Ciudad de Córdoba. Los malos olores en el Centro exponen una problemática urbana en aumento
La falta de baños públicos, el aumento de personas en situación de calle y malos hábitos sociales explican esta situación.
El Centro de la ciudad de Córdoba enfrenta una problemática cada vez más evidente: la persistencia de olores desagradables, especialmente a pis, en plazas, veredas y rincones de alta circulación. La situación, que vecinos y comerciantes describen como habitual, quedó expuesta tras un relevamiento realizado por La Voz durante cuatro días en distintos puntos del área central.
El recorrido abarcó el cuadrante delimitado por las avenida Colón y Emilio Olmos, Maipú y bulevar Chacabuco, San Juan y bulevar Illia, y La Cañada y Arturo M. Bas. Allí se concentran comercios, edificios públicos, instituciones educativas y espacios verdes.
En ese cuadrante, la constatación fue reiterada; en pocos metros fue posible detectar olores fuertes, en algunos casos persistentes y difíciles de tolerar. “Hay lugares que se ven afectados enormemente por eso y no vamos a negarlo, es un problema, son varias las problemáticas por la que se da esta situación”, reconoció el director general de Higiene Urbana municipal, Aníbal Bove a La Voz.

Plazas y espacios públicos, los más afectados
El olor a orina se percibe con más frecuencia en plazas y espacios de permanencia. Sectores de la plaza de la Intendencia, plaza Italia, plaza San Martín, el paseo Sobremonte y la zona cercana a Tribunales figuran entre los puntos que peor huelen.
En estos espacios el problema se concentra en rincones, bancos y escalinatas, donde el uso reiterado y la falta de absorción hacen que el olor persista. En jornadas de calor o después de lluvias, la situación se intensifica. Las condiciones climáticas potencian los olores.
“Son espacios comunes que terminan siendo utilizados como baños porque no hay alternativas”, explicó Bove. En contraste, las áreas verdes presentan un menor impacto, ya que permiten una mayor absorción.

Otros olores que conviven en el Centro
El relevamiento de este diario también detectó otros malos olores en el Centro. Entre ellos, residuos en descomposición en zonas comerciales, donde la basura permanece varias horas en la vía pública.
Con altas temperaturas, ese proceso se acelera y genera aromas intensos en poco tiempo. A esto se suma la presencia de heces de animales en distintas cuadras y el polvo en suspensión en sectores con obras en construcción.
El resultado es una combinación de factores que deterioran la experiencia urbana en el centro.

Las causas: un problema multicausal
Desde la Municipalidad de Córdoba sostienen que la problemática responde a múltiples factores. Uno de los principales es el incremento de personas en situación de calle. “Hay un gran aumento de personas que deambulan y no tienen a dónde ir al baño. Eso hace que utilicen espacios públicos”, señaló Bove.
El funcionario agregó que la situación está atravesada por un contexto social complejo. “Estamos en un escenario socioeconómico difícil, con más gente en la calle y con problemas de adicciones, lo que agrava todo”, afirmó.

El impacto en la higiene urbana
Bove también vinculó la problemática con otros efectos sobre el espacio público, como el deterioro del sistema de residuos. “Muchas veces se rompen contenedores porque hay gente que busca materiales para vender. Eso genera más suciedad y más olor”, explicó.
Además, sostuvo que no se trata únicamente de personas en situación de calle. “También hay gente que sale de boliches o bares, y termina haciendo sus necesidades en la vía pública”, señaló. “Hay una pérdida de responsabilidad social en muchos casos y no siempre son aquellos que menos tienen”, agregó Bove.

El crecimiento de una problemática social
Desde el Centro Vecinal de barrio Centro, su presidente, David Boffa, coincidió en el diagnóstico y remarcó el impacto que genera el aumento de personas en situación de calle. “La mayoría de estas personas se concentra en el Centro porque es donde hay más movimiento, donde pueden conseguir ayuda o comida”, explicó en diálogo con La Voz.
Según indicó, el fenómeno creció de manera significativa en los últimos años. “Pasamos de unas 700 personas en situación de calle a más de 3.000 en la ciudad. Y eso se siente, sobre todo en el Centro”, afirmó.
Boffa agregó que muchas de estas personas no acceden a programas estatales. “Hay gente que no quiere ser asistida o que tiene problemas de consumo de sustancias. Entonces quedan en la calle y usan el espacio público para todo”, señaló.

Falta de baños públicos y uso del espacio
Boffa marcó como otro factor clave en esta problemática la falta de infraestructura. “Hoy no hay baños públicos en el Centro. Si alguien necesita uno, tiene que ir hasta la Terminal o a un shopping”, explicó.
El cierre de los baños públicos de plaza San Martín aparece como un punto crítico. “Era una referencia histórica, pero también generaba conflictos porque concentraba gente en situación de calle”, indicó.
Para el dirigente vecinal, la discusión debe ir más allá de la infraestructura. “Tenemos que regular el uso del espacio público. No puede ser que se use de cualquier manera”, sostuvo. Incluso, planteó la necesidad de establecer sanciones. “Orinar o hacer necesidades en la vía pública debería ser una contravención”, consideró.

Debate sobre posibles soluciones
Boffa reconoció que la instalación de baños públicos genera posiciones divididas. Mientras algunos lo consideran necesaria, otros advierten sobre los riesgos. Pero mencionó experiencias en otros países de América Latina. “En ciudades turísticas hay baños cada cierta cantidad de cuadras, pero funcionan en otro contexto”, explicó. Y agregó: “Acá el problema es si se pueden mantener y controlar. No es sólo ponerlos”.
Tanto desde el municipio como desde el centro vecinal coinciden en que la solución no depende sólo del Estado. “Somos más los vecinos y tenemos que colaborar. No todo se puede resolver con controles”, señaló Bove.
También apuntó a la responsabilidad individual en el cuidado del espacio público, desde la disposición de residuos hasta el manejo de las mascotas cuando sus dueños los sacan de paseo.
Para vecinos y comerciantes, el impacto es directo: afecta la calidad de vida, la actividad económica y la percepción del Centro como espacio de encuentro social.

Frente a este escenario, el desafío es construir soluciones integrales que combinen asistencia social, infraestructura y cambios en los hábitos de convivencia. “Es un problema complejo, que no se resuelve sólo limpiando”, resumió Bove.
Boffa, en la misma línea, planteó que “sin reglas claras sobre el uso del espacio público, la situación va a seguir igual”.





