Transporte en Córdoba. Empresarios advierten sobre la prolongación del plan de contingencia
A varios días de la interrupción del servicio que prestaba FAM, el sistema de transporte urbano de Córdoba sigue sin una solución definitiva. En el sector empresario advierten que la contingencia empezó a generar estrés operativo en las prestatarias que hoy cubren la emergencia.
La crisis abierta en el transporte urbano de Córdoba tras la salida de la empresa FAM de los corredores 2, 5 y 7 sigue sin una resolución clara y empieza a mostrar nuevos focos de tensión dentro del sistema.
A pesar de las negociaciones entre el municipio y los operadores, este miércoles no hubo novedades sobre el desembarco de la empresa puntana SolBus en el corredor 7, mientras que el escenario más delicado continúa concentrándose en el corredor 2.
El sistema funciona hoy bajo un esquema de contingencia que permitió sostener la prestación en los últimos días. Sin embargo, fuentes empresarias advierten que ese operativo de emergencia está generando un fuerte estrés sobre las actuales prestatarias, que debieron reforzar recorridos con coches de respaldo para cubrir líneas que hasta el fin de semana corrían por cuenta de FAM.
Ese esfuerzo evitó un colapso mayor, pero también encendió señales de alarma. En el sector reconocen que las empresas están sosteniendo la prestación con unidades previstas para contingencias, mantenimiento o refuerzos, una lógica que puede servir en el corto plazo, pero que no resulta sostenible si las definiciones se siguen demorando.
El corredor 2, el nudo del problema
Hoy el epicentro del conflicto tiene nombre y número: el corredor 2, que en la contingencia está bajo la prestación de la estatal Tamsau. Se trata de uno de los trayectos más largos, pesados y exigentes del sistema de transporte urbano de Córdoba, con una demanda alta y una operación compleja que conecta el norte con el sur.
Se trata de la pieza más difícil de resolver dentro del rompecabezas que intenta rearmar la Municipalidad.
Para funcionar con normalidad, ese corredor necesita cerca de 100 colectivos en la calle. A esa exigencia se suma un problema estructural que complica todavía más la ecuación: su baja velocidad comercial.
En arterias como Castro Barros, las unidades apenas promedian los 12 kilómetros por hora. Esa lentitud obliga a sumar más coches para sostener frecuencias razonables y evitar que los pasajeros queden expuestos a esperas cada vez más largas en las paradas.
Por eso, en el sector sostienen que el corredor 2 no puede resolverse sólo con voluntad empresaria. Hace falta flota suficiente, capacidad de financiamiento, estructura operativa y una reacción rápida que hoy ningún actor parece tener por sí solo.
Rumores, coordinación empresaria y el papel de Tamsau
En las últimas horas circularon versiones sobre la posibilidad de una Unión Transitoria de Empresas entre operadores locales para hacerse cargo de las líneas más conflictivas. Sin embargo, altas fuentes empresarias descartaron de plano esa alternativa.
“No es la idea, nunca se barajó”, resumieron desde el sector. Lo que sí aparece como una posibilidad concreta es un esquema de coordinación más flexible entre empresas cordobesas, con reparto de recorridos según la capacidad real de cada una.
En la mesa empresaria sostienen que la salida debe construirse con actores locales que ya mostraron capacidad operativa y conocimiento del sistema. La lógica, explican, pasa por dividir los paquetes de líneas según quién tiene coches disponibles, estructura para sostenerlos y espalda financiera para absorber la operación sin desfondarse.
En ese tablero, también vuelve a tomar protagonismo Tamsau. En la mira del sector aparecen unos 40 colectivos que la empresa estatal había puesto a subasta y que finalmente no fueron adjudicados. A los que se suman otros 30 que mantiene la firma.
Desde el empresariado insisten en que esas unidades podrían servir para apuntalar la emergencia, sobre todo en el corredor 2. Y es una de las cartas con las que la Municipalidad intenta seducir a las prestatarias.
Hay líneas y consultas de operadoras del transporte interurbano provincial. Pero hasta ahora, ninguna oficializó su interés en sumarse al esquema urbano.
El costo de sostener la emergencia
En el sector empresario repiten que la crisis obliga a dejar de lado, al menos por ahora, cualquier plan de eficiencia de largo plazo. La prioridad es sostener el servicio y evitar que la red urbana vuelva a entrar en una espiral de deterioro.
La salida, según describen, se resume en cuatro factores: reacción rápida, capacidad operativa, mandos medios listos y, sobre todo, colectivos. Pero justamente ahí aparece la principal barrera.
Hoy un colectivo cero kilómetro ronda los 200 mil dólares. Una unidad usada, pero en muy buen estado, se ubica cerca de los 130 mil dólares. Esa escala de inversión vuelve mucho más difícil cualquier ampliación de flota en tiempos cortos.
A eso se le suma otro límite estructural del sistema cordobés: la falta de predios y bases operativas para montar expansiones rápidas. En el sector advierten que no alcanza con conseguir unidades. También hacen falta galpones, talleres, espacio de guardado y logística para que la operación no fracase antes de empezar.
El corredor 5
Mientras el corredor 2 concentra la mayor preocupación, otro frente de negociación se desarrolla alrededor del corredor 5. Allí, la empresa local Movix (Grupo Sierras) aparece como una de las principales candidatas para quedarse con la prestación.
Fuentes vinculadas a la compañía señalan que están trabajando contrarreloj para convertirse en parte de la solución y aportar algo de estabilidad al esquema actual. Sin embargo, aclaran que todavía no hay una nueva propuesta formal presentada ante la Municipalidad.
La única que se presentó fue en colaboración con FAM y con el respaldo de las unidades de Megacar, la concesionaria del Grupo Dota, que luego fue modificada.
Por ahora, los esfuerzos están puestos en cerrar acuerdos con proveedores de unidades, entre ellos Colcar, para garantizar que la flota esté disponible antes de elevar una oferta definitiva. El cálculo empresario indica que el corredor 5 necesita alrededor de 60 colectivos para funcionar de manera adecuada.
En ese marco, la estrategia de Movix apunta a combinar unidades con poco uso y alternativas mixtas de financiamiento. Desde la empresa también descartan los rumores sobre un esquema compartido de puntas de línea y remarcan que primero deben asegurar vehículos y condiciones de pago, y recién después avanzar con una propuesta cerrada.

