Estaba mal. Cómo limpiar brochas de maquillaje en dos pasos y evitar bacterias y deformaciones
Un método simple con jabón neutro y alcohol isopropílico permite eliminar restos de producto y desinfectar las cerdas sin dañarlas. Cómo se hace, paso a paso.
Limpiar las brochas de maquillaje no es sólo una cuestión estética. La acumulación de base, polvos y sombras en las cerdas puede favorecer la proliferación de bacterias, afectar la aplicación de los productos e incluso provocar granos u otras afecciones en la piel.
Aunque existen limpiadores específicos en el mercado, especialistas en organización y cuidado doméstico sostienen que no es necesario invertir en productos costosos para mantenerlas en buen estado.
El método en dos fases para limpiar brochas de maquillaje
La organizadora profesional Begoña Pérez, conocida en redes sociales como La Ordenatriz, propone un sistema en dos etapas que combina limpieza profunda y desinfección.
Primera fase: limpieza con jabón neutro
- El objetivo inicial es retirar los restos visibles de maquillaje.
- Humedecer la brocha bajo la canilla con agua tibia.
- Aplicar jabón de pH neutro o jabón de manos en la palma o en un recipiente con superficie rugosa.
- Frotar la brocha con movimientos suaves y circulares hasta que el producto se disuelva, evitando abrir o deformar las cerdas.
- Enjuagar con cuidado, procurando que el agua no moje en exceso la zona del pegamento.
- Escurrir con las manos para retirar el exceso de agua.
- Esta etapa elimina la suciedad acumulada sin dañar las fibras.
Segunda fase: desinfección con alcohol isopropílico
- Para completar la limpieza, se recomienda utilizar alcohol isopropílico, un producto que se evapora rápidamente y desinfecta las superficies.
- Verter una pequeña cantidad sobre las cerdas, preferentemente sobre el lavatorio.
- Presionar la brocha sobre papel de cocina para retirar los residuos restantes.
- Dejar secar boca abajo en un lugar ventilado.
- A diferencia del alcohol etílico, el isopropílico es más agresivo para la piel, pero resulta eficaz como desinfectante y no deja humedad prolongada en las fibras.
Errores frecuentes al limpiar brochas de maquillaje

Uno de los fallos más comunes es usar agua demasiado caliente. Las altas temperaturas pueden resecar y deformar las cerdas, además de debilitar el pegamento que une el mango con la virola metálica.
También se desaconseja frotar con fuerza o presionar en exceso, ya que esto puede romper las fibras y dejar la brocha áspera.
Otro punto clave es evitar que el agua penetre en la base de las cerdas. Si el adhesivo se ablanda, el mango puede desprenderse o la brocha perder su forma original.
Cómo secar las brochas sin que se deformen
El secado correcto es fundamental para conservarlas en buen estado. Se recomienda colocarlas boca abajo o en posición horizontal, con las cerdas suspendidas en el aire.
De este modo se evita la oxidación de la parte metálica y se reduce el riesgo de que el adhesivo se deteriore.
Según los expertos, lo ideal es hacer una rutina de limpieza de brochas de maquillaje cada una o dos semanas, según la frecuencia de uso. Esto ayuda a prolongar su vida útil, mejorar la aplicación de los productos y cuidar la salud de la piel.



