
Los 10 momentos clave de Artemis II, el regreso a la cara oculta de la Luna
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Redacción La Voz
El programa Apolo tardó sólo ocho años en colocar a Neil Armstrong en suelo lunar. Fue una carrera alocada entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Tras el triunfo estadounidense, el programa perdió impulso y fue cancelado. Eugene Cernan, del Apolo 17, fue el último humano en pisar la Luna en 1972.
¿Por qué EE.UU. quiere regresar ahora? ¿Hasta dónde nos llevará este reinicio de la carrera espacial? Dante Paz es astrónomo de la Universidad Nacional de Córdoba y un entusiasta de la exploración espacial. Señala que la Nasa tiene ahora dos motivaciones para volver a la Luna: “La Luna tiene un valor estratégico como plataforma para acceder al resto del Sistema Solar. Y está la presión de China, decidida a instalar una base lunar a partir de 2030”.
Diego Córdova, divulgador experto en exploración espacial, asegura que los planes de China son serios. “Tiene una estrategia diferente a la de Artemis. Van a necesitar dos lanzamientos. Uno sin tripulantes, que servirá para colocar en órbita lunar al módulo de aterrizaje. Y un segundo lanzamiento con una nave tripulada con tres astronautas. Ambas naves se van a encontrar en órbita lunar y luego dos astronautas van a descender hasta el satélite”, detalla.

Y agrega: “China no está corriendo. Quien tiene una emergencia política es EE.UU. porque quiere llegar en 2028 o 2029”. Ese apuro quedó manifiesto en la última conferencia de Jared Isaacman, administrador de la Nasa: “La Nasa está comprometida a lograr lo casi imposible una vez más: regresar a la Luna antes de que finalice el mandato del presidente Trump. El tiempo apremia en esta competencia entre grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirán en meses, no en años”.
El regreso a la Luna de EE.UU. ha tenido algunas idas y vueltas. En este relanzamiento, la agencia espacial canceló el proyecto Gateway, una estación espacial en órbita lunar, como escala hacia su superficie.

También añadieron una nueva misión, Artemis III, para 2027. No irá hasta la Luna, sino que llevará a una tripulación en el cohete SLS hasta una órbita baja terrestre para poner a prueba las capacidades de encuentro y acoplamiento entre Orion y las naves de descenso lunar desarrolladas por las empresas SpaceX (Starship) y Blue Origin (Blue Moon).
Artemis IV será la misión designada para realizar el primer alunizaje y está prevista para 2028, si las naves privadas de descenso llegan a tiempo. Seguramente irán astronautas de la Agencia Espacial Europea, y al menos uno de los cuatro tripulantes será una mujer.

A partir de Artemis V, la Nasa espera lanzar hasta dos misiones tripuladas al año con rumbo a nuestro satélite. Por su parte, la base lunar se realizará en tres etapas. En la primera se buscará afinar la tecnología para lograr lanzamientos estandarizados, mientras se envían los primeros “fierros” a la Luna como módulos robóticos, vehículos lunares para los astronautas y sistemas de comunicación y científicos. Se prevé hasta 30 aterrizajes robóticos a partir de 2027.
En la segunda etapa se construirá una infraestructura semihabitable para que los astronautas se alojen por varios días. La fase final iniciará con la construcción de base permanente y con presencia humana continua. Se trata de un proyecto internacional con participación de Europa, Japón y Canadá.
“La base lunar no aparecerá de la noche a la mañana”, dijo Isaacman. El presupuesto para estas tres fases es de 30 mil millones de dólares. El español Carlos García-Galán será el director de este proyecto, el cual requerirá trasladar 150 mil kilos de carga hasta la Luna.
A su vez, la Nasa anunció la misión SR-1 Freedom que intentará llegar a Marte en 2028 propulsada por un reactor nuclear. Reutilizarán parte de los desarrollos del programa Gateway e intentarán desplegar tres helicópteros robóticos con cámaras y radares, con el objetivo de encontrar agua congelada y un posible lugar de aterrizaje marciano para astronautas.

Córdova sostiene que para conquistar Marte es necesario establecer primero una base en la Luna. “Desde la Luna es más fácil ir a Marte o hacia otros puntos del Sistema Solar. Además, en el polo sur de la Luna hay helio-3 y agua congelada compuesta de hidrógeno y oxígeno, los cuales pueden utilizarse como combustibles”, señala.
Paz agrega: “El problema es que despegar desde la Tierra es costosísimo, por eso es importante la base lunar. Si funciona bien, y SpaceX participa activamente en el programa, es más factible que se pueda pensar en la conquista de Marte”.
Córdova imagina un futuro en el que la palabra “astronauta” dejará de existir. “Vamos a hablar de gente que trabaja y vive en la Luna; geólogos, médicos, químicos y otros profesionales. Estamos viviendo el reinicio de un camino que la humanidad tiene que recorrer. Somos exploradores”.