Diversidad. Un nuevo comienzo: La Casita Trans encontró nueva sede y se prepara para su inauguración

La Asociación Civil instaló la casa donada por un ex Gran Hermano en barrio Los Boulevares. Con la colaboración de su comunidad los trabajos de construcción avanzan para que el lugar quede en óptimas condiciones.

02 de mayo de 2026 a las 05:49 p. m.
Un nuevo comienzo: La Casita Trans encontró nueva sede y se prepara para su inauguración
La Casita trans ya tiene nueva sede.

Luego de un largo recorrido, la Casita Trans de Córdoba comenzó a funcionar en su nueva sede de barrio Los Boulevares. Se mudaron en los últimos meses después de instalar la casa prefabricada que el año pasado les donó el ganador de Gran Hermano, Bautista Mascia, en conjunto con Emmanuel Vich.

La asociación civil realiza desde 2017 una labor de acompañamiento y asesoramiento con una comunidad actual de más de 100 familias en toda la provincia. Su objetivo principal es brindar contención durante los procesos de construcción y expresión identitaria que las personas trans, sobre todo infancias, llevan adelante en sus ámbitos de desarrollo.

“Durante muchos años estuvimos en barrio Colón, donde alquilábamos en la que fue nuestra primera sede. En 2024 nos informaron que la casa estaba en venta y a principios de 2025 ya teníamos que desalojar el lugar”, contó a La Voz Santiago Merlo, presidente de la organización.

En ese contexto de incertidumbre es que llegó la buena noticia de la donación de la casa por los jugadores del reality. El problema entonces fue encontrar un terreno adecuado para instalarla en el corto plazo y sin ningún tipo de apoyo económico. Comenzaron con ferias, rifas y todo tipo de campañas de recaudación.

La Casita Trans comienza a funcionar en su nueva sede

“Podría decir que el lugar nos encontró porque no podría ser mejor: es seguro y tiene las dimensiones justas para que puedan funcionar todas las actividades que ya venimos desarrollando y las nuevas que queremos tener. Lo más importante es que ya nadie nos va a echar, porque para nosotros La Casita es un hogar, un refugio”, agregó Merlo.

En octubre de 2025 llegó la casa al barrio y desde entonces padres, tíos abuelos y demás integrantes de la comunidad están abocados a trabajos de construcción para dejar el lugar en condiciones de ser habitado.

“Con los conocimientos que tienen de electricidad, plomería y construcción están todos haciendo las tareas más difíciles y pesadas como cavar un pozo, instalar la cámara séptica, los baños y hacer el mantenimiento del espacio. Es una tarea inmensa y muy loable”, remarcó Merlo.

Las familias realizan trabajos en La Casita para dejarla en condiciones.
Las familias realizan trabajos en La Casita para dejarla en condiciones. ((Gentileza))
Las familias realizan trabajos en La Casita para dejarla en condiciones.
Las familias realizan trabajos en La Casita para dejarla en condiciones. ((Gentileza))

Un espacio de usos múltiples

En la nueva sede funcionará un espacio de salud estilo consultorio, habrá áreas para actividades lúdicas y lugares donde se dictarán capacitaciones y talleres. También está proyectado que sea un espacio cultural donde se realicen jornadas artísticas y deportivas.

El patio del terreno cuenta además con una pileta que tiene un significado especial para la comunidad de La Casita. “Las personas trans no habitamos los veranos, los ríos ni las piletas porque son lugares excluyentes donde siempre tenemos que tener un código de vestimenta para permanecer”, explicó Merlo.

Y agregó: “Contar con pileta para nosotros es salud porque es la posibilidad de salir de tu pieza, de compartir con pares y de liberar tu cuerpo para que junto con otros cuerpos parecidos al tuyo puedas disfrutar el agua libremente”.

La Casita trans ya tiene nueva sede.
La Casita trans ya tiene nueva sede. ((Nicolás Bravo / La Voz))

Morena Aguirre Moro es arquitecta, maestranda en urbanismo e integrante de La Casita Trans. Con su experiencia de trabajo en el campo de la planificación urbana, territorial y en el diseño de ciudades cuidadoras y sin violencias viene acompañando este cambio de la asociación.

“Estamos frente al desafío de pensar un proyecto de una casa amigable que acompañe procesos de transición que si bien son individuales, también son compartidos luego con nuestras familias y la comunidad”, explicó.

En ese sentido, remarcó tres aspectos clave del diseño que se deben tener en cuenta en cualquier planificación.

La Casita trans ya tiene nueva sede.
La Casita trans ya tiene nueva sede. ((Nicolás Bravo / La Voz))

El primero tiene que ver con la construcción de la identidad y el mundo más íntimo del sujeto. “Es la exploración de cómo nos encontramos en nuestro propio cuarto, la relación con la ropa, el espejo en nuestra casa y en otras instituciones”, dijo.

Otra escala responde a lo compartido en espacios donde mediamos con otros y que a veces son nuestra primera esfera o red afectiva que nos cuida como las familias.

La última responde a lo comunitario. “Son los espacios de nuestras vidas cotidianas adónde vamos. Las instituciones o espacios que transitamos y que tienen que ver con un proceso de transición y cómo somos recibidos en estos lugares”.

La historia de Dante

Uno de los niños que atravesó su transición en La Casita fue Dante. Hoy su abuela y su mamá forman parte activa de la asociación. “Tengo siete nietos y uno de ellos es Dante. Cuando él manifestó que no estaba cómodo con lo que él era nos movilizó muchísimo y nos hizo atravesar un montón de cuestionamientos”, contó su abuela Glenda.

Y prosiguió: “pero el amor todo lo puede y lo único que quería es que mi nieto estuviera feliz, seguro y fuera libre. Todos le abrimos los brazos y supimos escucharlo y él nos enseñó que el amor sana y es vida. A las familias que transitan esto les pedimos que abran el corazón”.

La Casita trans ya tiene nueva sede.
La Casita trans ya tiene nueva sede. ((Nicolás Bravo / La Voz))

Por su parte, Belén, la mamá de Dante, relató que se encontraron con muchas violencias institucionales cuando empezaron con la transición de su hijo. En medio de su investigación para saber más al respecto se topó con la esperanza de vida de una persona trans, un dato que la dejó devastada.

“Así llegué a La Casita, desesperada por hablar con alguien que haya pasado por lo mismo. Primero no participaba y hoy formo parte del grupo de gestión. Con esa experiencia sé que el amor todo lo puede pero no alcanza. Necesitamos muchas cosas para poder seguir acompañando a nuestras infancias”, subrayó.

Las familias realizan trabajos en La Casita para dejarla en condiciones.
Las familias realizan trabajos en La Casita para dejarla en condiciones. ((Gentileza))

En esa línea, destacó que “más allá del amor”, son un lugar que brinda atención integral a las personas trans y que acompañan con grupos de profesionales de la salud, del derecho y de la educación, además de ser un centro de capacitación.

“Ahora necesitamos ayuda material concreta. En nuestras redes vamos a informar de eventos y campañas para recolectar fondos y también recibimos donaciones reales de mobiliario, materiales de construcción, de iluminación, cañerías, etc.”, comentó.

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