Jubilados. Más demanda y menos recursos: la crisis de Pami empieza a estresar el sistema público de salud

El cambio de modelo de pago cierra con subprestación y el reemplazo de prestadores privados por efectores municipales y provinciales, que ya acumulan deudas de Nación y del propio Pami.

17 de abril de 2026 a las 04:04 p. m.
Más demanda y menos recursos: la crisis de Pami empieza a estresar el sistema público de salud
Pami (Ilustrativa)

El cambio en el modelo de facturación de Pami que generó un fuerte rechazo de los médicos de cabecera se monta sobre una serie de medidas de ajuste del Gobierno nacional que tiene como resultado una traslación de la demanda sobre los sistemas públicos municipales y provinciales de salud, con menores recursos para hacerle frente.

Pami tiene casi 500 mil beneficiarios en Córdoba. Se atienden, en su mayoría, en clínicas y hospitales privados. Pero el cambio en el esquema de pagos a los equipos médicos con eje en la cápita cerrada y una fuerte reducción en el reconocimiento de pagos por prestaciones ya empieza a mostrar el impacto que tiene ese modelo: al paro de los médicos le siguen demoras en los turnos, establecimiento de cupos y otras formas de subprestación.

El director ejecutivo de Pami, Esteban Leguizamo, defendió el cambio de modelo de facturación y dijo que cortarán contratos con médicos que incumplieron con la prestación de servicios capitados, en diálogo con La Voz en Vivo.

El director del Pami habló con La Voz En Vivo.
El director del Pami habló con La Voz En Vivo. (La Voz)

Los sistemas públicos municipales y de la Provincia ya vienen observando una mayor presión de la “población Pami”, que no viene acompañada de mayores recursos, sino que se combina con una deuda de casi siete meses en los pagos por el recupero de atenciones en los hospitales provinciales.

Según el Ministerio de Salud provincial, Pami adeuda 2.940.013 millones de pesos a valor nominal. Como la obra social nacional no reconoce intereses por mora ni permite que se le traben embargos, este es el “monto cobrable” por la Provincia. Sin embargo, en el reclamo –para graficar el impacto de la demora– se calculan los intereses que corren para cualquier otro financiador: 4.709.377millones de pesos al 14 de abril de este año.

“En todo el sistema de recupero utilizamos el nomenclador de Apross. Pero con Pami es diferente: sólo valida su propio nomenclador, que está desactualizado. Y sólo considera la deuda nominal sin intereses”, precisó el ministro de Salud, Ricardo Pieckenstainer.

Las características particulares del convenio con Pami hicieron el “efecto licuadora”. Al cortar la cadena de pago, sobre la licuadora, actúa “la motosierra”.

Esto tiene importancia porque Pami es el principal financiador del sistema de salud y el prestador que concentra el mayor número de facturas por recupero de gastos del Ministerio.

En dos años, el sistema de recupero –que fuera de Pami, viene aumentando su eficiencia recaudatoria– entregó 18 mil millones de pesos para la gestión hospitalaria y 5.900 millones de pesos al personal de salud.

La deuda de Pami sustrae en momentos de mayor demanda de afiliados del propio Pami casi mil millones de pesos que tendrían que ir a los equipos médicos, que cobran el proporcional de este fondo en dos cuotas anuales.

Otros programas desfinanciados

La deuda a fin de 2025 del programa Sumar que administran los municipios era de 8.400 millones de pesos. El Sumar es un programa de atención primaria de la salud (APS) que apunta a controles preventivos y brinda un insumo clave para la gestión: información epidemiológica de "trazadores" como cuidado del embarazo, seguimiento de salud de niños y niñas menores de 10 años, identificación de niños y niñas con sobrepeso u obesidad, diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama, seguimiento de personas adultas y mayores con diabetes mellitus y seguimiento de personas adultas y mayores con hipertensión arterial, entre otros.

Estos recursos contribuyen al financiamiento de las prestaciones en la primera línea de atención: los dispensarios y centros de APS.

El anuncio de limitación a 70 a 4 moléculas del plan Remediar a partir de mayo, de entrega gratuita de medicamentos, en un contexto en el que además se amplió el número de fármacos que Pami no cubre al 100 por ciento, ya se percibe con preocupación en los municipios y en la Provincia.

“Fuera de los cordobeses sin obra social, son los afiliados de Pami los que más demandan la entrega de medicamentos en los hospitales provinciales”, confió a su vez la secretaria de Desarrollo Humano provincial, Liliana Montero.

Ministra de Desarrollo Humano de la Provincia de Córdoba, Liliana Montero.
Ministra de Desarrollo Humano de la Provincia de Córdoba, Liliana Montero. (Captura de video)

Los pacientes sin obras sociales, según datos del sistema de recupero de obras sociales, crecieron: se pasó de un 69% de las personas atendidas en el sistema público en 2024 a un 81% en 2025.

Según los últimos registros del Monitoreo de Condiciones de Vida que elabora la Dirección de Estadísticas y Censos de la Provincia hay 1,7 millones de cordobeses sin obra social.

Este es el piso, ya ampliado, de la demanda hospitalaria sobre el que se recorta el drenaje de pacientes de Pami.

El peor momento para una saturación del sistema

La presión sobre los sistemas públicos justo antes del inicio de la temporada de enfermedades respiratorias obligó ya a un diseño de un esquema para una contingencia sanitaria de riesgo. Se calcula para los últimos días de mayo, con los primeros fríos intensos, el inicio de las influenzas, que este año presentan como novedad la gripe K (H3N2), que generó brotes en el Hemisferio Norte.

La baja cobertura para Covid ya viene generando una gran cantidad de consultas durante marzo y lo que va de abril, pero las influenzas tienen una incidencia mayor en casos graves que requieren hospitalización o pueden llevar a la muerte, en particular en el grupo vulnerable de los mayores de 65 años.

El deterioro en las coberturas de afiliados de Pami –por definición, de esa franja etaria– agrega un factor de vulnerabilidad que se completa con el menor acceso a medicamentos, mayores costos de alimentos por inflación y deterioro del poder de compra de salarios y haberes.

La última vez que se dio una combinación de estos factores fue en el primer semestre de 2024, que derivó en un incremento de la mortalidad, con un exceso concentrado, precisamente, en el grupo de los adultos mayores.

En el balance anual fue de 10,9 por ciento. Pero con una fuerte diferenciación a lo largo del año y por franjas de edades. “Se observa un 22% menos de muertes en menores de 15 años, mientras que en el grupo de 15 a 64 años hubo 5,5% más. Lo más significativo ocurrió en el grupo de 65 o más años, que mostró un incremento de 13,1% respecto a 2023”, publicó La Voz en enero de 2025.