades escolares.
Tras el alerta, el establecimiento activó los protocolos de seguridad, dando intervención a la Policía.
Desde la Fiscalía se aclaró que la situación, analizada desde un punto de vista estrictamente legal, “no tiene relevancia penal”. El menor no utilizó la réplica para amenazar ni exhibió el objeto con fines intimidatorios hacia terceros, según los testimonios recogidos.
Además, debido a su edad, el joven es legalmente inimputable.

Contexto de vulnerabilidad y salud
La investigación administrativa y preventiva reveló detalles delicados sobre la situación del menor. El estudiante pertenece al espectro autista, se encuentra bajo tratamiento y, según trascendió por comentarios en el entorno escolar, podría haber estado atravesando situaciones de bullying dentro de la institución.
Al momento de ser interrogado por las autoridades escolares y policiales para que exhibiera el contenido de su mochila, el niño sufrió un severo cuadro de estrés y tensión.
Debido a esta crisis de salud, fue trasladado al hospital de Santa Rosa, donde quedó bajo observación médica para garantizar su bienestar emocional, según fuentes tribunalicias.
La Fiscalía de Río Tercero dio intervención a la UDER (Unidad de Desarrollo Regional) de Calamuchita, dependiente de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) de la Provincia, con el fin de realizar un seguimiento preventivo y brindar la asistencia necesaria tanto al menor como a su familia.
El caso, en un contexto nacional de alertas y sensibilidad por otros hechos, pone de manifiesto la importancia de abordar de manera integral la salud mental en el ámbito escolar y la respuesta ante posibles casos de acoso estudiantil.






