Protege las neuronas. Según investigadores de la UBA, el mate podría retrasar el Parkinson

Un compuesto clave de la yerba activa mecanismos celulares que frenan la muerte neuronal, según una década de estudios del laboratorio de Neurobiología de la Universidad de Buenos Aires.

04 de junio de 2026 a las 09:34 a. m.
Según investigadores de la UBA, el mate podría retrasar el Parkinson
Qué tipo de mate elegir: cuál conserva mejor el sabor de la yerba.

Un equipo de investigadores la Universidad de Buenos Aires (UBA) lleva 10 años demostrando que el mate no es solamente una infusión cultural. Sus compuestos activos podrían retrasar la aparición del Parkinson al proteger las neuronas que esta enfermedad destruye progresivamente.

El responsable de la investigación es Juan Ferrario, docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y director del Laboratorio de Neurobiología de la enfermedad de Parkinson en el Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional (iB3).

Su equipo logró demostrar, en cultivos celulares, que extractos de yerba mate retrasan la muerte de las neuronas dopaminérgicas, las mismas que el Parkinson elimina hasta dejar al paciente sin control motor.

Limpieza interna y energía celular

El Parkinson se manifiesta cuando la pérdida de neuronas dopaminérgicas supera el 60% o 70%. Una de las causas es la acumulación de desechos dentro de esas células, que pierden la capacidad de eliminarse solos.

El mate actuaría como un sistema de limpieza interna. Sus principios activos estimulan la autofagia, un proceso natural por el cual las células descartan sus propios residuos, y activan la AMPK, una enzima que regula el equilibrio energético celular. Ambos mecanismos ayudan a que las neuronas sigan funcionales por más tiempo.

"Desde la UBA pudimos demostrar que tanto extractos de yerba mate como el ácido clorogénico estimulan la AMPK y también disparan la autofagia. Estos resultados permiten pensar que la activación de estos mecanismos ayudaría a las neuronas a seguir funcionales por más tiempo y, por ende, retrasar la aparición de una enfermedad degenerativa como lo es el Parkinson", afirmó Ferrario.

El compuesto estrella: ácido clorogénico

La bombilla curva gana terreno entre los materos por su comodidad y mejor rendimiento al cebar.
La bombilla curva gana terreno entre los materos por su comodidad y mejor rendimiento al cebar. (Imagen web)

La yerba mate contiene cafeína, teobromina y teofilina, pero el compuesto que concentró la atención del equipo es el ácido clorogénico, un polifenol antioxidante que representa el 40% de su composición química. Este mismo compuesto se encuentra de manera abundante en el café, bebida que acumula décadas de estudios como neuroprotector.

"Básicamente el mate es una usina de ácido clorogénico", describió Ferrario. La diferencia es que, en el mate, la concentración de este polifenol supera ampliamente a la del café.

Los ensayos en animales, conducidos por la doctora Irene Taravini en la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), mostraron que los ratones con Parkinson inducido que consumieron mate presentaron una protección neuronal del 12%.

"Si bien por ahora es difícil de extrapolar a humanos, podría representar un paralelismo con el retraso de la enfermedad", explicó Ferrario. El equipo también observó mejoras en la conectividad sináptica y en la capacidad motora de los animales.

La investigación avanzó en tres modelos distintos: líneas neuronales, cultivos primarios de neuronas dopaminérgicas y moscas con Parkinson (Drosophila melanogaster). En estas últimas, los ejemplares que consumieron mate mostraron menor pérdida de conexiones sinápticas.

Qué dicen los investigadores sobre el consumo cotidiano

La bombilla curva gana terreno entre los materos por su comodidad y mejor rendimiento al cebar.
La bombilla curva gana terreno entre los materos por su comodidad y mejor rendimiento al cebar. (Imagen web)

Ferrario aclaró un dato útil para quienes toman mate a diario. Los principios activos de la yerba son más potentes al inicio de la infusión. "En un mate mediano tenés los principios activos en las primeras 15 cebadas, después empiezan a caer", precisó.

El investigador también subrayó que no existe actualmente ningún tratamiento que frene la muerte neuronal en el Parkinson. Los tratamientos disponibles son paliativos. Por eso, señaló, la prevención a través de hábitos sostenidos (alimentación equilibrada, sueño reparador, consumo de mate y café) adquiere mayor importancia.