Salud ocular. Millones de personas tienen baja visión sin saberlo: cuáles son las señales

Una condición frecuente pero poco visibilizada afecta la autonomía antes de que llegue la pérdida total de visión. De qué se trata y cuándo consultar.

04 de junio de 2026 a las 01:33 p. m.
Millones de personas tienen baja visión sin saberlo: cuáles son las señales
Ver mejor no implica solamente una cuestión ocular, también significa preservar independencia, bienestar y participación en la vida cotidiana.

Subir el tamaño de letra del celular, evitar salir solo de noche o dejar de cocinar porque ya no se ve bien son señales que muchas personas normalizan. Sin embargo, especialistas en salud visual advierten que detrás de esas dificultades cotidianas puede haber una condición concreta.

Se trata de la baja visión, una disminución visual que no se corrige con anteojos, cirugía ni tratamientos convencionales y que impacta en la vida diaria mucho antes de llegar a la ceguera total.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 2.200 millones de personas en el mundo viven con algún tipo de deterioro visual. Una parte significativa de esos casos corresponde a situaciones de baja visión, una condición que en Argentina, como en el resto de la región, sigue siendo poco diagnosticada a tiempo.

Cuándo las señales se vuelven síntomas

Valeria Bordese (M 365), licenciada en Rehabilitación Visual / OTC en Baja Visión y RCO de Tecnoayudas, explica que los primeros indicios suelen confundirse con cansancio visual o exceso de pantallas.

"La necesidad constante de ampliar textos, la dificultad para reconocer rostros, los tropiezos frecuentes, la sensibilidad a la luz o la sensación de que los anteojos ya no alcanzan son señales de alerta que no deberían ignorarse", enumera.

Detrás de esas dificultades pueden existir patologías como degeneración macular relacionada con la edad, glaucoma, retinopatía diabética, cataratas avanzadas o enfermedades degenerativas de la retina. En muchos casos, el deterioro visual avanza de forma progresiva y afecta la capacidad funcional de la persona mucho antes de una pérdida total de visión.

Un problema que va más allá de los ojos

Ver mejor no implica solamente una cuestión ocular, también significa preservar independencia, bienestar y participación en la vida cotidiana.
Ver mejor no implica solamente una cuestión ocular, también significa preservar independencia, bienestar y participación en la vida cotidiana. (Magnific)

En una sociedad con mayor expectativa de vida, la baja visión se convierte en uno de los grandes desafíos vinculados al envejecimiento. No sólo afecta la posibilidad de leer o mirar televisión, también incrementa el riesgo de caídas, fracturas, pérdida de movilidad y dependencia, especialmente en adultos mayores.

A esto se suma el impacto emocional, advierte Bordese. El miedo a salir solo, la inseguridad al desplazarse y la dificultad para sostener actividades habituales muchas veces derivan en aislamiento, ansiedad y una caída en la calidad de vida.

Tecnología asistiva como respuesta

Frente a este escenario, la tecnología asistiva creció como herramienta central dentro del abordaje de la salud visual.

Según detalló la especialista, hoy existen:

  • Lupas electrónicas.
  • Softwares de lectura de pantalla.
  • Dispositivos que convierten texto en audio.
  • Sistemas de ampliación para estudiar o trabajar.
  • Soluciones inteligentes que permiten reconocer objetos, leer textos en tiempo real, identificar billetes, colores o señales en la vía pública.

"Lo que se busca es preservar la autonomía y la calidad de vida", señala la profesional, que destaca la importancia de los equipos interdisciplinarios donde oftalmólogos, terapeutas y especialistas en accesibilidad trabajan de forma coordinada.

Especialistas coinciden en que la clave sigue siendo no minimizar los cambios en la visión. Realizar controles oftalmológicos periódicos y consultar ante dificultades cotidianas puede marcar una diferencia significativa en la evolución del cuadro.