Hipertensión. Qué pasa en el organismo cuando se incorporan arándanos a la alimentación una vez por semana
Diversos estudios científicos vinculan el consumo habitual de arándanos con beneficios para la salud cardiovascular, el cerebro y el metabolismo. Qué pasa con la tensión alta.
Incorporar una porción de arándanos a la alimentación una vez por semana podría aportar más que sabor. Investigaciones realizadas durante las últimas dos décadas encontraron que esta fruta, rica en antioxidantes naturales, se asocia con un menor riesgo de desarrollar hipertensión y con mejoras en algunos indicadores de salud cardiovascular y cognitiva.
Uno de los estudios más citados fue publicado en The American Journal of Clinical Nutrition por investigadores de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido, y la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.
Tras analizar durante 14 años los hábitos alimentarios de más de 180.000 hombres y mujeres, los científicos observaron que quienes consumían al menos una porción semanal de arándanos presentaban un 10% menos riesgo de desarrollar hipertensión en comparación con quienes casi no los ingerían.
Sin embargo, los autores aclararon que se trató de un estudio observacional, por lo que los resultados muestran una asociación y no prueban una relación directa de causa y efecto.
El compuesto que más interesa a la ciencia
Buena parte de los beneficios atribuidos a los arándanos se relaciona con las antocianinas, los pigmentos naturales que les dan su característico color azul violáceo.
Estos compuestos pertenecen a la familia de los flavonoides y poseen actividad antioxidante. Según distintas investigaciones, ayudan a reducir el estrés oxidativo y la inflamación, dos procesos vinculados con enfermedades cardiovasculares y el envejecimiento.
"Nuestros hallazgos sugieren que una mayor ingesta de antocianinas podría contribuir a la prevención de la hipertensión", señaló el investigador Aedin Cassidy, autor principal del estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition.
Más beneficios que estudian los investigadores

En los últimos años, nuevos trabajos científicos ampliaron el interés por los arándanos.
Algunas investigaciones sugieren que su consumo frecuente podría contribuir a:
- favorecer la salud de los vasos sanguíneos
- mejorar la función cognitiva y algunos aspectos de la memoria en adultos mayores
- ayudar al control del estrés oxidativo
- aportar fibra, vitaminas y minerales que favorecen una alimentación equilibrada
Los especialistas coinciden en que estos posibles efectos se observan cuando los arándanos forman parte de un patrón alimentario saludable, junto con actividad física regular y otros hábitos beneficiosos.
¿Cuánto conviene comer?
Una porción de arándanos equivale aproximadamente a 150 gramos, aunque no existe una cantidad única recomendada para obtener beneficios específicos.
Los nutricionistas aconsejan incluir una amplia variedad de frutas y verduras de distintos colores para asegurar el aporte de diferentes vitaminas, minerales y compuestos bioactivos.
En Argentina, los arándanos pueden consumirse frescos durante su temporada o congelados el resto del año, una alternativa que conserva la mayor parte de sus nutrientes.
No reemplazan un tratamiento médico

Aunque la evidencia científica sobre los arándanos continúa creciendo, los expertos advierten que ningún alimento por sí solo previene enfermedades o reemplaza la medicación indicada para controlar la hipertensión, el colesterol u otros factores de riesgo cardiovascular.
Su principal aporte radica en formar parte de una alimentación variada y equilibrada, en la que frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y actividad física desempeñan un papel fundamental para cuidar la salud a largo plazo.




