Otro uso. Creatina: qué dice la ciencia sobre su posible uso para tratar la depresión
Los investigadores consideran que es una línea prometedora, pero advierten que aún no existen pruebas suficientes para recomendarla. De qué se trata el estudio.
La creatina es uno de los suplementos más utilizados por quienes practican actividad física para mejorar el rendimiento y aumentar la masa muscular. Sin embargo, un nuevo análisis científico plantea que este compuesto también podría tener un papel en el tratamiento de la depresión, una hipótesis que comienza a ganar interés entre investigadores de la salud mental.
La revisión fue liderada por la Universidad de Ottawa, en Canadá, y publicada en la revista Brain Medicine. Los científicos analizaron la evidencia disponible para determinar si la creatina puede potenciar los tratamientos convencionales contra los trastornos depresivos.
Aunque algunos resultados fueron alentadores, los autores remarcan que todavía no existe evidencia suficiente para modificar la práctica clínica.
Qué encontraron los investigadores

El trabajo reunió cinco ensayos clínicos aleatorizados realizados en Corea del Sur, Estados Unidos, Brasil, Israel e India, con un total de 238 participantes.
Cuatro investigaciones incluyeron pacientes con trastorno depresivo mayor y una analizó personas con trastorno bipolar que atravesaban un episodio depresivo.
Dos de los estudios observaron beneficios cuando la creatina se administró junto con tratamientos convencionales.
En uno de ellos, mujeres con depresión que recibieron cinco gramos diarios de creatina junto al antidepresivo escitalopram presentaron una mayor reducción de los síntomas y una tasa más alta de remisión después de ocho semanas.
Otro ensayo encontró mejores resultados cuando la creatina se combinó con terapia cognitivo-conductual.
Sin embargo, los otros tres estudios no detectaron diferencias frente al placebo.
Uno de ellos tampoco encontró beneficios en personas que no respondían a la medicación, mientras que otro obtuvo resultados negativos en adolescentes.
La advertencia sobre el trastorno bipolar

El análisis también identificó un dato que obliga a extremar la cautela.
En el estudio realizado sobre pacientes con trastorno bipolar, dos personas que recibieron creatina desarrollaron episodios de hipomanía o manía.
Para los investigadores, este hallazgo demuestra que el suplemento podría comportarse de manera diferente según cada enfermedad psiquiátrica y que su uso debe seguir siendo evaluado dentro de estudios controlados.
Por qué la creatina podría influir en el cerebro
La hipótesis parte de una característica conocida de la creatina: participa en la producción de energía celular.
El cerebro consume una gran cantidad de energía y utiliza continuamente ATP, la molécula que alimenta la actividad de las neuronas. La creatina contribuye justamente a regenerar ese combustible biológico.
Además, distintos estudios han observado alteraciones en el metabolismo de la creatina en personas con trastornos del estado de ánimo.
Los investigadores también analizan si este compuesto podría influir sobre neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, involucrados en la regulación del estado de ánimo y objetivo de la mayoría de los antidepresivos.

Los especialistas piden más investigaciones
Los autores insisten en que los resultados todavía son insuficientes para recomendar creatina como tratamiento para la depresión.
"La señal es interesante, pero no es un veredicto. Dos ensayos apuntaron en una dirección y tres en otra. Ese no es el tipo de evidencia que justifica un cambio en la práctica clínica", afirmó Bassam Jeryous Fares, primer autor de la revisión.
Por su parte, el psiquiatra Nicholas Fabiano sostuvo que la creatina "parece ser una intervención segura", aunque aclaró que todavía no puede asegurarse que ayude a aliviar los síntomas depresivos.
La revisión también señala limitaciones importantes: el número de participantes fue reducido, la mayoría eran mujeres y los estudios tuvieron una duración máxima de ocho semanas.
Por ese motivo, el equipo propone realizar investigaciones más amplias, con mayor cantidad de pacientes, seguimientos prolongados y distintos esquemas de dosis antes de determinar si la creatina puede convertirse en una herramienta complementaria para el tratamiento de la depresión.




