Ciudad de Córdoba. El deterioro estructural de "La Mole" tras 14 años de abandono del edificio

La última constatación técnica sobre el inmueble indicó un daño generalizado y errores en la ejecución. Además podrían producirse fallas localizadas y progresivas más graves si no se realiza un estudio exhaustivo.

16 de marzo de 2026 a las 12:00 p. m.
El deterioro estructural de "La Mole" tras 14 años de abandono del edificio
Existe un deterioro estructural en "La Mole", el edificio desalojado la semana pasada en Bv. San Juan al 900.

"La Mole", el edificio abandonado en bulevar San Juan y San José de Calasanz, en la ciudad de Córdoba, aguarda un destino incierto. Después del reciente operativo de desalojo de las personas que vivían en su interior, se esperan avances en una resolución jurídico-administrativa de lo que pasará con esa torre de hormigón de 15 pisos, abandonada en pleno centro de la Capital.

Por lo pronto, el inmueble presenta un deterioro generalizado. No se le realizó ninguna mejora en los últimos 14 años, desde que el municipio ordenó clausurar la obra.

En los últimos meses un grupo de arquitectos realizó un procedimiento de constatación en su interior que permitió conocer cómo se encuentra y cuáles son los riesgos que presenta.

La estructura de hormigón está completada en su totalidad aunque se observan algunas fallas de llenado, principalmente a partir del piso 7. Por su parte los tabiques interiores, es decir los elementos divisorios no estructurales utilizados para compartimentar espacios, están ejecutados hasta el 8° piso.

En lo que respecta a las instalaciones eléctricas, pluviales, cloacales y de agua se encuentran parcialmente ejecutadas.

Deterioro generalizado

Este informe técnico, del cuál tiene conocimiento la Justicia, determinó que " se evidencian deterioros generalizados por exposición prolongada a la intemperie, vandalismo y falta de mantenimiento. Su estado actual es de una obra gruesa sin conservación ni protección frente a los agentes climáticos".

Además el inmueble presenta un conjunto de riesgos severos que afectan no sólo a los trabajadores y técnicos que eventualmente puedan ingresar, sino especialmente a los civiles que residen –cuando aún lo hacían– o circulan en proximidad a la estructura.

En la actualidad el edificio no tiene medidas de seguridad para las personas que puedan ingresar o que circulan en proximidad a la estructura.
En la actualidad el edificio no tiene medidas de seguridad para las personas que puedan ingresar o que circulan en proximidad a la estructura. (José Gabriel Hernández / La Voz)

El documento explicitó que no existen bandejas perimetrales. Las existentes pudieron haber sido vandalizadas o por desprendimientos ocasionados por el viento. "Eso ha dejado sectores de gran altura expuestos con materiales sueltos o mal fijados", indicaron.

También se observaron varios focos de incendio, especialmente en cajas de escalera y palieres que afectaron mamposterías y estructuras de hormigón. Además notaron errores de ejecución en columnas y tabiques estructurales.

Sobre los volados del edificio, el diagnóstico determinó que allí se produce acumulación de agua que incide en su estructura, lo que puede llevar a un desprendimiento o rotura y posterior caída de los mismos, sumado a los materiales que se encuentran apoyados en ellos.

"La falta absoluta de barandas, defensas o sistemas de protección colectiva en todos los niveles superiores (pisos 8 al 18) convierte a los balcones y vacíos de escalera en zonas de altísimo riesgo de caída para cualquier persona que acceda, incluso involuntariamente, a estas áreas", agregaron.

Riesgo de derrumbe

Según el informe técnico, en los primeros cinco niveles las paredes de mampostería muestran fisuras, desprendimiento y pérdida de integridad, producto tanto de incendios como de filtraciones de agua estancada o de lluvia. Incluso en algunos casos se ha observado que los anclajes de tabiques no se encuentran firmes ni unidos a la estructura lo que aumenta el riesgo de colapso parcial en caso de vibraciones, movimientos sísmicos menores o sobrecargas accidentales.

A partir del piso 6, donde no hay tabiquería ejecutada, se han dejado elementos constructivos a medio montar, y se observaron errores en la ejecución.

Los ocupantes abandonaron el edificio conocido como “La Mole”, en bulevar San Juan y Calasanz.
Los ocupantes abandonaron el edificio conocido como “La Mole”, en bulevar San Juan y Calasanz. ((José Gabriel Hernández / La Voz))

"En ese estado inacabado implica una debilidad estructural potencial, ya que hay partes donde las tareas no fueron completadas o la calidad es deficiente, pudiendo derivar en fallas por fatiga del material. Además en zonas donde el fuego afectó directamente a tabiques estructurales o de carga secundaria, el material ha perdido resistencia mecánica", pudo leerse en otro fragmento del documento.

Finalmente los arquitectos expresaron que "de no realizarse un análisis estructural específico con ensayos no destructivos, no puede garantizarse que no se produzcan fallas localizadas o progresivas, que comprometan sectores mayores del edificio".