Día mundial. Qué recomiendan los expertos para potenciar el cerebro infantil: 3 hábitos que marcan la diferencia
Una neuropediatra explica qué experiencias cotidianas construyen el cerebro en los primeros años y por qué la distracción del adulto con el teléfono también importa.
En los primeros años de vida, el cerebro infantil forma millones de conexiones neuronales por segundo. Lo que ocurre en esa etapa, las experiencias, los vínculos, el juego, puede dejar una huella que dure toda la vida.
Así lo explicó Lorena Monge, neuropediatra y miembro de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (Senep), en una entrevista publicada en Europa Press Infosalus con motivo del Día Mundial del Cerebro.
El juego al aire libre activa áreas clave del cerebro
Correr, trepar, explorar o inventar historias no son sólo actividades de entretenimiento. Para el cerebro en desarrollo, representan uno de los estímulos más potentes que existen.
Monge explicó que cuando un niño juega al aire libre activa áreas vinculadas a la atención, la planificación, la regulación emocional y el lenguaje. La variabilidad del entorno natural obliga al cerebro a adaptarse y resolver pequeños retos, lo que fortalece las funciones ejecutivas.
La luz natural también regula los ritmos biológicos y mejora el sueño. El contacto con otros chicos, además, entrena habilidades sociales como la negociación, la empatía y la resolución de conflictos.
Hablar y leer cuentos construyen el cerebro
Tan importante como el juego es la conversación cotidiana. Cuando un adulto le pone palabras a lo que el niño ve, siente o hace, el cerebro aprende a organizar la información, a anticipar y a comunicarse.
Los niños que crecen en entornos ricos en lenguaje, con conversaciones, lectura en voz alta y narración de rutinas, desarrollan mejor vocabulario, comprensión, habilidades sociales y funciones ejecutivas.
"No se trata de grandes discursos, sino de dedicar cada día un pequeño espacio a interactuar y a hablar con ellos. Esa constancia, incluso en tiempos muy breves, deja huella a largo plazo", remarcó Monge.
El celular del adulto también afecta al chico

Uno de los puntos que Monge subrayó con mayor énfasis fue el uso del celular por parte de los cuidadores mientras están con los niños.
El cerebro infantil necesita atención compartida, turnos, miradas y palabras. Cuando el adulto está físicamente presente pero con la mirada en el teléfono, el chico recibe menos oportunidades para desarrollar lenguaje, regulación emocional y funciones ejecutivas.
"El ejemplo importa. Si los adultos pasan mucho tiempo pendientes de la pantalla, los chicos tienden a imitar ese patrón y reducen el juego, la exploración y la comunicación", advirtió la especialista.
Qué recomiendan

La sociedad científica desaconseja el uso de pantallas en bebés y niños pequeños. Desde la Senep, Monge propone tres hábitos concretos para estimular el desarrollo cerebral desde el hogar.
- Garantizar tiempo diario de juego y movimiento, preferentemente al aire libre.
- Incorporar el lenguaje en las rutinas. Hablar con los chicos, nombrar lo que pasa, leer cuentos cada día.
- Asegurar momentos de presencia atenta del adulto, sin interrupciones por pantallas.
"Pequeños ajustes, más juego, más palabras, más atención compartida, tienen un impacto significativo en el desarrollo cognitivo, emocional y social", concluyó Monge.




