Entrevista. María Victoria Gentile Gamond: “Estamos hiperconectados, pero cada vez más desvinculados”
La especialista en comunicación presenta el libro Vínculos humanos y la gente de mierda, un ensayo que invita a repensar las relaciones en tiempos de redes sociales, inmediatez y soledad creciente. La obra se presentará en la Feria del Libro de Buenos Aires y en el Museo Evita Palacio Ferreyra de Córdoba.
En una época atravesada por la hiperconectividad, la rapidez y la exposición constante, los vínculos parecen volverse cada vez más frágiles.
Esa tensión entre conexión permanente y una soledad que aumenta es el punto de partida del libro Vínculos humanos y la gente de mierda, de la comunicadora María Victoria Gentile Gamond.
Magíster en comunicación institucional, con formación en opinión pública, marketing digital y coaching ejecutivo, la autora propone una reflexión que combina teoría, observación social e investigación sobre cómo se construyen hoy las relaciones personales.
El ensayo invita a revisar hábitos, expectativas y elecciones en un contexto donde la tecnología redefine la manera de vincularnos.
Gentile Gamond sostiene que la calidad de los vínculos es un factor central para el bienestar y cuestiona la lógica de la “modernidad líquida”, en la que las relaciones tienden a volverse efímeras y descartables.
El libro se presentará el 1° de mayo en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en La Rural, y el 7 de mayo a las 18 en el Museo Evita Palacio Ferreyra de Córdoba.
“Los vínculos son el factor más importante para la felicidad”
–¿Qué te motivó a escribir este libro?
–Hubo dos cuestiones que me impulsaron. Por un lado, el impacto que me produjo el concepto de “amor líquido” del sociólogo Zygmunt Bauman, que explica cómo los vínculos se vuelven cada vez más efímeros, rápidos y descartables. Por otro, el estudio de la Universidad de Harvard que comenzó en 1938 y siguió durante más de 80 años a 724 familias. La conclusión es contundente: lo que verdaderamente nos hace felices y nos mantiene saludables son los vínculos y la calidad de las relaciones que construimos a lo largo de la vida.
–¿Por qué creés que no les damos la importancia que tienen?
–Porque vivimos en una sociedad que prioriza el éxito económico, la fama o el reconocimiento. Pero si lo que realmente nos hace felices son las relaciones, deberíamos prestarles más atención. El libro invita a repensar con quién queremos compartir nuestro tiempo, porque la vida es finita y los vínculos influyen directamente en nuestra salud emocional.
–El título incluye una expresión fuerte: “gente de mierda”. ¿Por qué elegiste ese término?
–Me costó mucho decidirlo. Pero es una expresión que todos entendemos. Habla de personas egoístas, manipuladoras, que abusan de la confianza o que sienten placer por el sufrimiento de otros. También de perfiles más complejos, como los narcisistas o sociópatas. Todos, en algún momento, nos encontramos con personas que nos dañan, y necesitamos aprender a reconocerlas y poner límites.
–¿Se puede evitar ese tipo de vínculos?
–No siempre podemos elegir todas nuestras relaciones. Pero sí podemos decidir cómo actuar frente a ellas. Primero hay que reconocer el problema. Después, evaluar si corresponde poner límites o incluso tomar distancia. No es fácil, porque implica dolor, pero es necesario cuando un vínculo nos afecta emocionalmente.
“Estamos vinculados, pero desvinculados”
–¿Cómo cambió la forma de relacionarnos en los últimos años?
–Estamos en el momento de mayor conectividad de la historia, pero eso no significa que tengamos vínculos más profundos. Las pantallas reemplazan el contacto cara a cara, y en ese proceso se pierde gran parte de la comunicación no verbal. Hoy estamos vinculados, pero desvinculados.
–¿La tecnología empobrece las relaciones?
–La tecnología facilita la comunicación, pero también puede generar relaciones más superficiales. Las pantallas funcionan como un escudo que protege de la vulnerabilidad. Ante cualquier conflicto, muchas personas optan por bloquear o dejar de hablar en lugar de enfrentar conversaciones incómodas. Eso debilita los vínculos.
La autora advierte que el impacto podría profundizarse con el desarrollo de la inteligencia artificial, que introduce nuevas formas de interacción que aún están en evolución. “La relación entre humanos y tecnología está cambiando nuestras normas sociales y expectativas”, señala.
Habilidades sociales en crisis
–Planteás que se están perdiendo habilidades sociales, especialmente en los jóvenes.
–Sí, lo veo en la vida cotidiana. Muchos jóvenes tienen dificultades para relacionarse, concentrarse o sostener conversaciones cara a cara. Las relaciones humanas requieren práctica, y si gran parte del tiempo se pasa frente a pantallas, esas habilidades no se desarrollan del mismo modo.
–¿Qué rol cumplen espacios como la escuela?
–Son fundamentales. La presencialidad es necesaria porque nos obliga a convivir con personas distintas, incluso con aquellas que nos resultan incómodas. Las relaciones no siempre son fáciles, pero justamente ahí se desarrollan la empatía y la inteligencia emocional.
Para la autora, la educación debería incorporar contenidos vinculados a habilidades emocionales y sociales. “Tenemos que enseñar a los chicos a relacionarse, a comprender sus emociones y las de los demás”, sostiene.
Relaciones más frágiles y mayor soledad
El libro también analiza cambios culturales que impactan en la construcción de pareja y en la amistad.
Gentile Gamond sostiene que existe una menor tolerancia a la frustración y expectativas más altas en los vínculos, lo que dificulta sostener relaciones en el tiempo.
“La facilidad de acceso al sexo o a las aplicaciones de citas hace que muchas personas valoren menos los vínculos o tengan dificultades para construir relaciones profundas”, afirma.
En ese contexto, destaca el valor de la amistad como un vínculo central para el bienestar emocional.
“Los amigos suelen estar en los momentos buenos y malos. Cultivar esas relaciones es clave para la vida”, señala.
Según menciona, distintos estudios indican que una proporción creciente de personas se siente sola, lo que genera una desconexión emocional y una tendencia a evitar situaciones que impliquen vulnerabilidad.
Gentile Gamond aclara que su obra no es un manual de autoayuda, sino una invitación a reflexionar sobre las relaciones personales.
“No es un libro de psicología ni de autoayuda. Es un libro para pensar, para leer con conciencia y preguntarnos qué nos pasa con nuestros propios vínculos”, explica.
La autora sostiene que el objetivo es generar mayor conciencia sobre la importancia de construir relaciones más profundas y significativas.
“Tenemos que volver a valorar el encuentro cara a cara, la conversación y el compromiso emocional”, concluye.

