Chubut. Una mujer fue asesinada de un disparo en la cabeza: creen que quedó en medio de una pelea entre bandas
La principal hipótesis apunta a una disputa por dinero entre grupos armados de Comodoro Rivadavia. Mariana Soledad Calfuquir, de 33 años, fue asesinada dentro de un vehículo.
La investigación por el asesinato de Mariana Soledad Calfuquir avanza en medio de un fuerte hermetismo judicial y con una hipótesis que expone un entramado de violencia, disputas criminales y posibles ajustes de cuentas en la zona sur de Comodoro Rivadavia.
La mujer, de 33 años, fue ejecutada dentro de un vehículo durante la noche del martes, mientras que el conductor, Luis Damián Uribe, logró llegar herido hasta la Comisaría Séptima para pedir ayuda.

De acuerdo con fuentes vinculadas a la causa a las que accedió Adnsur, el ataque habría ocurrido tras un encuentro relacionado con el reparto de dinero proveniente de un hecho delictivo. Los investigadores intentan determinar quiénes participaron de la emboscada y cuál fue el rol de cada uno de los involucrados.
El sobreviviente quedó bajo la lupa
Luis Uribe, de 30 años, permanece internado en el Hospital Regional bajo custodia policial. Presenta una herida de arma de fuego en el abdomen y es considerado una pieza clave para reconstruir la secuencia del crimen.
Según confirmó el mismo medio, el Ministerio de Seguridad de Chubut confirmó que Uribe contaba con antecedentes por robos agravados, ataques armados y amenazas. Además, su nombre ya figuraba en investigaciones vinculadas a enfrentamientos entre grupos delictivos de Comodoro Rivadavia.
El subjefe de Policía, Mauricio Zabala, sostuvo que el hombre posee “amplios antecedentes judiciales” y que recientemente se habían realizado diligencias vinculadas a su entorno.

En la misma línea, el ministro de Seguridad y Justicia de Chubut, Héctor Iturrioz, reveló que Uribe formaba parte de una lista de personas investigadas en una serie de allanamientos solicitados semanas atrás por la Brigada de Investigaciones.
“Uno de esos allanamientos era el de Uribe. Tiene profusos antecedentes y era conocido por las fuerzas de seguridad”, afirmó el funcionario.
Armas, amenazas y códigos mafiosos
Uno de los elementos que preocupa a los investigadores son las publicaciones que Uribe realizaba en redes sociales. Según trascendió, exhibía armas de grueso calibre, entre ellas pistolas calibre .40 y 9 milímetros equipadas con silenciadores.
Ese perfil volvió a quedar expuesto tras el ataque. De acuerdo con información incorporada a la investigación, cuando efectivos de la Brigada intentaron entrevistarlo en el hospital para obtener datos sobre los autores de la balacera, el hombre se negó a colaborar.
“Yo no soy ningún vigilante, tengo códigos… esto lo arreglo yo”, habría respondido ante los investigadores. Los pesquisas temen que el homicidio derive en represalias y nuevos episodios violentos entre bandas enfrentadas.

Violencia criminal en Comodoro Rivadavia
Durante los últimos meses se multiplicaron los allanamientos, secuestros de armas y operativos vinculados a ataques armados, amenazas y disputas internas entre organizaciones criminales.
Fuentes policiales sostienen que varios de los episodios recientes estarían relacionados con conflictos por robos, distribución de dinero y venganzas entre integrantes de bandas rivales.
Uribe aparecía mencionado en distintas investigaciones abiertas por hechos violentos. Incluso, según trascendió, había sido allanado al menos tres veces durante mayo en el marco de causas por robos y ataques armados. Ahora, tras el asesinato de Calfuquir, la Justicia intenta reconstruir cómo se organizó el ataque y cuál fue el móvil detrás de la ejecución.
La principal hipótesis: una disputa por dinero
Según el mismo medio local, horas antes del ataque Luis Uribe habría ido hasta la vivienda de un hombre vinculado a uno de los megaallanamientos realizados entre fines de abril y principios de mayo en Comodoro Rivadavia.
La principal línea investigativa indica que Uribe habría reclamado dinero correspondiente a un presunto hecho delictivo cometido junto a ese grupo y exigido “su parte”.
Siempre de acuerdo con esa reconstrucción, el encuentro terminó de manera violenta. El sospechoso habría respondido: “Acá tenés tu parte”, antes de dispararle directamente a Mariana Calfuquir, que permanecía dentro del vehículo.
La brutalidad del ataque habría sorprendido incluso a Uribe. “Pará, ¿por qué la mataste? Dejame ir”, habría dicho tras el disparo fatal. Sin embargo, la secuencia continuó. El agresor le habría respondido: “Andate con este regalito”, antes de efectuar otro disparo que impactó en el abdomen de Uribe.
La fuga y el temor a nuevas represalias
A pesar de estar herido, Uribe logró conducir varias cuadras hasta la Seccional Séptima para pedir ayuda. En ese trayecto, además, habría descartado un arma de fuego cerca de otro domicilio allanado previamente por la Brigada de Investigaciones.
Mientras la fiscalía intenta confirmar cada uno de los movimientos previos y posteriores al ataque, otro elemento comenzó a preocupar a los investigadores: según trascendió en ámbitos vinculados a la causa, Uribe habría manifestado intenciones de vengarse por lo ocurrido.





