¿Mañana o tarde? Cuál es el mejor momento del día para hacer ejercicio: el horario que más reduce el riesgo de diabetes
Un estudio con datos de más de 14.000 personas concluye que ejercitarse temprano a la mañana se asocia con menor riesgo de hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad y enfermedad coronaria.
La hora del día en que se hace ejercicio podría ser tan relevante como la cantidad o la intensidad.
Un nuevo estudio presentado en la Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología (ACC.26) analizó historiales médicos y registros de frecuencia cardíaca de más de 14.000 participantes y encontró que quienes se ejercitan temprano por la mañana presentan una probabilidad significativamente menor de desarrollar enfermedades cardiometabólicas.
La investigación, elaborada a partir de datos de dispositivos Fitbit y del programa estadounidense All of Us, señala que el ejercicio matutino se asocia con mejores indicadores de salud incluso en personas que realizan la misma cantidad de actividad física diaria que quienes entrenan más tarde.
Por qué importa el horario en que se hace ejercicio

El autor principal, Prem Patel, de la Universidad de Massachusetts, afirma que el objetivo del estudio fue agregar una nueva dimensión al análisis del ejercicio, el momento del día.
"Cualquier ejercicio es mejor que ninguno, pero si se puede hacer por la mañana, parece estar relacionado con mejores índices de enfermedades cardiometabólicas", explicó.
Los indicadores analizados incluyen hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad, hiperlipidemia y enfermedad de las arterias coronarias.
Entre las 7 y las 8, la franja más beneficiosa

Los investigadores clasificaron el ejercicio en intervalos de 15 minutos a lo largo del día para identificar los picos de actividad física. A partir de esta distribución, observaron asociaciones contundentes.
- 31% menos de probabilidad de enfermedad coronaria.
- 18% menos de riesgo de hipertensión.
- 21% menos de hiperlipidemia.
- 30% menos de diabetes tipo 2.
- 35% menos de obesidad.
El ejercicio realizado entre las 7 y las 8 de la mañana se vinculó con la menor probabilidad de enfermedad coronaria. Estas asociaciones se mantuvieron independientemente de la cantidad total de actividad física diaria, del sueño, la edad, los ingresos o el consumo de alcohol y tabaco.
Cómo se realizó el estudio

Los científicos analizaron datos de frecuencia cardíaca minuto a minuto durante un año completo, identificando los períodos de ejercicio según el aumento sostenido de la frecuencia cardíaca, en lugar de basarse en actividades autorreportadas o limitadas a contextos específicos.
Este enfoque permite entender mejor las rutinas reales de ejercicio y su impacto en la salud, algo difícil de evaluar en investigaciones previas que dependían de encuestas o seguimientos a corto plazo.
Aunque los hallazgos muestran una asociación, los expertos aclaran que no prueban causalidad. Factores biológicos, como ritmos circadianos, hormonas o genética, podrían influir en los beneficios del ejercicio matutino.
También podrían intervenir factores conductuales: quienes se ejercitan temprano podrían sostener hábitos más saludables durante el resto del día.
Patel señala que futuras investigaciones deberán evaluar si estos patrones pueden utilizarse para elaborar recomendaciones personalizadas.



