Frío. Científicos descubrieron cómo el cuerpo detecta las bajas temperaturas
Investigadores de Estados Unidos lograron captar por primera vez imágenes detalladas del sensor molecular que le avisa al cerebro cuándo hace frío y explicaron cómo el mentol “engaña” al organismo.
Sentir frío al salir de casa en invierno o notar frescura intensa después de comer una pastilla de menta tiene un mismo origen biológico. Un grupo de investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, logró explicar cómo funciona el mecanismo que detecta las bajas temperaturas y por qué sustancias como el mentol generan una sensación similar al frío real.
El hallazgo permitió observar por primera vez en detalle el funcionamiento de un sensor molecular llamado TRPM8, una proteína que actúa como un termómetro microscópico dentro del cuerpo humano.
El sensor que detecta el frío

El canal TRPM8 se encuentra en las membranas de neuronas sensoriales presentes en la piel, la boca y los ojos. Su función es detectar temperaturas frías (aproximadamente entre 7°C y 28°C) y enviar señales al cerebro cuando el cuerpo percibe ese cambio térmico.
Cuando se activa, el canal se abre y permite el ingreso de iones a las células, lo que desencadena el impulso nervioso asociado a la sensación de frío. "Es el principal sensor que le dice al cerebro cuándo hace frío", explicó Hyuk Joon Lee, investigador postdoctoral de la Universidad de Duke.
Cómo el mentol “engaña” al cerebro
El estudio también explicó por qué el mentol produce sensación refrescante incluso cuando no existe una baja real de temperatura. Según los investigadores, el mentol se une a una región específica del canal TRPM8 y provoca una reacción similar a la que genera el frío.
"El mentol actúa como un truco. Aunque no enfría realmente, el cuerpo recibe la misma señal que si estuviera tocando hielo", describió Lee. Por eso productos como caramelos de menta, chicles, cremas o inhaladores generan esa sensación característica de frescura.
Las imágenes que permitieron entender el proceso

Para analizar el funcionamiento del sensor, los científicos utilizaron una técnica llamada criomicroscopía electrónica, que permite obtener imágenes de proteínas congeladas instantáneamente mediante haces de electrones.
Gracias a ese método lograron captar distintas fases del canal TRPM8 mientras pasaba de un estado cerrado a otro abierto. El trabajo reveló además que el frío y el mentol activan el sensor mediante mecanismos diferentes, aunque relacionados.
Mientras el frío modifica directamente la región del poro, la estructura que permite el paso de iones, el mentol se une en otra zona de la proteína y genera cambios estructurales que terminan activando el canal.
Qué aplicaciones médicas puede tener el hallazgo
Los investigadores señalaron que comprender el funcionamiento del TRPM8 podría ayudar al desarrollo de nuevos tratamientos médicos. Alteraciones en este sensor fueron vinculadas con enfermedades como dolor crónico, migrañas, ojo seco y algunos tipos de cáncer.
Actualmente, ya existe un colirio aprobado en Estados Unidos que utiliza un mecanismo similar al mentol para estimular la producción de lágrimas en personas con ojo seco.
El estudio también identificó una región específica del canal, denominada punto frío, clave para detectar la temperatura y evitar que el sensor deje de responder durante exposiciones prolongadas al frío.
Cómo funciona la percepción

Los especialistas consideran que el hallazgo representa un avance importante en la comprensión de cómo el cuerpo humano interpreta estímulos físicos y químicos. Hasta ahora, los científicos sabían que el TRPM8 intervenía en la percepción del frío, pero no habían logrado observar con precisión cómo se activaba a nivel estructural.
La nueva evidencia permite entender mejor por qué algunas sustancias generan sensaciones térmicas sin modificar realmente la temperatura del cuerpo.



