Género. Córdoba: las mujeres siguen sintiéndose más inseguras que los hombres

Un informe del Observatorio de Seguridad y Convivencia del Copec muestra que las cordobesas modifican más sus hábitos cotidianos por temor al delito y tienen una percepción de riesgo mayor que los varones. El trabajo vincula esos datos con la violencia de género y los femicidios registrados en la provincia.

10 de junio de 2026 a las 05:16 p. m.
Córdoba: las mujeres siguen sintiéndose más inseguras que los hombres
Córdoba. Mujeres se sienten más inseguras que los varones. Imagen ilustrativa.

No salir solas. Evitar determinadas calles. Volver más temprano. Compartir la ubicación en tiempo real. Pedir un taxi en lugar de caminar unas cuadras. Para muchas mujeres, esas decisiones forman parte de su vida cotidiana. No siempre responden a una experiencia directa de violencia o delito, pero están vinculadas a una percepción de riesgo que condiciona la forma de habitar la ciudad.

Un informe elaborado por el Observatorio de Seguridad y Convivencia del Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba (Copec) pone cifras a esa sensación y muestra que las mujeres cordobesas se sienten más inseguras que los hombres y modifican en mayor medida sus hábitos por temor a convertirse en víctimas de algún delito.

Hábitos modificados a partir de la percepción de inseguridad.
Hábitos modificados a partir de la percepción de inseguridad. (Infografía La Voz)

Durante el segundo semestre de 2025, el 55,2% de la población provincial manifestó sentirse insegura en la ciudad donde vive. Sin embargo, al observar las respuestas según sexo aparece una diferencia significativa: el 59% de las mujeres dijo sentirse insegura, frente al 52% de los hombres.

La distancia se amplía cuando se analizan los comportamientos que las personas adoptan para intentar protegerse.

En la ciudad de Córdoba, el 45,5% de los encuestados afirmó haber modificado hábitos debido a la inseguridad. Pero las restricciones recaen con mayor intensidad sobre las mujeres.

El 33,4% de las mujeres aseguró que evita salir de noche, frente al 24% de los hombres. El 29,3% dijo que evita pasar por determinados lugares, mientras que entre los varones ese porcentaje fue del 26%. Y el 20% manifestó que evita directamente salir sola, casi el doble que los hombres, entre quienes esa conducta alcanza al 10%.

También son más las mujeres que recurren al taxi o a aplicaciones de transporte para sentirse más seguras y quienes evitan asistir a determinados eventos o espacios públicos.

Para Carla Tassile, directora del Observatorio de Seguridad y Convivencia, uno de los hallazgos centrales del informe es que la percepción de inseguridad de las mujeres tiene una relación más directa con las violencias que efectivamente las afectan.

“En los estudios de seguridad suele existir una brecha entre la percepción de inseguridad y la victimización efectiva. Pero cuando analizamos las violencias que afectan a las mujeres encontramos una relación mucho más clara entre esa percepción y los delitos que efectivamente ocurren”, explicó.

Según la especialista, las mujeres experimentan la ciudad de una manera diferente y eso se refleja en la forma en que utilizan el espacio público. “Las mujeres son quienes más modifican recorridos, quienes menos circulan solas de noche y quienes más adaptan sus hábitos en función de la percepción de riesgo”, señaló.

La preocupación también aparece cuando se consulta sobre el futuro.

Mientras el 69% de las mujeres considera muy o algo probable convertirse en víctima de un delito durante los próximos doce meses, entre los hombres ese porcentaje desciende al 63%.

El dato más revelador surge al analizar los temores específicos. El 8% de las mujeres identificó el riesgo de sufrir violencia de género o abuso sexual como una de sus principales preocupaciones. Entre los hombres, ese porcentaje fue del 3%. Es decir, el temor a sufrir este tipo de violencia resulta casi tres veces más frecuente entre las mujeres.

Los femicidios detrás de la percepción

El informe fue publicado en medio de la conmoción social provocada por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, y pocos días después de una nueva movilización de Ni Una Menos.

Aunque el trabajo no fue elaborado específicamente a partir de ese caso, sí busca aportar contexto para comprender cómo la violencia de género impacta más allá de los hechos individuales.

Entre 2017 y mayo de 2026, Córdoba registró 154 víctimas directas de femicidio.

La evolución de los casos muestra altibajos a lo largo de los últimos años. El pico se registró en 2017, con 24 víctimas. Luego las cifras oscilaron entre 11 y 19 casos anuales hasta llegar a 2025, cuando se contabilizaron 10 femicidios, el número más bajo de toda la serie. En los primeros cinco meses de 2026 ya se registraron cuatro casos más.

La tasa provincial de femicidios durante 2025 fue de 0,5 víctimas cada 100.000 mujeres, una cifra inferior a la media nacional, que alcanzó 0,9.

A las víctimas directas se suman los femicidios vinculados, aquellos casos en los que el agresor asesina a otra persona para provocar sufrimiento a una mujer o cuando una tercera persona resulta asesinada al intentar intervenir.

Entre 2017 y 2024, Córdoba registró 12 víctimas de femicidios vinculados. De ellas, 11 corresponden a femicidios vinculados propiamente dichos y una fue asesinada por interposición en la línea de fuego.

Para Tassile, el aporte del informe consiste justamente en vincular ambas dimensiones: la violencia que reflejan las estadísticas y los efectos que esa violencia produce en la vida cotidiana. “No todas las personas utilizan igual los espacios públicos ni experimentan los mismos temores. Si queremos diseñar políticas públicas basadas en evidencia, primero tenemos que entender esas diferencias”, concluyó.

Detrás de cada porcentaje aparecen decisiones concretas. Mujeres que cambian recorridos, evitan horarios, restringen movimientos o limitan actividades por temor a convertirse en víctimas.