Novedad editorial. La historia del "hombre gato" que asesinó a su madre y a su tía llega a un libro

La escritora y funcionaria judicial cordobesa Natalia Monasterolo explora el extraño caso del ingeniero israelí que cuando fue detenido por dos homicidios empezó a maullar. La locura y el lenguaje, más que un juicio, lo que está detrás de Caracat.

23 de junio de 2026 a las 02:08 p. m.
La historia del "hombre gato" que asesinó a su madre y a su tía llega a un libro
Natalia Monasterolo, funcionaria judicial que hizo un libro sobre el caso del hombre gato en Mendoza.

“A los cuerpos los encontraron donde vivía en compañía de más de 30 gatos. Gatos flacos y largos. También chicos. Crías de gato. Pocos días antes del arresto, Pereg había denunciado la desaparición de las dos mujeres que viajaron desde el otro lado del mundo para visitarlo. Él también había viajado años atrás desde ese otro lado. Cuando lo detuvieron, Pereg comenzó a maullar. A partir de ahí lo llamaron el hombre gato”.

Este es uno de los párrafos de Caracat, el libro de Natalia Monasterolo, escritora, poeta y también doctora en Derecho y funcionaria judicial, que explora el misterio de la historia de Gilad Nicolás Pereg, el ingeniero israelí que fue condenado en 2021 a prisión perpetua por el crimen de su mamá y su tía en Mendoza y que murió en 2024, en el hospital penitenciario.

Caracat, editado por Luna Negra, se presentará en Córdoba el viernes 24 de julio en Espacio Pulqui.

Natalia Monasterolo, funcionaria judicial que hizo un libro sobre el caso del hombre gato en Mendoza.
Natalia Monasterolo, funcionaria judicial que hizo un libro sobre el caso del hombre gato en Mendoza. (José Gabriel Hernández/La Voz)

Es un libro sobre un loco, pero también un libro loco, como dice tu editora Flor Monfort. ¿Qué es "Caracat"? ¿Cómo podemos presentarlo en sociedad?

−Bueno, una pregunta complicada, pero interesante. Caracat es muchas cosas al mismo tiempo, no es la reconstrucción de una historia. Parte de pensar la locura desde el lenguaje. Y hay una persona que existió, a la que yo conocí y entrevisté, con la que hablé.

¿Cómo llega a vos ese interés por Pereg? Más allá del caso que era muy extraño.

−En realidad fue una coincidencia porque yo estaba pensando hacía mucho tiempo en la cuestión de las animalidades y el cruce con lo humano. Se dio la posibilidad de viajar a Mendoza por otras razones y pensé que era la oportunidad para tomar contacto con esta persona, siempre creyendo que iba a ser un contacto intermediado porque él estaba en una unidad de un hospital psiquiátrico. Es la psiquiatra la que me propone hablar con él y tenemos un encuentro. En ese momento todavía no estaba firme su condena, entonces estaba su abogado y la psicóloga. Hablamos mucho tiempo, casi dos horas y a partir de ahí yo le propongo seguir en conversación y empezamos a hablar telefónicamente. Esas fueron las conversaciones con la persona real pero en un momento irrumpió una voz construida a partir de esos encuentros que no necesariamente era la manera en que esa persona hablaba, pero tenía como un residuo de ahí estás.

Si bien Pereg es un hombre, al mismo tiempo hay alguien que no es ninguno de los dos y que habla con alguien que no es tu "Yo". Son unas cajitas chinas de desdoblamientos. Sin plantearse ser una investigación periodística, te entrevistás con un juez, con los peritos psiquiátricos, hasta con un periodista, un cronista que siguió el caso. Pero corregime esto: desentrañar si era o no responsable de los crímenes nunca fue tu interés.

−No, no, no. A mí lo único que me interesa siempre es el lenguaje. El lenguaje como la expresión más loca de la existencia humana. El lenguaje es una locura. Esto que estamos haciendo es un invento, no tiene otra explicación.

En las primeras páginas te preguntás cómo hablaría Pereg gato y cómo hablaría Pereg humano. Y se ve un interés por ese lenguaje personal, un pastiche de lenguas. ¿Cómo fue que construiste o reconstruiste ese habla?

