Salud. “Nos enseñaron a soportar el dolor, nunca a investigarlo”: endometriosis y el sesgo de género en la medicina actual
En el marco del mes de la salud reproductiva, Reset Materno, el podcast de La Voz conversó con la Dra. Mónica Bonin, gineco-obstetra y especialista en endometriosis, quien comparte su doble mirada como científica y paciente de una enfermedad invisible que afecta a millones de mujeres.
¿Cuánto dolor es "normal" soportar? Históricamente, la cultura, la publicidad y hasta la propia formación médica tradicional han construido el relato de que el ciclo menstrual femenino está inevitablemente ligado al sufrimiento. Sin embargo, detrás de esos dolores punzantes que obligan a faltar al trabajo, a suspender la rutina o a recluirse, muchas veces se esconde una enfermedad crónica, inflamatoria y sistémica: la endometriosis.
En el nuevo episodio de Reset Materno, nos sumergimos en una charla profunda con la Dra. Mónica Bonin, médica gineco-obstetra que, tras formarse en Francia, regresó a Argentina para especializarse en esta patología que afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en el mundo. Pero el recorrido de Mónica no es solo académico. Por esas paradojas del destino, mientras se adentraba en la investigación de la enfermedad, descubrió que ella misma formaba parte de la estadística. El dolor pélvico crónico y la búsqueda de un hijo que no llegaba fueron las señales que confirmaron su propio diagnóstico.
“Nos enseñaron a soportar el dolor en lugar de preguntarnos por qué duele. Hay mujeres que tardan entre siete y diez años en recibir un diagnóstico correcto porque está instaurado socialmente que el dolor menstrual es esperable”, explica Bonin.
Lo que la ecografía no muestra
La endometriosis ocurre cuando un tejido similar al endometrio crece fuera del útero, expandiéndose hacia órganos como los intestinos, la vejiga o los ovarios. No se reduce a una molestia mensual; provoca adherencias, dolor agudo durante las relaciones sexuales, fatiga crónica y es una de las principales causas de infertilidad a nivel global, al generar un entorno inflamatorio hostil que altera la anatomía pélvica y reduce la calidad ovárica.
Al llegar tarde al diagnóstico por culpa de la naturalización del dolor, muchas mujeres descubren la enfermedad recién cuando se encuentran con la dificultad para concebir. Para Mónica, haber transitado ese laberinto como paciente transformó por completo su práctica médica: “Muchas mujeres llegan al consultorio después de años de sufrimiento silencioso porque aprendieron que 'ser mujer duele'. El abordaje de la salud femenina no puede limitarse a recetar una pastilla o programar una cirugía; requiere una mirada integral sobre el estilo de vida de la paciente”.
El sesgo de género en la ciencia
Durante la conversación, Bonin deja flotando una frase incómoda pero necesaria para entender el retraso en la investigación de la salud soberana de las mujeres:

“Si la endometriosis fuera una enfermedad de los hombres, ya tendríamos la vacuna”.
La afirmación, lejos de ser un eslogan, pone en evidencia la histórica brecha de género en los presupuestos científicos mundiales. Que una patología tan inhabilitante, que afecta la productividad laboral, la salud mental y el desarrollo personal de millones de personas, siga siendo tratada como un "problema privado de mujeres" habla de un sesgo estructural que urge desarmar.
Cambiar los hábitos para habitar sin dolor
La maternidad finalmente llegó para Mónica con el nacimiento de su hijo Maxi, un proceso que le sumó un nuevo desafío: el cuidado de un niño con alergias alimentarias severas. Lejos de amedrentarse, esta vivencia la empujó a estudiar en profundidad el impacto de la nutrición, la microbiota y la gestión del estrés en los procesos inflamatorios.
Ese aprendizaje fue la pieza que faltaba para consolidar su enfoque médico actual: la creación de equipos interdisciplinarios donde ginecólogos, nutricionistas y psicólogos trabajan en conjunto. Dado que la endometriosis es una condición crónica que no tiene una cura definitiva, el tratamiento real pasa por cambiar conductas individuales, desinflamar el cuerpo a través de la alimentación y recuperar la autonomía de la propia vida.

Mónica Bonin aprendió a cuidar mujeres desde los libros de medicina. Tiempo después, la infertilidad, su propia dolencia y la experiencia de una maternidad con cuidados especiales le enseñaron una lección superadora: que detrás de cada diagnóstico clínico hay una historia humana, laboral y familiar que necesita espacio para ser escuchada.
El episodio de Reset Materno es una invitación a dejar de aceptar el dolor como destino biológico y empezar a transformarlo en información, red de contención y salud real.

