Salud. Parir con autonomía: decisiones, derechos y respeto en la sala de parto
En el marco de la semana del Parto Respetado, profesionales remarcan la importancia de garantizar nacimientos cuidados y de respetar el derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos.
Elegir cómo moverse, en qué posición dar a luz, quién acompañará, conocer las intervenciones que se realizarán o simplemente ser llamada por su nombre son algunos gestos que, en principio parecen simples, pero constituyen algunas de las bases que pueden hacer que la experiencia del nacimiento sea respetuosa y cuidada.
Profesionales remarcan que el concepto de parto respetado no hace referencia únicamente al momento del parto, sino que abarca la manera en la que se acompaña, informa y respeta a la mujer. Esta es la semana del parto respetado en el país.
En la práctica, como explica Agustina Melchior, médica obstetra especialista en Tocoginecología (MP 40396 ME 23093), un parto respetado arranca antes del nacimiento propiamente dicho, en la etapa del embarazo. Con un enfoque que describe como "integral, respetuoso y amoroso", busca generar un vínculo con sus pacientes y saber cómo están, más allá de lo médico.
En cuanto al parto, muchas mujeres deciden dejar por escrito sus deseos de antemano, mediante un plan de parto. Este documento se escribe, se presenta al obstetra y se firma. Las especificaciones se llevan a cabo siempre y cuando no interfieran en la salud de ella misma o el bebé.
Qué cambia en la sala de parto
A la hora de pensar en este momento, eligen ciertas condiciones que hacen que el nacimiento de su bebé sea lo más cómodo posible, atendiendo a las preferencias de cada quien.
Algunas de las que menciona Melchior son la negación a que se realice la episiotomía, un pequeño corte que se hace en el perineo. La especialista explica que históricamente se creía que esto era necesario, aunque ahora ni siquiera recuerda cuándo fue la última vez que realizó este procedimiento.
Otra cuestión decisiva es la posición de parto. “Siempre respeto eso, si quiere hacerlo en cuclillas, en cuatro patas, sentada, lo que sea, yo la acompaño. Me tiro al piso, lo que haga falta. Yo tengo que ajustarme a su comodidad, no al revés”, afirma.

Por otro lado, aparece el contacto piel a piel durante la primera hora posterior al nacimiento del bebé, lo que se conoce como la “hora de oro” u “hora sagrada”, una práctica que tiene múltiples beneficios médicos y también funciona como un momento de conexión profunda.
Las gestantes también suelen hacer hincapié en respetar los tiempos del parto, sin intervenciones innecesarias. “No quieren que les pongan oxitocina para tener más contracciones, ni que les pongan suero. Buscan no estar tan conectadas si no es estrictamente necesario”, detalla.
Aún depende de un sistema
A pesar de que la búsqueda de partos respetados es cada vez más frecuente, algunas instituciones aún no conciben del todo la idea de que las mujeres participen activamente en decisiones sobre el proceso.
Melchior explica que, aunque un profesional en la cadena tenga una mirada respetuosa, no depende sólo de una persona: “Depende de si la institución acompaña o no. También tiene que haber un acompañamiento a nivel grupo de trabajo. Quizás de mi parte reciben ese trato pero luego, no sé, las enfermeras o el neonatólogo no coincidieron o tuvieron gestos que no van de la mano de un parto respetado”.
Conocer para decidir
No por nada se dice que “la información es poder” y en este tema el dicho también aplica. En Argentina, la Ley de Parto Respetado (Ley 25.929) promueve el respeto a los tiempos biológicos y psicológicos, buscando evitar intervenciones innecesarias y promoviendo la toma de decisiones informadas.
Las construcciones sobre cómo debe ser un parto también son sociales y si hay desinformación sobre cuáles son los límites y las posibilidades, tomar decisiones conscientes se vuelve difícil. “Si no conocés los procesos ni tus derechos, no podés saber si querés que hagan lo que están haciendo, no podés intervenir. La información, de alguna manera, empodera”, explica la obstetra.
El impacto emocional
La parte psicológica ocupa un lugar fundamental tanto en el embarazo como en el momento del parto. Flavia Roso, psicóloga especialista en etapa perinatal (M.P.N° 5775) explica que estar en un clima de confianza y tranquilidad, facilita las condiciones del parto: “Si nos sentimos registradas y escuchadas, nos sentimos vistas… Ahí se activa el sistema de conexión social, nos sentimos seguras y el parto simplemente sucede”.

Por el contrario, cuenta que cuando las mujeres se sienten desamparadas y sin poder de decisión, el sistema nervioso se pone en modo supervivencia o en modo defensa: “Ese es el momento en el que los partos se detienen, porque biológicamente venimos preparadas para parir en un estado de tranquilidad; no podemos parir si nos sentimos en peligro”.
Una cuestión cultural
Para las profesionales, el tema del parto lleva arraigadas concepciones sociales, culturales y también de género. Lo que hace años era impensado, hoy cobra fuerza: la mujer como sujeto autónomo, capaz de tener soberanía sobre su propio cuerpo.
“Sentir que podemos decidir, que podemos ser protagonistas, tener esa sensación de que vos podés, de que tu cuerpo puede, es empoderante y hace que entremos a la maternidad de una forma distinta”, cierra Roso.


