Ciencia. El CERN logró transportar antimateria en un camión y marcó un hito histórico para la física mundial
Investigadores en Ginebra trasladaron con éxito una nube de 92 antiprotones mediante un sistema criogénico de una tonelada, abriendo una nueva etapa en el estudio del universo. Mirá las imágenes.
Un equipo de científicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) logró este martes un avance técnico calificado oficialmente como un "hito mundial".
Los especialistas, radicados en Ginebra, transportaron con éxito una nube de antimateria a bordo de un camión comercial.
El operativo estuvo a cargo del centro de experimentos Base del CERN, el único lugar en el mundo con la capacidad de producir, almacenar y estudiar antiprotones.
Para lograr la retención preliminar de estas partículas, las instalaciones en Suiza utilizan instrumentos complejos conocidos como los desaceleradores AD y ELENA.

Este procedimiento inédito facilita el traslado físico de estos elementos inestables hacia otros laboratorios europeos para realizar mediciones de alta precisión.
La tecnología detrás del traslado
Históricamente, el transporte de antimateria era considerado casi imposible debido a su naturaleza reactiva.
Estas partículas se aniquilan de forma inmediata al entrar en contacto directo con cualquier tipo de materia ordinaria.

Para superar este límite, la institución desarrolló un avanzado sistema de captura criogénica denominado BASE-STEP.
El dispositivo utilizado pesa aproximadamente una tonelada y está equipado en su interior con un potente imán superconductor.
Además, el equipamiento cuenta con refrigeración mediante helio líquido para mantener las partículas cautivas a temperaturas cercanas al cero absoluto.
Mediante esta tecnología, los expertos lograron acumular, aislar de las instalaciones y cargar en un vehículo una nube de 92 antiprotones, una variante de antimateria junto a los positrones y antineutrones.
Destinos y objetivos del proyecto del CERN
El propósito principal del CERN es enviar estas partículas a centros de investigación ubicados en Alemania.
Los destinos programados incluyen los laboratorios de precisión de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf y la Universidad Leibniz de Hannover.
Las mediciones en ambas instituciones germanas serán más exactas porque lograrán evitar las fluctuaciones del campo magnético que producen los desaceleradores en Ginebra.

Christian Smorra, responsable del proyecto BASE-STEP, detalló las extremas exigencias térmicas necesarias para concretar la logística internacional.
"Para alcanzar nuestro primer destino, el laboratorio de precisión de Düsseldorf, necesitaríamos ocho horas", explicó el científico en un comunicado oficial.
Desafíos técnicos y térmicos
El equipo técnico debe garantizar que el imán superconductor se mantenga por debajo de los 8,2 grados Kelvin durante todo el tiempo de viaje.
Esta temperatura equivale exactamente a -264,95 grados Celsius, condición crítica para que las partículas sobrevivan al trayecto por carretera.
Sin embargo, Smorra advirtió que el mayor desafío operativo sigue estando en la llegada a los laboratorios receptores.
Los investigadores todavía deben perfeccionar las formas de transferir los antiprotones a las zonas de experimentación sin que las partículas desaparezcan durante la descarga.

El misterio del origen del universo
El estudio minucioso de la antimateria representa uno de los pilares del CERN en su meta de desentrañar los misterios de la física de partículas.
La antimateria es una clase de partículas casi idéntica a la materia ordinaria, pero presenta una carga eléctrica y un momento magnético invertidos.
A través de estos análisis, se busca responder por qué el universo actual está compuesto predominantemente por materia ordinaria.
Según las teorías vigentes, el Big Bang debió generar cantidades iguales de materia y antimateria en los inicios del tiempo.

Al encontrarse en el espacio, ambas deberían haberse aniquilado mutuamente, lo que hubiese dejado como resultado un universo vacío.
El éxito de este traslado terrestre soluciona un histórico cuello de botella tecnológico y permitirá avanzar con mayor precisión en las investigaciones sobre la formación de nuestro universo.

