Pasto seco. Ni cortar ni regar mucho: el truco que reactiva el césped seco sin encharcarlo
Cuando la tierra se compacta, el riego abundante no alcanza. Un surfactante doméstico puede ser la clave para que el agua llegue a las raíces.
El problema del césped amarillo o seco no siempre se resuelve con más agua. Cuando la tierra se endurece y forma una capa superficial compacta, el agua resbala en lugar de penetrar, privando a las raíces del oxígeno y los nutrientes que necesitan.
La solución puede estar en la alacena. Unas gotas de detergente líquido biodegradable mezcladas con agua parecen resolver el problema.
Por qué el exceso de riego empeora el problema

Al pasar de un período húmedo a uno de sequía, el suelo se compacta y crea una superficie casi impermeable.
Regar en exceso sobre esa capa no soluciona el problema, al contrario, genera charcos, erosiona el terreno y puede favorecer la aparición de hongos, según la empresa especializada en jardines TodoCesped.
Un aliado inesperado

El detergente funciona como surfactante, es decir, rompe la tensión superficial del suelo compactado y permite que el agua, el oxígeno y los nutrientes lleguen a las raíces.
El experto en césped Sindre Hansen recomienda añadir unas gotas de detergente por cada cinco a diez litros de agua. Luego se riega o pulveriza de manera uniforme, evitando las horas de mayor exposición solar.
Es importante usar detergentes biodegradables y sin fosfatos. Los productos con lavandina, amoníaco o fragancias intensas pueden dañar los microorganismos del suelo. Los resultados no son inmediatos, requieren algunos días y el tratamiento debe ser puntual, no reemplazar el riego habitual.
Otras alternativas sin productos químicos

Para quienes prefieren soluciones mecánicas, una máquina aireadora perfora el suelo y permite la circulación de agua y aire.
Aplicar compost mejora la estructura y fertilidad de la tierra.
Reducir el tránsito de personas, mascotas o vehículos sobre el césped también ayuda a evitar nueva compactación.
Cada cuánto y cómo hay que regar el pasto
Basta con regarlo dos veces por semana por la mañana durante 30 minutos respectivamente con un aspersor.
En caso de sequedad, regar detenidamente la superficie una a dos veces por semana por la mañana.
Solamente el pasto bajo los árboles necesita agua más frecuentemente.
Regar con menor frecuencia, pero con mayor intensidad. Es importante que la tierra no solamente esté húmeda en la superficie, sino también en la zona -más profunda- de las raíces del césped.
Así, si después no se riega en periodos secos, es mayor el riesgo de que las raíces se sequen más rápidamente. En cambio, si se riega regularmente de manera más intensa, las raíces también se extenderán hacia abajo, en profundidad, y estarán entonces en condiciones de autoabastecerse durante un periodo más extenso.
Emplear agua de lluvia, almacenada en barriles o cisternas. Mediante una bomba, puede transportarse esta agua del barril a una manguera y a un aspersor de riego.



