Olfato. Un estudio revela que los humanos perdieron más del 60% de los genes para oler

Una investigación genética vincula la evolución del sentido del olfato con el cambio de vida hacia la agricultura y muestra diferencias entre poblaciones actuales.

17 de abril de 2026 a las 01:28 p. m.
Un estudio revela que los humanos perdieron más del 60% de los genes para oler
El olfato siempre fue un sentido que está muy infravalorado. Es muy potente, aunque sea el más silencioso de todos.

El sentido del olfato humano no se debilitó por azar. Un estudio publicado en la revista Cell Reports indica que la transición hacia la agricultura modificó la forma en que los humanos perciben los olores, con la pérdida de más del 60% de los genes funcionales asociados a los receptores olfativos.

La investigación, liderada por el científico Lian Deng, de la Universidad de Fudan, China, analizó cómo la genética, el entorno y el comportamiento influyeron en la evolución de este sentido.

El trabajo comparó poblaciones con distintos modos de vida y encontró diferencias significativas entre cazadores-recolectores y agricultores.

Diferencias genéticas según el estilo de vida

El olfato siempre fue un sentido que está muy infravalorado. Es muy potente, aunque sea el más silencioso de todos.
El olfato siempre fue un sentido que está muy infravalorado. Es muy potente, aunque sea el más silencioso de todos. (Europa Press)

El estudio se centró en 50 individuos de los Orang Asli, comunidades indígenas de Malasia divididas en tres grupos: los Semang (cazadores-recolectores), los Senoi (agricultores rotativos) y los Proto-Malayos (agricultores tradicionales).

Los resultados muestran que los Semang conservan genes olfativos más “antiguos” y con menos mutaciones dañinas. Esto sugiere que mantienen una capacidad olfativa más robusta, vinculada a la necesidad de detectar alimentos en entornos naturales.

En contraste, los grupos agrícolas presentan una mayor cantidad de mutaciones en estos genes, lo que podría haber reducido la sensibilidad olfativa con el tiempo.

"Existe una fuerte presión evolutiva para mantener estos genes en los cazadores-recolectores, donde el olfato es clave para la supervivencia", explicó Deng.

El impacto de la agricultura en la evolución

El cambio hacia la agricultura implicó transformaciones profundas en la dieta y el entorno. Con alimentos más disponibles y menos dependencia de la recolección o la caza, el olfato dejó de ser una herramienta crítica para identificar frutas maduras, plantas comestibles o peligros.

Según el estudio, este cambio redujo la necesidad de mantener un sistema olfativo altamente desarrollado, lo que favoreció la acumulación de mutaciones en los genes responsables de detectar olores.

Además, algunos de estos genes cumplen otras funciones en el organismo, lo que pudo haber influido en su evolución.

Qué olores detectan mejor los cazadores-recolectores

El olfato siempre fue un sentido que está muy infravalorado. Es muy potente, aunque sea el más silencioso de todos.
El olfato siempre fue un sentido que está muy infravalorado. Es muy potente, aunque sea el más silencioso de todos. (Europa Press)

Los investigadores también identificaron que los Semang tienen mayor predisposición genética para detectar aromas terrosos, herbales y afrutados, típicos de la selva tropical.

Estos olores están directamente asociados a recursos clave para la alimentación, como frutas maduras o plantas comestibles, lo que refuerza la relación entre el entorno y la evolución sensorial.

Aunque durante años se consideró que el olfato era un sentido menos relevante en humanos, el estudio plantea una revisión de ese enfoque.

"Nuestro trabajo demuestra que el olfato humano ha sido moldeado por la interacción entre cultura, entorno y biología", afirmó Deng. "Es la primera vez que se demuestra esta relación a nivel genético"