Calamuchita. Compró un colectivo abandonado, lo transformó en casa y hoy lo alquila a turistas en las sierras de Córdoba
Después de comprar un terreno en Los Reartes y quedarse sin dinero para construir, una familia convirtió un viejo colectivo en vivienda. Vivieron allí cinco años y ahora lo ofrecen como experiencia turística.
Lo que comenzó como una solución de emergencia para acceder a la vivienda propia terminó convirtiéndose en un proyecto de vida. En Los Reartes, en el Valle de Calamuchita, una familia compró un colectivo fuera de servicio, lo trasladó hasta su terreno y lo transformó, con trabajo propio, en la casa donde vivió durante cinco años.
La protagonista de esta historia es Franca Pucheta, quien junto a su esposo Fernando decidió buscar una alternativa después de utilizar sus ahorros para comprar un lote en las sierras cordobesas y quedarse sin recursos suficientes para construir una vivienda tradicional.
Una alternativa a la vivienda tradicional
“Analizamos distintas opciones y nos dimos cuenta de que construir una casa alternativa terminaba costando casi lo mismo que una convencional”, recordó a Infobae.
La idea surgió a partir de una experiencia previa. Antes de la pandemia, la pareja había transformado una combi en motorhome para recorrer Argentina y Uruguay.
Con esos conocimientos, decidieron dar un paso más ambicioso: convertir un colectivo en vivienda permanente.
En 2021 encontraron una unidad abandonada en una chatarrería y la compraron por apenas $ 50.000. El vehículo no tenía motor, presentaba daños estructurales y llevaba años fuera de circulación.

El desafío de transformar un colectivo
El traslado no fue sencillo. Durante el recorrido se desprendió el parabrisas, el eje mostró problemas mecánicos y la grúa que lo transportaba quedó atascada en un pozo. Pese a los inconvenientes, la estructura llegó finalmente al terreno.
Cuatro meses para hacerlo habitable
Una vez instalado, comenzó el proceso de transformación.
La familia retiró todos los asientos, limpió el interior, eliminó el óxido, reparó la chapa y colocó aislamiento térmico. Luego revistió paredes y techo con madera y sumó un piso vinílico autoadhesivo.

“Todo fue hecho a pulmón. Lo que no sabíamos hacer, lo aprendíamos mirando tutoriales”, explicó Franca.
En apenas cuatro meses lograron convertir el colectivo en una vivienda funcional con living-comedor, cocina integrada, habitación para las hijas y dormitorio principal.
Un hogar autosustentable en cuatro meses
La casa además funciona de manera prácticamente autónoma gracias a paneles solares, pozo de agua propio y gas envasado.

Una vivienda que siguió creciendo
Con el paso de los años fueron incorporando mejoras. Construyeron un amplio deck de madera que funciona como extensión de la vivienda y más tarde sumaron una habitación de material destinada al dormitorio principal y a un espacio de trabajo.
También levantaron un baño convencional conectado al colectivo, reemplazando el sistema de baño seco que utilizaron durante los primeros años.

Uno de los principales desafíos fue el aislamiento térmico. Al tratarse de una estructura metálica, el frío y el calor requieren soluciones específicas para mantener el confort interior.
Mejoras y adaptaciones con el tiempo
Tras cinco años viviendo allí, la familia decidió mudarse a una vivienda más cercana al colegio de su hija mayor.
Sin embargo, el colectivo no quedó vacío.
Desde abril de este año funciona como alojamiento turístico a través de Airbnb y recibe visitantes interesados en experimentar una forma diferente de vida en contacto con la naturaleza.
De casa familiar a destino turístico en Calamuchita
La experiencia también impulsó una nueva actividad económica para la familia. Durante el proceso de construcción aprendieron sobre biodigestores y sistemas de tratamiento de aguas residuales, conocimientos que luego transformaron en un emprendimiento dedicado a la venta e instalación de estas soluciones.
Hoy, aquel colectivo que parecía destinado al desguace se convirtió en una vivienda totalmente equipada, una atracción turística y el punto de partida de un proyecto de autosustentabilidad en el corazón de las sierras de Córdoba. Para seguir a Franca esta es su cuenta de Instagram.
Las fotos de la transformación





