Salud femenina. El desajuste hormonal que explica el cansancio y la niebla mental (y no es sólo el ciclo menstrual)

Cómo funcionan las hormonas, por qué influyen mucho más de lo que imaginamos en la vida cotidiana y qué señales de la perimenopausia suelen pasar inadvertidas. La explicación de dos médicas.

08 de abril de 2026 a las 09:27 a. m.
El desajuste hormonal que explica el cansancio y la niebla mental (y no es sólo el ciclo menstrual)
Las fluctuaciones hormonales pueden causar cansancio, niebla mental y cambios en el ánimo, incluso fuera de los días del ciclo menstrual.

Aunque se habla cada vez más de hormonas, pocas personas comprenden realmente qué hacen y cuánto influyen en la vida diaria. Para explicarlo de forma simple, las médicas Florencia Griecco y Sandra Fernández parten de una idea clave.

Las hormonas son el sistema de comunicación del cuerpo. Son señales químicas que permiten que los órganos coordinen sus funciones. Y prácticamente todo, desde la energía hasta la memoria, depende de ellas.

En el caso de las hormonas femeninas, se las suele asociar únicamente al ciclo menstrual. Pero hoy se sabe que intervienen en procesos clave, como la regulación del metabolismo de la glucosa, el manejo del colesterol, la salud ósea, el estado de ánimo y funciones cognitivas como la memoria y la concentración.

¿Son las hormonas? Sí, pero es más complejo

Muchos cambios de ánimo o de peso se atribuyen rápido a las hormonas. La Voz dialogó con ambas médicas para saber cuánto hay de cierto. Las especialistas coinciden en que la frase tiene una base real, pero simplifica demasiado.

"Los cambios de ánimo y de peso están influenciados por el sistema hormonal, pero no dependen sólo de estrógenos y progesterona. Las hormonas tiroideas, claves en el metabolismo, y el cortisol, la hormona del estrés, tienen un impacto directo en la energía, la distribución de grasa y el estado emocional", explica Griecco.

Fernández agrega que a eso se suman factores externos, como el estrés crónico, sueño deficiente, alimentación y estilo de vida.

El impacto del estrés

Las fluctuaciones hormonales pueden causar cansancio, niebla mental y cambios en el ánimo, incluso fuera de los días del ciclo menstrual.
Las fluctuaciones hormonales pueden causar cansancio, niebla mental y cambios en el ánimo, incluso fuera de los días del ciclo menstrual. (Freepik)

Hoy vivimos en estado de alerta casi permanente, y el cuerpo paga el precio. "El cortisol es parte de un sistema de alarma biológico", detallan las especialistas. Sirve para reaccionar rápido ante una amenaza. Pero cuando ese sistema queda encendido demasiado tiempo, aparecen las consecuencias.

"Con el tiempo, esta activación continua agota los recursos fisiológicos, como una batería que no se carga. El resultado es un conjunto de síntomas, físicos y psíquicos que terminan afectando la calidad de vida, como cansancio persistente que no mejora aunque duermas, dificultad para concentrarse, cambios en el estado de ánimo, dolor muscular y alteraciones en el deseo sexual", describe Fernández.

En el caso de las mujeres, Griecco aclara que ese fenómeno puede intensificarse en etapas de fluctuaciones hormonales. "Los estrógenos y la progesterona modulan la respuesta al estrés, por eso en la perimenopausia el efecto del cortisol puede amplificarse", advierte.

La transición silenciosa que casi nadie explica

Como explican las médicas en su último libro La re-evolución hormonal, a partir de los 35 y 40 años, las hormonas comienzan un proceso que puede durar de 2 a 12 años. Es la transición previa que las menstruaciones desaparezcan. Esta etapa se llama perimenopausia.

Aunque hoy la menopausia está más visibilizada, casi no se habla de esa etapa previa. Y muchas mujeres llegan sin información.

Entonces, continúan las especialistas, durante ese período, los estrógenos empiezan a oscilar de manera marcada y la progesterona desciende.

"Como estas hormonas participan en funciones muy amplias, los cambios no tardan en sentirse. Pero como sucede mientras la mujer todavía menstrúa, la mayoría no lo asocia con desequilibrios hormonales", remarcan.

Los síntomas que se minimizan (y que sí pueden ser hormonales)

Las fluctuaciones hormonales pueden causar cansancio, niebla mental y cambios en el ánimo, incluso fuera de los días del ciclo menstrual.
Las fluctuaciones hormonales pueden causar cansancio, niebla mental y cambios en el ánimo, incluso fuera de los días del ciclo menstrual. (Freepik)

Con décadas de experiencia clínica, Fernández y Griecco explican que cada mujer vive esta transición de manera distinta: algunas casi no tienen síntomas; muchas otras sí.

Entre los indicios más comunes, y subestimados, mencionan:

  • aumento gradual de peso
  • niebla mental o sensación de menor rendimiento cognitivo
  • dificultad para dormir
  • cansancio persistente
  • irritabilidad o cambios de humor

Todo esto puede comenzar años antes de la última menstruación.

Los mitos del equilibrio hormonal en redes

Frente a la popularidad en redes de rutinas “infalibles” para equilibrar hormonas, las especialistas prefieren ser cautelosas. No siguen de cerca ese contenido, pero sí ven los efectos en la consulta.

"Muchas mujeres llegan agotadas del check list eterno de las mil cosas que deberías hacer para cuidar tu salud hormonal. No siempre es un riesgo físico inmediato, pero sí emocional", admite Fernández.

"La carga mental, la sensación de nunca llegar o el Fomo (miedo a perderse de algo) por no estar haciendo todo lo que dicen los influencers genera angustia y frustración que no son aliadas de nuestras hormonas", suma Griecco.

Por eso, en su último libro proponen un enfoque realista y personalizado.

Los 3 hábitos con impacto real en la salud hormonal

Más allá de tratamientos médicos, las especialistas enfatizan la importancia de los hábitos cotidianos. Y aclaran que “tratamiento médico” no es solo fármacos. Ellas integran fitomedicina, microbiota, cronobiología y suplementos basados en evidencia.

  1. Alimentación real. Reducir ultraprocesados. Contienen aditivos químicos que actúan como disruptores hormonales.
  2. Actividad física constante. No importa cuál, sino sostenerla. El músculo produce sustancias que actúan sobre los mismos tejidos que los estrógenos y la progesterona.
  3. Plantas medicinales. Son seguras, pero no inocuas. Requieren conocer dosis, interacciones y formas adecuadas de consumo.