Guerra. Malvinas: la historia de Mortero, el perro que fue prisionero y sobrevivió 74 días en el frente
El animal del Regimiento de Infantería 8 acompañó a los soldados en patrullas, alertó sobre ataques aéreos y regresó al país tras ser defendido ante las tropas británicas. Subió a un traslado militar sin ser visto y terminó convertido en un símbolo dentro del frente de batalla.
El 2 de abril de 1982, un perro mestizo de pelaje marrón apodado “Mortero” se infiltró en un camión y luego en un avión para participar de la Guerra de Malvinas. El animal pertenecía al Regimiento de Infantería 8 de Comodoro Rivadavia.
Durante el vuelo, los efectivos descubrieron su presencia, pero ya era tarde para regresarlo al continente. A partir de ese momento, Mortero inició una travesía de 74 días junto a las tropas argentinas en las islas.
Alerta temprana y vida en las trincheras
En el frente de batalla, el can cumplió funciones que superaban la simple compañía, informó TN. Los combatientes relatan que Mortero actuaba como una alerta temprana, aullando ante la proximidad de ataques aéreos o terrestres.
También se destacaba por su capacidad para detectar helicópteros antes de que fueran visibles. Además, dormía en los pozos con los soldados para compartir el calor y mitigar el frío extremo y la humedad del terreno.
El perro acompañaba patrullas de hasta diez días y cruzaba campos minados junto a la tropa. Según los registros del regimiento, siempre esperaba a los soldados en el límite de las líneas hasta que estos regresaban del combate.

Prisionero de guerra en el buque Norland
Tras la finalización del conflicto, Mortero fue tomado como prisionero por las fuerzas británicas. Durante el traslado de regreso en el buque Norland, un incidente puso en riesgo su retorno al país.
El animal orinó una alfombra del barco y los ingleses intentaron dejarlo. La reacción de los soldados argentinos fue inmediata: “Tiren a un soldado, pero no a Mortero”, exigieron los combatientes para protegerlo.
Finalmente, las autoridades británicas permitieron su viaje con la condición de que no generara nuevos problemas en la embarcación. Así, el perro logró volver con vida al continente junto al resto de su unidad.
Legado y honores en el regimiento
Luego de la guerra, Mortero regresó a su base en Comodoro Rivadavia y más tarde fue adoptado por la familia de un oficial. Falleció de viejo, rodeado de afecto y lejos del ruido de los combates.
Actualmente, su historia es preservada en la sala histórica del Regimiento de Infantería 8. El animal cuenta con una estatua en 3D y su nombre acompaña a la bandera nacional y a la insignia de las Islas Malvinas.

La comunidad local impulsa ahora la creación de una escultura de cemento en la plaza de armas. Su figura se mantiene como un símbolo de lealtad y compañía en medio de la crudeza del conflicto bélico.
La memoria de Mortero permanece integrada a la historia oficial de la unidad militar como el integrante de cuatro patas que nunca abandonó a los suyos.

