Descanso. El detalle en el lugar de trabajo que podría ayudarte a dormir casi una hora más
Recibir luz natural durante la jornada laboral ayuda a regular el reloj biológico, mejorar el descanso nocturno y aumentar la productividad, según especialistas en sueño y salud laboral.
Trabajar cerca de una ventana no sólo mejora el ambiente de la oficina. Diversos estudios científicos indican que las personas expuestas a luz natural durante el día pueden dormir hasta 46 minutos más por la noche y reportar una mejor calidad de descanso.
La explicación está en el funcionamiento del ritmo circadiano, el sistema interno del organismo que regula el sueño, la energía, la atención y otros procesos biológicos a lo largo del día.
Según explicó el catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, Alfredo Rodríguez Muñoz, recibir luz natural durante la jornada laboral permite sincronizar ese reloj interno y mejorar el descanso nocturno.
El impacto de la luz natural en el sueño
La luz solar actúa como una señal clave para el cerebro. Cuando los primeros rayos del día llegan a la retina, el organismo recibe la señal de que es momento de activarse.
Ese estímulo detiene la producción de melatonina, la hormona vinculada al sueño, eleva la temperatura corporal y prepara al cuerpo para la actividad diaria.
Rodríguez Muñoz explicó que el ciclo natural de luz y oscuridad es fundamental para mantener el reloj biológico en equilibrio.
“Los empleados que trabajan con luz natural duermen mejor y viven más despiertos”, afirmó el especialista en sueño y bienestar laboral.
Un estudio citado por el experto mostró que quienes tenían ventanas en su espacio de trabajo recibían más luz durante el día, realizaban más actividad física y dormían 46 minutos más por la noche, además de reportar mayor bienestar general.
El problema de las oficinas sin luz solar

La falta de exposición a la luz natural es cada vez más frecuente en entornos laborales modernos.
Muchas personas comienzan el día bajo iluminación artificial en oficinas cerradas y lo terminan frente a pantallas de computadoras o celulares.
Este patrón puede alterar el ritmo circadiano, ya que la luz azul emitida por dispositivos electrónicos envía al cerebro una señal similar a la del día.
Según Rodríguez Muñoz, una sola hora frente al celular o la computadora puede retrasar hasta 90 minutos la liberación de melatonina, lo que dificulta conciliar el sueño.
Cuando el reloj biológico pierde esa referencia natural, aparecen síntomas como cansancio, irritabilidad, insomnio o dificultades de concentración.
Dormir bien también impacta en la productividad
El descanso no sólo influye en la salud, sino también en el rendimiento laboral.
Un informe elaborado por RAND Europe estimó que la falta de sueño puede costar a los países desarrollados entre el 2% y el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) cada año, debido a errores, ausentismo y menor productividad.
El especialista sostiene que dormir bien mejora funciones cognitivas clave para el trabajo.
“El descanso no es lo opuesto al trabajo, sino su mejor aliado”, explicó.
Dormir adecuadamente favorece la atención sostenida, la creatividad y la toma de decisiones bajo presión, tres factores centrales para el desempeño profesional.
El riesgo de no desconectarse del trabajo

Otro factor que afecta el descanso es la dificultad para desconectarse del trabajo fuera del horario laboral.
El uso permanente del correo electrónico o de aplicaciones de mensajería laboral prolonga la jornada mental incluso después de salir de la oficina.
Un estudio citado por el especialista señaló que quienes responden correos electrónicos fuera de horario suelen terminar el día más agotados y menos comprometidos emocionalmente con su trabajo.
Este fenómeno, conocido como “fatiga por continuidad”, se produce cuando el cerebro no logra cerrar el ciclo entre trabajo y descanso.
Según Rodríguez Muñoz, el cuerpo necesita ritmos claros de actividad y recuperación. Cuando ese equilibrio se rompe, el sueño se vuelve más superficial y el rendimiento diario disminuye.