−Lo que me pasó concretamente es que yo escribía y llegaba, no sé, a 40 páginas, y no funcionaba. Pero había algo que sonaba como en el fondo. Como si fuera un tono. Entonces en un momento vuelvo a leer las entrevistas telefónicas que yo las tenía escritas a mano, no las tenía grabadas y cuando las empiezo a leer de nuevo aparece como otra manera de decir esas palabras. Y ahí empieza a aparecer esta lengua rota. Aparece la posibilidad de la intermedialidad, es decir, apelar a otros formatos como la música o el dibujo para ver ahí cómo crear ese lenguaje. A algunas personas conocidas incluso les pedí que maúllen como gatos y una amiga mía que trabaja con musicalización arma lo que nosotras llamamos los experimentos sonoros. Mezcla esos maullidos humanos, los transforma en una música, como un ruidismo. Y esa especie de playlist es la que me va acompañando durante la escritura varias veces.

Hay una recurrencia en varios de los textos de Pereg en el que alude a esto de la comprensión del mundo diferente de andar en cuatro patas que en dos como si fuese una elección por la animalidad que él está haciendo.

−Hay algo de eso en el Pereg real. Hay una reconstrucción a partir de una teoría como planetaria en donde de repente bueno, las criaturas de dos seríamos los humanos malos, destructivos y las criaturas de cuatro no son sólo los animales que caminan en cuatro, sino todo lo que no es humano.

Natalia Monasterolo, funcionaria judicial que hizo un libro sobre el caso del hombre gato en Mendoza.
Natalia Monasterolo, funcionaria judicial que hizo un libro sobre el caso del hombre gato en Mendoza. (José Gabriel Hernández/La Voz)

Básicamente un poco también a eso alude el nombre del libro "Caracat", que es un gato silvestre...

−Correcto. El caracat, en realidad, es una hibridación entre el caracal, que es un felino salvaje y el gato doméstico. Los caracat serían como una creación en un laboratorio de un gato doméstico con características del gato salvaje.

Un híbrido.

−El caracat es un híbrido, tal cual.

Me surge también una pregunta en relación a un tema que se puso de moda después de Pereg. ¿Es un therian antes de que se hable de therians? En tanto es una persona que renuncia a la humanidad.

−Yo creo que él estaría absolutamente en contra de los therians por los encuentros que tuvimos. En realidad su posición era mucho más genuina, esta idea de hacer una renuncia absoluta. Y también eso tiene que ver mucho con la locura. O sea, el loco tiene la verdad, una certeza de verdad. En esta idea de las tribus como los therians o los furies, está el vestirse o sentirse como, pero en un punto no se abandona el mundo con sus lógicas de movimiento. La idea de él, el linkeo era más yo vengo a ser como el inicio de una nueva especie.

Renuncio a la humanidad y soy un gato...

–Son interesantes los cuestionamientos que aparecen durante el proceso. Si realmente no está simulando que haga cosas de gato, y me parecía muy interesante esta idea de "No soy un gato sino que soy un gato convertido. En realidad decidí ser gato. Pero como no nací gato, tengo cosas de la otra vida.

La autora

Natalia Monasterolo, funcionaria judicial que hizo un libro sobre el caso del hombre gato en Mendoza.
Natalia Monasterolo, funcionaria judicial que hizo un libro sobre el caso del hombre gato en Mendoza. (José Gabriel Hernández/La Voz)

Natalia Monasterolo nació en Río Tercero, Córdoba, en marzo de 1978. Es abogada, doctora en Derecho y Ciencias Sociales, magíster en Bioética (todas por la UNC) y diplomada en Escritura Creativa (Untref). Ha publicado diversos ensayos sobre derechos humanos, Feminismos y Salud mental. En ficción y autoficción las novelas: La mujercita vestida de gris, relato de una subjetividad maltratada (Eduvim, 2016), Eso que dicen las cosas (Buena Vista y Extática, 2022), La fórmula de la mariposa o Ensayo frustrado sobre la menstruación (Borde perdido, 2024), y Los dingos (Vaca Muerta, 2025). También el libro objeto mecanismo de Zaturazion (Taller Perronautas, 2024) y en Coautoría la dramaturgia Mal-tratada (Buena Vista, 2024). Dirigió la polifonía cavernicomios para la editorial Triangulo (2025). Colabora con el suplemento Las12, de Página/12.